Relato: ‘El ingenio de la palabra’ de Almudena Molina

Valle

De Almudena Molina / Ganadora de la X edición Excelencia Literaria www.excelencialiteraria.com

 

Cuando Valle Inclán inventó el esperpento, no se figuraba que buena parte de la literatura del siglo XXI iba a ser un esperpento en sí misma. Cierto es que en un periodo de tiempo muy breve (pensemos en los últimos diez años) se han publicado una cantidad ingente de libros, en buena medida gracias a la digitalización. De hecho, a nadie se le puede impedir publicar un libro digital. Además, ahora que el papel escasea preferimos proteger el medio ambiente que sanear nuestras limitaciones culturales.

Pero el motivo de este artículo no es el libro digital sino la literatura que nos invade. Hemos confundido novela con televisión, poema con videoclip. Por eso se publican muchas novelas que son auténticos guiones cinematográficos, así como poemas que recuerdan a spots publicitarios. La era de la comunicación no puede confundirnos ni puede hacernos perder el ingenio de la palabra.

La palabra es un arma poderosa cuando la sabemos utilizar. La palabra puede transmitir belleza y, a la vez, crítica social. Pero si la palabra está vacía, si es torpe y poco precisa, la vacuidad habrá ganado el pulso a la literatura.

La literatura fácil es otro leitmotiv del siglo XXI. Si la palabra escrita no tiene calidad, ¿por qué ha de tenerla el contenido de las obras, su estructura y argumentación? Esta literatura fácil no se puede camuflar bajo una falsa sencillez, pues no es más que el reflejo de un  pensamiento débil, seco como una torrentera en el estío.

Almudena Molina
Almudena Molina

Esta sequía literaria no es únicamente culpa del autor. La literatura es reflejo de la sociedad. Por eso, tal vez, sea la sociedad la que apenas tenga nada que aportar a la literatura.

La globalización nos hace creer que nos completamos gracias a la posesión de cosas y más cosas, pero más que una realización es un espejismo. Y la literatura, por tanto reflejo del espejismo.

Pero aún podemos cambiar. Dostoyevski y Saint-Exupery nos dieron la clave con aquellos dos principios: <<La belleza salvará al mundo>>; <<Lo esencial es invisible a los ojos>>. Ambos redactaron la capacidad del hombre para la grandeza.

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