‘Sentimiento fluyente’ de Albert Alarcón o cómo escribir sin adornos

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Sentimiento fluyente

'Sentimiento fluyente' de Albert Alarcón o cómo escribir sin adornos

Albert Alarcón no irrumpe, sino que llega. Su obra parece tranquila, pero remueve. Con dos libros publicados muy diferentes entre sí, pretende, sobre todo, escribir (y transmitir) sin adornos. Aquí conocemos su poemario Sentimiento fluyente, pero también cuenta con una historia infanto–juvenil que pone de relevancia el poder de las historias que nos cuentan nuestros abuelos: Diego y la historia de España.

P. «No escribo para adornar, escribo para sentir». ¿Cuándo supiste que esa frase te definía?

R. Cuando estaba preparando el manuscrito inicial con parte de mis poemas para mandarlo a la editorial en el editor de texto, en el momento que estaba en la portada, algo que me reservé para el final, y que no tenía ni mucho menos la intención que fuera la portada definitiva, al poner el título quería dejar claro algo, que aquel no era un manuscrito de versos comerciales ni inventados, ya que no escribía con ese fin, y me salió esa frase, algo que me representa totalmente ya que para bien o para mal, con aciertos y con errores, siempre he actuado desde el corazón.

P. ¿Qué te empujó a volver a la poesía después de tantos años en silencio?

R. Pues si bien durante estos años escribí algún poema como detalle de forma fugaz y sin copia guardada, fue después de leer un libro a inicios del pasado año de Ver Guerrero, una escritora de Cuevas del Almanzora (Almería), que llegó a mi recomendado por mi prima María. Al leerlo me sentí muy identificado por su poesía realista y íntima, algo que hizo fluir en mi nuevamente los versos y las ganas de escribir poesía.

Albert Alarcón
‘Sentimiento fluyente’ de Albert Alarcón o cómo escribir sin adornos

P. ¿Cuál dirías que es la temática principal de tu poemario? ¿Hay un hilo conductor?

R. La temática principal son los sentimientos, divididos en dos bloques, Vivir Sintiendo y Sentir fluyendo. Hay todo tipo de sentimientos, desde el que produce el respirar la flor de azahar entre naranjos en primavera, al amor por un animal de compañía, por una hermana, por el abuelo, por el pueblo de tus raíces; sobre el dolor de no haber sido padre al de la pérdida de un familiar, al amor por la mujer al dolor por un amor perdido.

P. ¿Te has autocensurado alguna vez por miedo a exponerte demasiado?

R. Sí, hasta que empecé a escribir nuevamente y poema a poema me iba desnudando más, fluían de forma natural los sentimientos, no pocos acompañados de alguna lágrima y plasmé todo, aunque doliera, aunque me expusiera, aunque me desnudara completamente ante el lector, pues al final somos lo que somos.

P. ¿Qué opinas del género poético? Parece que siempre buscamos más la novela que la poesía.

R. La poesía llegó a mi vida sin saberlo, un abogado amigo de mis padres me regaló de pequeño Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Becquer y lo leí de forma ingenua, primitiva, pura, y me encantó, sin saber realmente el impacto de la poesía en mi vida. Cuando empecé el instituto mi tutor y profesor de Lengua Castellana, Tomàs Camacho fue clave en empaparme de poesía, pues él, aparte de profesor, es poeta, y había publicado “Poema para inundar de agua un pasadizo de fantasmas” que fue el primer libro que me compré de forma consciente con dinero que me dio mi abuelo. Gracias a él conocí la poesía y le cogí prestada una palabra “recoveco”; el me abrió las puertas de Machado, Cernuda, Celaya y del más importante para mí, Lorca. 

Para mi después de descubrir este género ya no lo he podido abandonar, acumulando libros y libros de poesía en mis estantes, desde clásicos a actuales, sobre todo nacionales ya que siempre he pensado que cada verso tiene implícito algo de la persona que los escribe y aunque la novela también puede contener sentimientos y estar basados en vivencias del escritor, la poesía quizá está más claro que puede ser así, sabes que vas a encontrar una parte del autor.

P. ¿Qué te ha dado a ti la poesía que no te haya dado la narrativa?

R. A mí leer poesía me inspira, me hace sentir y aunque la narrativa me gusta, el latido especial, el momento de evasión me provocan más los versos leídos, sobre todo los escritos originalmente en español.

P. ¿Hay algún poema que te cueste leer después de haberlo escrito y publicado? 

R. Sí, hay uno especialmente doloroso que se titula: Hijo no nacido; este es el más doloroso para mí ya que ser padre siempre ha sido un sueño y el hecho de, al menos de momento, no serlo, duele.

P. ¿Y es fácil escribir poesía, Albert? Porque siempre me ha parecido un género muy difícil de desarrollar… Yo sería incapaz.

R. Soy de los que piensa que cuando algo se hace con amor las dificultades, como escribir poesía, un cuento o una novela, se superan más fácilmente. Si bien a mi particularmente me es más fácil escribir poesía que una novela pues plasmo sensaciones, sentimientos y pensamientos; para mi el hecho de crear una historia desde cero es admirable, quizá por eso valoro tanto a los novelistas.

P. ¿Qué te gustaría decirnos antes de leer Sentimiento fluyente?

R. Quiero decirles a las personas que vayan a leer mi libro que en sus manos tienen una parte de mi alma, los sentimientos de una persona que se ha equivocado en la vida, que ha perdido, que ha ganado, que ha amado y ha sido amado, que ama a su familia y a sus raíces y que siente lo que escribe, no lo hace para ser bonito, sino real, en que en cada verso el lector se puede ver reflejado y sentirse en la alegría y el dolor acompañado.

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