II Encuentro De Crítica y Gestión Teatral

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Mª Teresa Lizaranzu, José Gabriel López Antuñano y Natalia Menéndez en la presentación del encuentro

El Festival de Almagro, en colaboración con Acción Cultural Española (AC/E) y UNIR, acogió los días 4, 5 y 6 de julio el II Encuentro De Crítica y Gestión Teatral bajo el lema “La palabra y la creación teatral, la superación de sus límites y fronteras”.

En este encuentro se dieron cita los principales periodistas culturales de la prensa española y un selecto grupo de gestores internacionales entre los que se encontraban Ramiro Osorio, Director del Teatro Mayor de Bogotá (Colombia);  Juan Meliá, Coordinador Nacional de Teatro en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA – México); Celso Curi, Director del Festival de Teatro de Curitiba (Brasil) y Presidente de la Red de Promotores Culturales de Iberoamérica; Marcela Díez, Directora de Programación del Festival Internacional Cervantino (México), José Miguel Onaindía, Asesor Artístico del Teatro Solís de Montevideo (Uruguay); Francesca Manica, Responsable de Proyectos Internacionales en la Fundación Romaeuropa (Italia) e Yvonne Büdenhölzer, Directora Artística del Theatertreffen (Alemania).

Las mañanas se dedicaron al debate y análisis de las obras a las que asistieron, la noche anterior, los invitados al Encuentro. Periodistas, gestores y miembros de las compañías opinaron sobre Donde hay agravios, no hay celos dirigida por Helena Pimenta, de la Compañía Nacional de Teatro Clásico; Hamlet, del director italiano ganador del 2º certamen Almagro OFF, Andrea Baracco; y por último, Bobas y Gallegas, última propuesta de Mofa y Befa dirigida por Quico Cadaval y Otelo de Eduardo Vasco.

Durante las tardes, se llevó a cabo una importante iniciativa de promoción cultural con respecto a la creación escénica española. Estos gestores internacionales se reunieron cara a cara con un grupo de importantes creadores escénicos españoles como Eduardo Vasco, Juan Carlos Rubio, Gonzala Martín Scherman, Quico Cadaval, Julio Salvatierra, Alex Ruiz Pastor u Olga Margallo entre otros, que expusieron sus propuestas artísticas con el objetivo de crear un vínculo internacional que promueva los directores y creadores españoles.

Donde hay agravios no hay celos - CNTC.
Donde hay agravios no hay celos – CNTC.

Sobre Donde hay agravios no hay  celos

El Encuentro fue moderado por José Gabriel Antuñano, y como invitados estaban algunos miembros de la CNTC, entre ellos, Helena Pimienta que comenzó su intervención comentando cómo en la obra podemos ver a la mujer como protagonista, tomando sus propias decisiones y acentuando el concepto de ‘’libre albedrío’’. También habló de cómo se ha intentado encontrar verisimilitud con la actualidad, resaltando el cambio de papeles entre el amo y el criado.

El autor de la versión de la obra, Fernando Sansegundo, destacó tres temas: en primer lugar habló de una verisimilitud que no es realista, ya que hoy día no se darían estas situaciones que refleja la obra, y en segundo lugar, el hallazgo de un interesante juego entre tiempo y espacio, ya que los personajes situados en el escenario hablan pero no se están escuchando entre ellos. Por último, habló de cómo se quiso llegar al espectador cambiando las palabras de la obra de Rojas Zorrilla por palabras de hoy día; su intención era tratar de no obligar al espectador a reírse adecuando, así, expresiones y palabras a nuestro tiempo. Su versión es para el espectador de ahora teniendo, también, como prioridad, el fomentar las diferencias de cómo habla cada personaje en la obra.

Clara Sanchis, actriz del montaje, comentó que era maravilloso el tema del lenguaje en su personaje, Doña Inés, por cómo afecta a sus relaciones. Es una dama lectora y sabe utilizar la palabra en su beneficio,  como bien se ve en la escena en la que confiesa a su padre que no desea casarse.

Uno de los críticos recalcó el horizonte social, la importancia de mantener el honor y el monólogo de Beatriz, la criada interpretada por Marta Poveda, en el que se puede ver a una mujer representativa del Siglo de Oro, con sus ideas y sus anhelos.

Jesús Noguero, que interpreta al galán protagonista, subrayó la dificultad de integrar la métrica en la actuación y no sucumbir al sonsonete, ya que el verso es una estructura muy rígida. Por su parte, Clara Sanchis, opinaba que el verso ayuda y da mucho juego al actor.

El crítico Javier Villán afirmó que el arte del teatro es más sensorial que intelectual y que tiene plena y absoluta confianza en Helena Pimienta y los clásicos pero cree que no es posible actualizarlos. El periodista opinó que el elemento doctrinal debería transmitirse a través de la actuación y no en el monologo final.

