Entrevista a Isra García: «Esfuérzate en ser tú, en encontrar y escuchar a tu vocecita, en sobresalir de ti mismo, en trabajar muy duro por luchar contra ti».

Mapmakers

 

Esta mañana de febrero  hemos charlado con Isra García, autor de Mapmaker. Isra García es marketer, consejero, speaker, educador y agente del cambio. Isra se define como especialista en innovación disruptiva y transformación de negocios en la nueva economía y está considerado como uno o de los profesionales más influyentes de la Web Social en Europa y una personalidad reconocida en Latinoamérica y Estados Unidos. Durante más de dos años, Isra ha formado parte del programa “Best Thinkers” para Social Media Today, plataforma web de referencia mundial en redes socialesha y  sido nombrado uno de los top 20 social bloggers por Solomon McCown,una reconocida firma estadounidense de RR.PP.

Hablamos con él de su libro y de los consejos que lanza en el mismo y de la labor de un mapmaker en el mundo actual.

P. «Sé tú mismo». Hay quien dice que no siempre es un buen consejo…

R. Obviamente, la respuesta a esta pregunta es que tú deberías ser tú. Tú eres el mejor tú de la historia. Si fuera como tú, escribiría como tú, hablaría como tú, fallaría como tú, me divertiría como tú, amaría como tú, elegiría como tú. Esfuérzate en ser tú, en encontrar y escuchar a tu vocecita, en sobresalir de ti mismo, en trabajar muy duro por luchar contra ti. Vas a hacer mucho más de lo que hacen los otros. Vas a cambiar tu espacio y tu alrededor. Vas a rockear tu industria. Vas a hacer que algo suceda. Por qué, entonces, intentar ser otra persona. Esas otras personas van a desfallecer y titubear en alguna ocasión y entonces te olvidarás de las comparaciones. Deberías. Sé quién eres. Eso es sexy. Pienso que el peor consejo es en realidad dar un consejo, nadie necesita a otra persona que le diga “sé tú mismo” o “haz esto” o “si fuera tú”. Ignora consejos no solicitados. No necesitas el permiso ni la licencia, ni el consejo de nadie que no seas tú.

P. Dibujar mapas, vale, pero ¿para llegar a dónde?

R. Para llegar a dirigir tu propio negocio de calzado de diseño, a pintar cuadros y venderlos para poder viajar por el mundo y enriquecerte con sus contrastes. A entender mejor a las personas que te importan y las que importas. A realizar el trabajo que necesitas para marcar la diferencia de la industria (coloca aquí el nombre que desees) frente a tu competencia. A subir el monte Everest que todos tenemos en nuestra vida, correr un maratón, adoptar hábitos más saludables y dejar de fumar, perder el miedo a los aviones o encontrar aquello que te apasionaría hacer cuando dejaras la universidad. Para vivir una vida profesional tan plena como la personal. Para llegar a darte cuenta de que el tiempo aquí en la tierra es finito y quizás necesitas mejores y más potentes maneras de aprovecharlo.

En definitiva, para llegar a escribir la historia que tu deseas escribir. La que sea, trabajar en los viñedos, en la NASA, educando a las futuras generaciones o dedicándote a potenciar el talento en las áreas más desaventajadas del planeta. Pero sea lo que sea, será porque tú lo elegiste. Ahí es donde llegarás.

P. «Ser un mapmaker es una elección. Significa dibujar tu propio mapa, cambiar el mundo creando cambio en las personas», dices. ¿Entiendo que propugnas un cambio que va de lo personal a lo general? 

R. Steven Covey dice en los 7 Hábitos de las Personas Altamente Efectivas algo así como “si el cambio no empieza en uno, no habrá manera de que llegue a los demás”. Esto es lo que el cambio significa, provocar algo dentro para crear algo fuera, con suerte, las personas que trabajen en sí mismas de manera interior y personal, lograrán cambiar todo aquello que deseen cambiar, serán imparables.

P. En el libro constatas la evidencia, que el mundo ha cambiado. ¿Es sensato tener miedo al cambio?

R. Sí, es sensato y racional tener miedo al cambio, yo tengo miedo, terrible miedo, el miedo te ayuda a ser vulnerable e imperfecto, esto es algo que debemos abrazar más a menudo. Precisamente lo que este nuevo e interesante momento pide a gritos es más imperfección, vulnerabilidad, insensatez, más irracionalidad y más insolencia para salir del limbo, conectar con personas y hacer justamente aquello que quizás podría no funcionar. La única manera de saber si hay vacío o no, es lanzándose en picado hacia él.

