‘El pintor ciego’ de Xabier P. Docampo y Xosé Cobas

El pintor ciego
El pintor ciego

El pintor ciego de Xabier P. Docampo. Ilustraciones de Xosé Cobas. Editorial Kalandraka, 2020. 245 x 215 mm., 44 pp., 15 €, (+ 8 años).

Por José R. Cortés Criado.

“En otro lugar, el camino trajo hacia él la voz de la mujer, así que redondeó la imagen con risas y carcajadas hechas de música. Con cantos y silbidos. Con palabras de amor que solo eran sueños porque, en realidad, nunca las había escuchado.»

Xabier P. Docampo: El pintor ciego.

Hace mucho tiempo existió un pintor muy especial. Dibujaba lo que veía y, muchas veces, lo que veían no se correspondía con la imagen que la persona retratada quería dar a los demás. Él negaba cualquier intencionalidad. Se limitaba a decir que pintaba lo que veía y nada más; por eso un señor que tenía fama de muy piadoso hubo de reconocer que era un pecador tras hacerse público su retrato.

Tanta fue su fama de magnífico pintor que el rey mandó llamarlo. El artista estaba muy preocupado, no quería pintar lo que veía de su monarca, porque seguro que le costaba la vida si llegaba a pintarlo.

Cuando llegó a palacio, supo que a quien debía pintar era a la reina. La belleza de su majestad le precedía y el pintor cayó bajo su beldad. Llevaba varios días y el rey se impacientaba porque no iniciaba el cuadro. Ante su insistencia el maestro le dijo que quería absorber toda la belleza de la reina antes de plasmarla en un lienzo.

El rey enfureció y, celoso, lo mandó encerrar en una celda lóbrega y oscura, donde perdió la vista. Más tarde fue desterrado lejos y vivió solo, recordando a su amada. Tanto la soñó que decidió pintarla aún si ver. Fue ideándola por medio de sonidos, creó una sinfonía maravillosa que fue componiendo con los retazos sonoros que percibía y fue de tan alta intensidad que hasta oídos de su amada llegó y…

Un álbum ilustrado con una carga mágica muy grande, como sabía hacer el escritor gallego, que desde el título te está llamando por su contrasentido: Un pintor ciego; y no es para menos, ¿cómo iba a pintar esa persona si le faltaba la vista?, pues con el oído, y gracias a su imaginación, fue pergeñando un cuadro maravilloso y único, fiel reflejo de lo que su mente conservaba de su época anterior.

Una bonita historia llena de misterio y amor. Los lectores de cualquier edad disfrutarán de tan original cuento, que amplifica su valor al unirse a las ilustraciones de trazos tenues y evocadores de Xosé Cobas. Es un diálogo de ambos creadores a partir del cuadro “La isla de los muertos” de Arnold Böcklin

El amor y la bondad como fuerza poderosa por encima de cualquier avatar. La imaginación del pintor y sus anhelos por conseguir a su amor, hacen que la luz, la música, los sentimientos se mezclen para crear su máxima obra.

Una sinfonía de sonidos y colores que Xosé Cobas sabe reflejar con claroscuros y telas que envuelven el cuerpo y el rostro de la amada, esa obra imaginaria que ante el lector se aproxima a un boceto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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