‘Las fuerzas del desorden’ de Camille Bouchard

Las fuerzas del desorden de Camille Bouchard. Editorial Algar, 2017. 152 pp., 9,50 €.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

Es una historia contada en primera persona por su protagonista, Faustina, una chica de padre canadiense y madre mejicana que viaja de Canadá a México para visitar a su abuela en Ciudad Juárez.

Es una chica de quince años con los ensueños de su edad y la creencia de que la vida es de color de rosa en todas partes y que nada le va a suceder en el mundo.

Así es tentada por un chico joven, con aspecto de adinerado, en su instituto, para convertirse en una mula y transportar un kilo de heroica en el interior de su cuerpo cuando regrese a casa. El señuelo del dinero es primordial en tan poco arriesgado asunto, según ella.

Si hermoso era el chico que contactó con ella en Canadá, más lo era el de México, aunque lo acompañase otro más feo y grosero. A pesar de sus dudas y temores, acepta el trato y decide hacer el encargo, pero en el aeropuerto se siente nerviosa y es descubierta.

El mundo se le cayó encima en forma de aduanera súper borde con aspecto de fiera enajenada, esta le dio tal paliza que nadie la reconocería con su nuevo aspecto, por eso las autoridades mejicanas no dejan que la vea su abogado ni dan señales de ella.

Cuando todo parecía acabado, otra aduanera se preocupa de ella y consigue que le reconstruyan la cara y le devuelvan su aspecto anterior, y, además, está fuera de la cárcel, a merced de esa señora de aspecto poco amigable y un plan preconcebido para Faustina.

La quiere de anzuelo para cazar a un asesino de mujeres que abusa y hace desaparecer a jovencitas que vuelven a casa tras una dura jornada de trabajo; la aduanera justiciera busca a un ser querido, solo desea recuperar su cadáver y exterminar a ese tipo de hombres

Duro es el relato de Faustina cuando ha de tragarse las bolas de heroína y sufre la agresión policial, pero más aún lo es cuando descubre el submundo que acorrala y maltrata a las mujeres como nunca sospechó que pudiese ocurrir.

Camilla Bouchard pone en boca de su personaje el relato de todo cuanto acontece y los diálogos que mantiene con su cuidadora, dejando así constancia de una situación de violencia extrema tanto desde la propia policía como de la cárteles o ciudadanos anónimos.

Mezclando el femenicidio, la soledad, la desesperación y las faltas de ganas para luchar por la vida y los versos de Félix Luna oídos por primera vez en el autobús la hacen solidaria con Alfonsina Storni, marcando así un paralelismo con las ganas de desaparecer de ambas.

Buena historia, cargada de realismo y con la fuerza suficiente para haceros reflexionar sobre el poco valor que tiene la vida en algunas partes del mundo. La lectura es muy amena, te atrapa desde el inicio y no descansas hasta que llegas al desenlace, que puede ser predecible, y te da un respiro el relato.

 

 

Redacción

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