‘Mi Lazarilla, Mi Capitán’ de Gonzalo Moure y Maria Girón

Mi Lazarilla, mi capitán
Mi Lazarilla, mi capitán

Mi Lazarilla, Mi Capitán de Gonzalo Moure. Ilustraciones de Maria Girón. Editorial Kalandraka, 2020. 245 x 215 mm., 40 pp., 15 €, (+ 6 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Me llama ‘Mi Lazarilla’, pero la verdad es que, aunque yo veo un poco, es él quien me guía, ‘Mi capitán’”. Gonzalo Moure: Mi lazarilla. Mi Capitán.

La editorial Kalandraka vuelve a lanzar otro libro para soñar que es un portento. Gonzalo Moure consigue decirnos mucho con muy pocas palabras. ¡Qué genialidad! Nos mete en una actividad cotidiana de un padre y una hija cargada de ternura. Se trata de un señor ciego y una hija con escasa visión que se desplazan desde su vivienda al colegio.

La voz narratoria es la de la niña, ella nos relata el trayecto que hacen, cómo se imaginan el espacio donde deambulan y saca sus conclusiones sobre el mundo en el que vive. Se siente muy orgullosa de su padre, está segura cuando anda de su mano aunque él no vea con sus ojos, ve de otra manera y se lo hace sentir a su hija con escuetos comentarios, ya sea imaginando los animales que pueblan la selva de la calzada, saludando a la vecina, atravesando un largo puente que no es más que un paso de cebra…

Esas cosas sencillas son vividas con una sensibilidad especial. El autor juega con los modelos de los coches para recordarnos el mundo animal: “Creo que he oído un Seat León”. “Ese es un panda”, o los sentimientos de la niña: “Cuando llegamos y se separan nuestras manos, me dan ganas de llorar. Pero me aguanto”.

En resumen, me ha encantado el libro. Moure muestra una gran sensibilidad envuelta en dulzura y amor que te dejan sin palabras. ¡Qué sencillo y qué complicado es el libro! ¡Qué pocas palabras para decir muchas cosas! No hace falta ver con los ojos para disfrutar la vida. La ceguera no debe ser un obstáculo en la vida de nadie. El escritor nos hace sentir muy bien más allá de la lectura.

Imaginar el mundo de las personas que no ven es complicado, pero para la ilustradora Maria Girón no ha sido complicado hacernos ver su mundo imaginado, esos coches-animales que pasan por la calzada-selva, esos peligros acechantes del puente-paso de cebra. Me han gustado mucho los tonos empleados para dar forma a esa fauna tan especial que camina cerca del mar, que habita en las copas de los árboles y a ese padre y esa hija que se necesitan mutuamente.

Este es un álbum que se puede leer de tres manera: solo texto, solo imágenes y la suma de ambos. Si lees el texto, te llenas de bienestar; si te paras a leer las imágenes disfrutarás con la cantidad de animalitos, aves y plantas que conforman un submundo al margen de los grandes dibujos que iluminan las páginas, sobre todo si sigues las andanzas del mono de color azul que nos compaña siempre; y si lees los dos componentes juntos, el disfrute es mayúsculo.

Me imagino qué sentiría Gonzalo Moure al ver por las calles de Las Palmas a un padre y una hija que se convirtieron en los protagonistas de esta historia tan grande. Ojalá en sus desplazamientos siga encontrando personas importantes para historias interesantes, como esta Lazarilla que guía a ese Capitán.

 

 

 

 

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