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Maite Carranza y Elia Barceló, ganadoras de la XXVII edición del Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil


Maite Carranza (Barcelona, 1958), con la novela Safari, y Elia Barceló (Alicante, 1957), con la novela, El efecto Frankenstein, son las ganadoras de la XXVII edición del Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil.

Dos historias que curiosamente se conectan desde un pasado literario hasta nuestros días, para dialogar sobre la igualdad de género, la libertad femenina y la empatía, incitándonos a reflexionar sobre la desigualdad, la diferencia y la indiferencia.

A través del humor disparatado, Maite Carranza, escritora y antropóloga, rinde homenaje a uno de sus héroes de infancia, “Tarzán de los monos”, a la par que nos invita a aprender de nuestros inteligentes antepasados, los primates, para volvernos más humanos, más justos y más humildes. Safari nos muestra cómo en la actualidad siguen existiendo barreras que quebrar, y el lector no podrá evitar unirse a las ganas de hablar de Dani, que es mudo, cuando toca reivindicar una injusticia.

Con El efecto Frankenstein, Elia Barceló, la “gran dama de la novela negra”, no solo homenajea la obra Frankenstein, sino que nos introduce en el contexto social e intelectual del siglo XVIII donde la presencia de la mujer era escasa o inexistente. El lector se convierte en Nora, una estudiante de
medicina del siglo XXI, que deberá cohabitar con esa sociedad y afrontar los choques culturales y dilemas morales de la época.

Ambos títulos nos permiten ver de dónde venimos y a dónde hemos llegado; pero a su vez nos incitan a seguir luchando para crear un mundo más igualitario, tolerante y ético.

En esta edición se cumplen 27 años desde que el Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil comenzó su andanza. A diferencia de ediciones anteriores, este año el premio ha recaído sobre dos autoras con una
consolidada trayectoria en el mundo de la literatura infantil y juvenil nacional e internacional. La participación en el certamen es anónima y el jurado cada año lanza sus hipótesis sobre quién se esconde tras la obra ganadora sin dejar de sorprenderse pero lo cierto es que desde enero de 1993 han leído y premiado obras maravillosas, descubriendo escritores debutantes y contribuyendo a consolidar la carrera de autores ya consagrados.

Nos sentimos orgullosos de la intuición de nuestro jurado. Los mejores ejemplos de su criterio son: el ganador de la primera edición en la categoría juvenil, un por aquel entonces desconocido Carlos Ruiz Zafón que, con tan solo 28 años, se llevaba el premio con El Príncipe de la Niebla; o las dos obras galardonadas con el Premio Edebé que obtuvieron después el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, que otorga el Ministerio de Cultura y Deporte, ratificándolas como obras excepcionales en su género: La isla de Bowen, de César Mallorquí, y Palabras envenenadas de Maite Carranza.

Redacción

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