Filmin estrena en exclusiva ‘Barrio triste’, la pesadilla urbana de Stillz, el 30 de octubre
Imagen de la película 'Barrio triste'.
Filmin estrena en exclusiva el 30 de octubre Barrio triste, el primer largometraje de Stillz, el director de videoclips que ha renovado el género en los últimos años gracias a sus colaboraciones con Bad Bunny, Rosalía y J Balvin. Nacido en Colombia y criado en Estados Unidos, el cineasta tiene 27 años y mantiene su identidad en secreto, apareciendo en público con el rostro completamente cubierto. También es conocido por sus retratos instantáneos con Polaroid de algunas de las figuras más destacadas de la música y la cultura popular.
Producida por Harmony Korine, responsable de títulos como “Gummo” y “Spring Breakers”, y con música de Arca, “Barrio triste” se estrenó en la sección Orizzonti del Festival de Venecia antes de pasar por el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) y la Seminci. La película sigue a un grupo de adolescentes de Medellín que roba una cámara de televisión y se adentra en una deriva callejera que acaba abriéndose al terror fantástico.

Sinopsis
Un grupo de jóvenes de los suburbios de Medellín roba una cámara de la televisión local y se lanza a recorrer la ciudad. Entre caminatas interminables, el asalto a un banco y un extraño encuentro paranormal, su deriva se vuelve cada vez más inquietante.
Stillz pasó meses recorriendo los barrios periféricos de Medellín en busca de historias que conectaran las experiencias de sus habitantes con su propio universo de ficción. “Pasé meses visitando los barrios marginales de Medellín, cerca de los antiguos lugares de trabajo de mi familia, buscando una historia en ese contexto de personas reales, con historias reales, que pudiera conectar con mi mundo de ficción”, explica el director. Para dar forma a la película, realizó un amplio proceso de búsqueda por las calles de la ciudad y prescindió de actores profesionales, combinando las vivencias de los jóvenes protagonistas con situaciones guionizadas.
La película también está atravesada por la memoria familiar del cineasta, cuya familia abandonó Medellín en los años ochenta para escapar de la violencia y se trasladó a Cartagena. Stillz concibe “Barrio triste” como una expresión de ese trauma heredado y de los miedos que acompañan a quienes crecen escuchando historias de asesinatos y secuestros. “Para mí, la película es como una pesadilla: lo que se siente al crecer escuchando historias de asesinatos y secuestros en Colombia. Es como caminar por un pasillo vacío de tu casa, sin ruido, y oír cómo cruje el suelo de madera con cada paso. Eso es la película para mí. Es algo muy cercano a mi corazón”, explica.
La estética de Barrio triste es inseparable de la cámara con la que está rodada. Stillz recupera una Betacam utilizada por los equipos de televisión en los años ochenta, un formato que imprime a las imágenes una textura áspera y una inmediatez casi documental. “En los videoclips, se me conoce por rodar siempre en 35 mm, con equipos enormes, grandes presupuestos y por todo el mundo. Para una película, me parecía interesante volver a mis orígenes filmando skate y limitarme a salir con una cámara”, cuenta Stillz.
El uso de la Betacam también marcó la forma de rodar “Barrio triste”. Las cintas permitían grabar solo entre diez y quince minutos y Stillz decidió operar la cámara personalmente, asumiendo incluso las tareas que normalmente requieren ajustes técnicos. “Intentamos añadir un sistema de enfoque y otras cosas, pero todo fallaba, así que acabé haciéndolo todo con las manos: enfocar, hacer zoom, todo manualmente”, recuerda. Además de filmar las escenas, el director aprovechó la cámara para entrevistar a los jóvenes protagonistas y recoger sus experiencias y emociones, incorporando esa espontaneidad al retrato de sus personajes. Así, el dispositivo que pone en marcha la historia también define la manera de filmarla.

