Teatralia cumple 30 años con 30 espectáculos del 6 al 29 de marzo
Teatralia 2026

Teatralia está de celebración. El Festival Internacional de Artes Escénicas para Todos los Públicos de la Comunidad de Madrid cumple 30 años como referencia mundial de este ámbito y llega a esta fecha con una edición compuesta por 30 espectáculos variados y de calidad y de un marcado acento europeo. El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco Serrano, y la directora artística del festival, Lola Lara, han presentado esta mañana en Teatros del Canal la programación de este cumpleaños especial.
29 compañías de 11 países participarán del 6 al 29 de marzo en una fiesta cultural que se ofrece como el escaparate de la mejor y más ecléctica creación escénica para públicos de cualquier edad.
Cumplir 30 años ininterrumpidos para un festival como este (escénico, para todos los públicos e internacional) puede calificarse de acontecimiento, según su directora, Lola Lara. Casi 400 compañías extranjeras, procedentes de todos los continentes, y más de 300 españolas, han participado en Teatralia en estas tres décadas. Unas mil obras han pasado por casi un centenar de espacios de la capital y de numerosos municipios de la región, en los que se han representado más de seis mil funciones.
El festival ha ido innovando a lo largo de su trayectoria. Ha dado cabida, además de a propuestas fáciles de catalogar en la división tradicional de las artes en vivo (teatro, música y danza), a otras donde la inventiva creadora ha roto cualquier molde, según Lara. Por esa vía ha explorado el vastísimo territorio de la fusión de disciplinas clásicas y actuales. Y otras propuestas, las artes del circo, han irrumpido con fuerza en lo cultural, trascendiendo el mero entretenimiento.
Como señala la directora de Teatralia, el carácter internacional del festival define su trayectoria. En esta trigésima edición estarán representados Canadá, Francia, Suiza, Alemania, Dinamarca, República Checa, Chile, Brasil, Italia, Reino Unido y España, con grupos de la Comunidad Valenciana, Cataluña, la Comunidad de Madrid, Murcia y País Vasco.
Nueve de los montajes se estrenarán en España y 10 en la Comunidad de Madrid. Se representarán en 13 espacios y 15 escenarios de la capital: el Centro Cultural Paco Rabal-Palomeras Bajas, el Centro Cultural Pilar Miró, Contemporánea Condeduque, el Espacio Abierto Quinta de los Molinos, La Casa Encendida, Réplika Teatro, la Sala Cuarta Pared, la Sala Mirador, el Teatro Circo Price, el Teatro de La Abadía, el Teatro del Institut Français de Madrid, el Teatro Pradillo y Teatros del Canal. Y en 19 escenarios de 17 municipios madrileños: Alcalá de Henares, Alcorcón, Becerril de la Sierra, La Cabrera, Majadahonda, Meco, Móstoles, Navalcarnero, Paracuellos del Jarama, Pozuelo de Alarcon, San Lorenzo de El Escorial, Soto del Real, Torrejón de Ardoz, Torrelaguna, Valdemorillo, Valdeolmos-Alapardo y Villanueva de la Cañada.
Treinta obras, treinta mundos para explorar
Las treinta obras de la trigésima edición constituyen una invitación a sumergirse en treinta mundos propios, desde donde se exploran diversos géneros (circo, danza, teatro y música), entrecruzándolos con las innumerables variedades de cada uno de ellos (teatro gestual, de objetos, títeres, interpretación musical en directo, teatro musical, formato de concierto, circo coreografiado…).
El universo futurista que imaginó el escritor francés Julio Verne inspira Verne, el espectáculo que inaugura Teatralia el viernes 6 de marzo. Su apabullante despliegue visual toma como referencia las novelas de anticipación del literato nacido en Nantes e invitan a imaginar posibles futuros. La raíz literaria de este montaje se halla en otras obras del festival, como en Pato, patito, un asombroso e innovador espectáculo de música, teatro, animación y cine, que versiona El patito feo de Hans Christian Andersen. También en Racontars arctiques, adaptación de cuentos del joven escritor y aventurero danés Jørn Riel sobre unos cazadores, grandes compañeros, sometidos a condiciones climáticas extremas. En La isla del tesoro, adaptación musical de la novela homónima de Robert Louis Stevenson, y en Picopato, una exaltación de la tradición de los recitadores de versos, que recuerda a uno de sus más celebrados intérpretes.
Atento a los cambios sociales, a las cuestiones que suscitan debate o movilizan a la sociedad en cada momento, el festival se hace eco de ellos en su programación. Este año, cuestiones como la convivencia con la naturaleza se manifiesta en el díptico De l’hêtre à l’être y Le chant de l’ arbre, ambos espectáculos de danza, cuyos bailarines se transforman con sus movimientos en árboles. Al universo floral se acoge FLOres, una poética y delicada composición que nos recuerda lo diferentes, frágiles y fuertes que somos al mismo tiempo. Y NILU apunta a la necesidad de cuidar el planeta, donde en muchas zonas escasea el agua. Y lo hace combinando malabares, funambulismo, teatro físico… con trucos de magia y teatro de objetos.
