‘La desaparición de Julia’ de Jordi Sierra i Fabra

La desaparición de Julia
La desaparición de Julia

La desaparición de Julia de Jordi Sierra i Fabra. Editorial Edebé, 2020. 130 x 205 mm, 268 pp., 10,50 €, (+ 12 años).

Por José R. Cortés Criado.

Todo secuestro, toda violencia contra la mujer, toda vejación de una adolescente, lo considero uno de los crímenes más abominables de la actual sociedad, y los responsables merecerían castigos mucho más duros de los que la actual ley impone.”

Jordi Sierra i Fabra: La desaparición de Julia.

Esta novela transcurre en un pequeño y tranquilo pueblo del interior, donde todos los vecinos y veraneantes se conocen. Ahí, Julia, una joven de diecisiete años sale una noche, como muchas otras y no regresa a casa.

Cuando llega la hora de su vuelta y no aparece, saltan las alarmas. La familia, muy alterada; la Guardia Civil, preocupada, uno de ellos teme un secuestro, otro que si es una chiquillada y que ya aparecerá, cuando se canse de pasárselo bien con sus amigotes.

Hay quien teme que este suceso sea el penúltimo del verano que dé carnaza a determinados medios de comunicación y se convierta en un espectáculo televisivo transmitido en directo desde la localidad, por el que desfilarán vecinos, amigos y personas con ganas de morbo y notoriedad pública.

El tiempo corre en contra. Cuanto antes se encuentre a la chica, mejor para todos, especialmente para ella, pero también para los demás, ya que así se evitarían la presión de los medios de comunicación. Todos ansían encontrarla con vida.

Sus amigos no se lo creen. Ella siempre fue una chica independiente, realista y valiente. No creen que se fuese por propia voluntad. El chico que la acompañó a casa se lamenta por no haberla dejado en la puerta. Solo fueron unos metros de distancia. Los suficiente para que su secuestrador llevase a cabo su fechoría.

Como otras muchas obras de Sierra i Fabra, los amigos forman una piña y dejando a un lado sus diferencias, sus sentimientos encontrados, sus amores no correspondidos, sus emociones y sus ansiedades se unen y deciden buscarla. No pueden permanecer impasibles ante lo acaecido.

La trama transcurre a velocidad de vértigo en muy poco tiempo, en horas. Todos sus amigos se movilizan, las autoridades también; incluso la prensa. Los lectores asistimos al dolor colectivo y reflexionamos sobre la sociedad en la que vivimos donde la desaparición de jóvenes que salen a divertirse un fin de semana es una noticia que no quisiéramos escuchar.

Los lectores no pueden dejar de leer esos capítulos cortos, donde abundan los diálogos, el misterio y los hacen reflexionar sobre la maldad de ciertos seres humanos que, además, suelen ser cercanos a la persona desaparecida o conocen bien sus hábitos de conducta, mientras van encajando las piezas del puzzle.

Al final del libro, su autor, nos aclara que no se basó en ningún caso real para obra, que se propuso contar un triste suceso que atenta contra la mujer y sucede con más frecuencia de la deseada. También comenta que, mientras escribía la historia, un diario español publicó un artículo titulado Los doce olvidados, que no son otros que doce casos de jóvenes desaparecidos que no han sido encontrados aún. Reproduce sus nombres a modo de homenaje.

Jordi Sierra i Fabra ha escrito otra obra, muy en su línea, donde la intriga, el misterio, las pasiones, los sentimientos, las emociones… se entrelazan dando forma a una novela policiaca muy buena, que no dejará indiferente a quien lo lea, sobre todo porque estos hechos nos ponen frente a familias rotas por la desgracia.

El escritor catalán demuestra una vez más que conoce a la perfección el mundo de los adolescentes y jóvenes y sabe contactar con ese segmento de población por la temática que trata, el lenguaje que utiliza y la carga dramática que aporta en cada página: acción, reacción, dudas, reflexiones, sobresaltos, sueños, amistad, valor y amor.

Como anécdota, añadir, que mientras Sierra i Fabra escribía esta novela pensó que las desapariciones tienen dos enfoques, por lo que se planteó abordarlas desde ambas perspectivas y decidió escribir El largo regreso. Por eso publicó don novelas juveniles con la misma temática en un corto periodo de tiempo.

 

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