Cuando le preguntan sobre el momento en que aparece la idea de la música y la danza en el montaje, Helena Pimienta contesta que siempre se había imaginado un coro que bailaba en esta obra y que para el crear el ambiente se deberían centrar en la música popular. Finalmente escogieron música del este y el acordeón, que aunque aún no existía en el siglo XVII, decidieron tomarse esa licencia y algunas otras más… pero siempre respetando el texto original.

Respecto al lenguaje corporal, Jesús Noguero confesó que jugar los volvió más creativos y contó que, en los ensayos, se inventaban diálogos y palabras mientras jugaban y eso les ayudo mucho con el lenguaje corporal. En su opinión, la obligación del olvido permite mayor libertad. Otro tema que se ha tratado ha sido el pasado de los personajes, cómo este los condiciona y, por ello, explicó Helena, se necesitaban actores que transmitiesen esa experiencia.

Sobre Hamlet

José Gabriel Antuñano abrió el Encuentro introduciendo las dos caras del personaje de Hamlet; por un lado, la de una persona víctima del entorno familiar y, por otro, la de un hombre tiranizado por este mismo elemento; e incluyó una tercera: la de un hombre despojado, perseguido por la realidad de la muerte y los deseos de venganza de su padre. Este despoje, según Antuñano, se reflejaba a través de las distintas imágenes que se sucedieron a lo largo de la representación, por ejemplo, en la desnudez de Hamlet, que aludía al desencaminar sin rumbo del personaje. Asimismo, destacó la importancia del monólogo ser o no ser al final de la obra y que, al fin y al cabo, el hombre, cuyas decisiones están condicionadas, queda irremediablemente en manos de los demás. También resaltó otros dos aspectos importantes: el de la importancia del espacio sonoro presente en los cambios de ritmo y el ruido (por ejemplo, el ruido de los bates contra los paneles de hierro que producía una sensación de violencia) y el de la transformación del lenguaje textual al oral.Después fue el turno del director Andrea Baracco, quien expuso las principales líneas de trabajo de la obra, entre las que destacan la búsqueda de la realidad de Shakespeare, la importancia de la estructura dramaturga, ir más allá del texto y las similitudes del contexto socio-cultural de la época con el de la actualidad, en particular, en lo concerniente al aparato político. Se nombraron también la locura de Hamlet y de Ofelia como otras dos líneas de trabajo fundamentales y subrayó que esta última era el resultado de ver una realidad sin filtro a la que se adhiere. También recalcó la importancia del seguimiento de la identidad de los personajes. Hamlet y Horacio servían de líneas principales y el resto de personajes eran un campo de fuerza que los sujetaban. Por otro lado, explicó las diferencias entre las dos partes de la obra. En la primera, más condensada, se ponían las cartas sobre la mesa, las cuales permitían explicar el desencadenamiento de los acontecimientos. En la segunda, se producía un vaciamiento de la escena y el incremento de importancia de los personajes principales.

En lo referente a la escenografía, Andrea Baracco enfatizó la necesidad de deshacer la estructura que escondía a los personajes y de ver los mecanismos del teatro. La voz del fantasma del padre permitía reflejar lo clásico frente a lo moderno, puesto que usaron la voz del conocido actor Gabriele Lavia. Por último, Andrea definió a Hamlet como un personaje contemporáneo, en el sentido de que la venganza es sustituida por el pensamiento, que retrasa la acción. La duda y la escala de valores de este personaje son distintas con respecto a los personajes clásicos, y en cierto sentido son aplicables a nuestra generación.

En lo que a las intervenciones de los críticos se refiere, comenzó en primer lugar Juan Ignacio García Garzón, cuya visión de Hamlet era la de un personaje lleno de furia y deforme y se preguntó sobre si ambos elementos formaban parte del Hamlet contemporáneo que intentaba representar el director. El director del Teatro Mayor de Bogotá, Ramiro Osorio, recalcó la importancia de la imagen de la montaña rusa como premonición de lo que desencadenaría durante la obra y elogió la belleza de la muerte de Ofelia. Desde su punto de vista, la figura de Polonio estaba desdibujada. Después fue el turno de Javier Villán, quien consideraba el montaje como “contradictorio, bello y ruidoso”. Por otro lado, se mostraba contrario con respecto a cómo se había mostrado la locura de Hamlet; Villán considera su locura de carácter intelectual, fingida, cuya antítesis se encuentra en Ofelia, representante de una locura real. Ante esto, Baracco respondió que nunca se ha esclarecido si la locura de Hamlet es real o fingida, y que a él precisamente le interesaba jugar con esta duda. Desde su punto de vista, lo más negativo para Villán fue la distorsión de los elementos audiovisuales.