De las migraciones nos habla Bailo, donde a través de la danza se ensalza la valentía de quienes deciden migrar en busca de un futuro más seguro y justo y que recoge testimonios de migrantes. Y de la memoria histórica y del olvido, se ocupa Mambrú volvió de la guerra.
Treinta obras, treinta mundos para explorar
Las treinta obras de la trigésima edición constituyen una invitación a sumergirse en treinta mundos propios, desde donde se exploran diversos géneros (circo, danza, teatro y música), entrecruzándolos con las innumerables variedades de cada uno de ellos (teatro gestual, de objetos, títeres, interpretación musical en directo, teatro musical, formato de concierto, circo coreografiado…).
El universo futurista que imaginó el escritor francés Julio Verne inspira Verne, el espectáculo que inaugura Teatralia el viernes 6 de marzo. Su apabullante despliegue visual toma como referencia las novelas de anticipación del literato nacido en Nantes e invitan a imaginar posibles futuros. La raíz literaria de este montaje se halla en otras obras del festival, como en Pato, patito, un asombroso e innovador espectáculo de música, teatro, animación y cine, que versiona El patito feo de Hans Christian Andersen. También en Racontars arctiques, adaptación de cuentos del joven escritor y aventurero danés Jørn Riel sobre unos cazadores, grandes compañeros, sometidos a condiciones climáticas extremas. En La isla del tesoro, adaptación musical de la novela homónima de Robert Louis Stevenson, y en Picopato, una exaltación de la tradición de los recitadores de versos, que recuerda a uno de sus más celebrados intérpretes.
Atento a los cambios sociales, a las cuestiones que suscitan debate o movilizan a la sociedad en cada momento, el festival se hace eco de ellos en su programación. Este año, cuestiones como la convivencia con la naturaleza se manifiesta en el díptico De l’hêtre à l’être y Le chant de l’ arbre, ambos espectáculos de danza, cuyos bailarines se transforman con sus movimientos en árboles. Al universo floral se acoge FLOres, una poética y delicada composición que nos recuerda lo diferentes, frágiles y fuertes que somos al mismo tiempo. Y NILU apunta a la necesidad de cuidar el planeta, donde en muchas zonas escasea el agua. Y lo hace combinando malabares, funambulismo, teatro físico… con trucos de magia y teatro de objetos.
De las migraciones nos habla Bailo, donde a través de la danza se ensalza la valentía de quienes deciden migrar en busca de un futuro más seguro y justo y que recoge testimonios de migrantes. Y de la memoria histórica y del olvido, se ocupa Mambrú volvió de la guerra.
Otros espectáculos canalizan su belleza a través de la música, como Boléro, una divertida danza impulsada por la hipnótica y recordada melodía de Maurice Ravel. También MIKRO / BARTÓK, donde laten composiciones del compositor húngaro que se bailan para mostrar cómo se desarrollan los primeros pasos en el aprendizaje de la vida. A ellos se suma El lago de los cisnes, en una original, libre y acrobática versión del que posiblemente sea el ballet más popular del mundo.
Y el humor, ante todo, como un catalizador de historias y géneros. Sea el absurdo de los payasos de Actapalabra, las dificultades de subir una escalera en Ákri, la comicidad del concierto de ocho músicos en Ouverture, los enredos con el tiempo que se hace Eugenia Manzanera en ¡Ay qué lío! y la inspiración de Charles Chaplin en Smile, donde se tratan temas como la ausencia, la pérdida o la memoria, con una sonrisa tierna.
Los prodigios físicos pueden admirarse en Face aux murs, en la que unas camas elásticas sirven de trampolín para que sus intérpretes vuelen por los aires. Y en WILD, en que unos mástiles componen una especie de bosque urbano por el que se mueven los artistas para evocar el salvajismo del que procedemos.
La fabulosa historia de BasarKus nos propone el descubrimiento de uno mismo a través del circo y la danza. A través de objetos de madera (casas, barcos, ríos…), palabras y música, Tumbalafusta habla de la experiencia de la infancia. En el territorio de los títeres juegan Pablo y su estrella, donde se recupera la memoria de los juegos de niños que se pierde en la adultez, e Historia de una muñeca abandonada, donde dos personajes (dos niñas) se disputan una muñeca. De nuevo, los menores son protagonistas en Copiar, pues, como espectadores, son invitados a acudir al escenario para crear con Quim Giron la propia obra. Y en los bebés como espectadores han pensado los creadores de Terra, memoria de un bebé que fue.
Campaña escolar y accesibilidad
Teatralia incluye una campaña escolar para los centros educativos de la Comunidad de Madrid, que ofrece la programación del festival en horario y días lectivos para que profesores y alumnos puedan compartir la experiencia de asistir al teatro como parte de sus actividades formativas. En Madrid capital están programadas 25 funciones y en otros municipios 7.
Asimismo, el festival contará con varias funciones en las que se habilitarán diferentes herramientas de accesibilidad para personas sordas, con insuficiencia visual o con discapacidad intelectual o del desarrollo.

