A diferencia de los ilustradores más famosos del poema de Poe, como Édouard Manet o Gustave Doré, Bores elimina cualquier elemento narrativo. Sus imágenes del cuervo -solo o en compañía de Eleonore- recuerdan a las del pintor simbolista Odilon Redon, pero con un lenguaje más lírico y sensual.
Su aproximación al poema se aleja del tópico romántico y se sitúa en el contexto de la relectura del escritor americano por parte de autores como Charles Baudelaire, Stéphane Mallarmé o Paul Valéry, para quienes Poe había abierto el camino a la consideración de la obra literaria como un ente autónomo, un artificio.
Al igual que en Paisaje de verano, en los gouaches de “El Cuervo” Bores se acerca a la abstracción, pero sin renunciar a la realidad visual. Los motivos se estilizan fruto de la sumisión a un espacio constreñido y a una disposición centrípeta. Gruesos arabescos negros disocian los planos de color que, ordenados en valores armónicos -en lugar de en contrastes de tono-, sugieren diferentes profundidades espaciales.
Imagen: Copyright Francisco Bores 2016
Francisco Bores. Gouaches para “El Cuervo” de Poe
Museo Thyssen-Bornemisza
Del 15 de diciembre de 2016 al 5 de febrero de 2017
Lunes, de 12.00 a 16.00 horas; de martes a domingos, de 10.00 a 19.00 horas.
Balcón-mirador de la primera planta, acceso directo desde el hall. Acceso gratuito
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