Sobre Bobas y Gallegas

En el tercer día de Encuentro se habló sobre dos obras: Bobas y gallegas, dirigido por Quico Cadaval y se presentó Otelo, montaje de Eduardo Vasco. El debate sobre Bobas y Gallegaslo comenzó Jose Gabriel Lopez Antuñano, quien introdujo los principales elementos a destacar sobre la obra. Habló del espacio, cuyo pequeño tamaño favorecía la proximidad y la complicidad entre los actores y el público. También abordó la capacidad del actor para reírse de sí mismo y de los gallegos, así como del guiño que se le hace al Siglo de Oro durante toda la obra. Por otro lado, trató también el tema de las brujas y la amistad del gallego con lo esotérico. Otros temas relevantes de la obra que también se mencionaron fueron el de la realidad versus los sueños (no se sabe si los actores están despiertos o soñando), la dualidad del amor y  el honor potenciada a través de los intertextualidad y el juego de los estilos y la mímica. De igual modo, comentó que el lenguaje textual que continua a lo largo del texto permite conectar con el público, quien “ve la acción, ríe y la piensa”. Esto forma parte del ‘satirismo gallego’. Por último, habló del juego de la intertextualidad, el cual da mayor realce al texto y permite otorgar un carácter de contraste a la obra en cuanto a modos y formas y, al mismo tiempo, permite mantener el mismo contenido. Después fue el turno de Quico Cadaval, director de la obra. Este habló del teatro como una fiesta de la imaginación y como respuesta así a la utilidad del dúo cómico de Mofa y Befa como máquina teatral; produciendo así tensión en el conflicto y permitiendo establecer un pacto con el público. También habló de la introducción del sueño como instrumento de control social.

Después fue el turno de los críticos. Cesar Rosell elogió el conocimiento tremendo de Quico sobre los clásicos y los mecanismos de las estructuras de Shakespeare. De igual manera, calificó el comienzo de la representación como deslumbrante y preguntó si la unión entre Calderón y Samuel Beckett presente en la obra era fruto de la casualidad o si se produjo de forma intencionada. Esther Alvarado destacó la puesta en escena de la obra, y en particular al elemento de las almohadas. Quico explicó que era una máquina escénica importante, cuyo propósito era introducir el elemento realidad versus sueño. El encuentro sobre Bobas y Gallegas fue finalizado por Jose Gabriel Lopez, quien hablo sobre los procesos de ensayo y la gestualidad y sobre el proceso de selección de los textos que conforman la obra.

Sobre Otelo

El debate sobre Otelo lo abrió su director, Eduardo Vasco, quien comenzó su discurso haciendo un breve resumen sobre su carrera profesional para después centrarse en el trabajo de su compañía. Su filosofía, como explicaba el director, se basaba en trabajar los espectáculos a partir del texto clásico con pocos “chismes” y centrarse en el actor. Asimismo, otro de los objetivos de sus espectáculos era hacerlos lo más vivos posibles, y comunicar de forma directa con los espectadores. Por ello, Vasco aboga por no utilizar pre-grabaciones, sino que todos los elementos audiovisuales se produzcan en directo. También añadió que sus obras no buscaban deformar los textos. En lo que a la obra de Otelo se refiere, Vasco comentó por encima algunas de las líneas que se trazaron, entre las que destacan las siguientes: la fundición de los personajes secundarios en dos, la reivindicación de justicia para la mujer, la manipulación y los celos.
La hermosa Jarifa, dirigida por Borja Rodríguez, fue una de las coproducciones del Festival de Almagro.
La hermosa Jarifa, dirigida por Borja Rodríguez, fue una de las coproducciones del Festival de Almagro.

Después fue el turno de los críticos. El primero fue Raúl Losánez, quien le preguntó a Eduardo Vasco acerca de las diferencias en el proceso de trabajo cuando era director en la Compañía Nacional de Teatro Clásico con respecto a la actualidad. Entre las diferencias, el director respondió que en la CNTC existía una mayor responsabilidad como resultado de ser una marca institucional y por otro lado un mayor empobrecimiento en el procedimiento creativo. El segundo crítico, Justo Barranco, le pregunto sobre cómo sobrevive una compañía en el contexto actual, a lo que Vasco respondió que a través de la reutilización de elementos. Esther Alvarado preguntó después sobre la puesta en escena, la cual, incluye una mezcla de elementos contemporáneos que aluden a nuestro tiempo, con elementos clásicos, aunque estos últimos serían los predominantes. El cuarto crítico en intervenir, César Rosell, planteó un debate sobre la personalidad de las compañías y el timón de la dirección, y por último, Javier Villán, planteó otro debate sobre el estancamiento de la profesión y los problemas dentro de la misma.

El Encuentro concluyó con la asistencia de todos los invitados a una coproducción del Fundación Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, La hermosa Jarifa, dirigida por Borja Rodríguez.

Más información en www.festivaldealmagro.com/

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