Internet es el mayor mecanismo disruptivo, destapa una nueva economía, una nueva forma de hacer negocios, de vender, de quejarte por lo que no tienes, de recomendar tus productos o canciones favoritas, de comprar lo que te gusta cuando te apetece o de relacionarte con personas que nunca antes hubiera tenido la oportunidad de conocer

P. Hablas de la economía disruptiva y sus nuevos activos, de hecho, hablas de la disrupción como estilo de vida. ¿Nos lo puedes explicar?

R. Sí, Internet es el mayor mecanismo disruptivo, destapa una nueva economía, una nueva forma de hacer negocios, de vender, de quejarte por lo que no tienes, de recomendar tus productos o canciones favoritas, de comprar lo que te gusta cuando te apetece o de relacionarte con personas que nunca antes hubiera tenido la oportunidad de conocer.

Sin embargo, esto no ha pasado de la noche a la mañana. Ha tomado su tiempo, han hecho falta años para que la mayoría de nosotros (generalizando) comprendiéramos todo lo que la era conectada ponía al alcance de nuestra mano, prácticamente todo lo que nosotros decidiéramos hacer, iniciar, provocar, crear, potenciar y lanzar. Información, conocimiento, acceso, disponibilidad o inmediatez ya no son una novedad. Es algo que cada día damos por descontado. Ahora –y este es el desafío– nos enfrentamos a nuevos activos que definen esta economía disruptiva:

-Internet. Internet no sólo ha democratizado la información y el conocimiento, sino el poder y con ello el statu quo. Internet, mientras destroza el área de seguridad en la que vivíamos, también posibilita el milagro cada día. Personas normales y corrientes que hacen cosas extraordinarias. Sólo mira a tu alrededor.

-Conexión. Cuando cualquiera tiene un portátil y conexión al mundo, entonces cada uno de nosotros puede sobresalir, redefinir las cosas, liderar o ser excepcional. Lo que cambia es que en lugar de organizarnos en torno a un lugar físico poseemos la asombrosa y única habilidad de reunirnos todos virtualmente, ganar atención, colisionar con el mercado, conectar trabajo y recursos, entregar valor y crear cambio. Tenemos el instinto para hacer algo grandioso, conectar. No lo perdamos.

-Iniciativa. Cualquiera puede hacer que suceda, pero actualmente no cualquiera hace que suceda. Sin el importante impulso de colocarte al frente e iniciar (un ebook, un podcast, un blog, una tarea nueva, una APP, una tienda online, un plugin o un servicio micro-segmentado, entre miles de cosas que podemos iniciar) la nueva economía queda en la economía de toda la vida, esa que justamente ya no funciona y jamás volverá a funcionar.

-Elección. En un entorno donde las oportunidades se amontonan a la puerta de tu casa tan pronto como tienes un portátil y una conexión al mundo, lo que importa no es que seas consciente de que existen, sino de cuál (cuáles) debes elegir. Elección implica descartar otras opciones, decir no, centrarse y trabajar para convertir esa oportunidad en algo real que golpee el mercado y produzca un resultado.

-Atención. Más oportunidades, más elecciones, más conexiones, más tareas, más marketing, más plataformas sociales, más herramientas, más personas interesantes que conocer y más organizaciones y marcas que nos necesitan. Más de todo, pero seguimos teniendo el mismo tiempo que el primer día de la historia (salvo que quizás el tiempo como tal no estaba definido por aquel entonces). Cuando cada día más artefactos, mecanismos, procedimientos, campañas, acciones, vídeos, imágenes, emails o tuits exigen (o tratan de) captar nuestro valioso tiempo, la atención se convierte en el activo esencial más revalorizado que existe. Porque la atención lleva al interés, a la conversación, a la relación, a la conversión, suscripción y venta. La batalla por la atención es más feroz que nunca. Sólo ganarán unos pocos.

-Humanidad. The Internet of things ha dejado paso a The Internet of people en parte gracias a la web social. Ahora buscamos conectar con historias humanas que resuenen en nuestras historias y formas de ser y ver el mundo. Amamos las marcas, celebridades, deportistas y personas normales y corrientes que muestran su vulnerabilidad, autenticidad y cercanía. Queremos que nos escuchen y luego nos respondan. Las interacciones humanas definen las transacciones de negocios y crean movimientos más fuertes que cualquier marca.

La economía disruptiva crea un statu quo nuevo e individualizado que habilita imposibles e interrumpe y altera cualquier industria, área, departamento, habilidad, procedimiento, hábito, tarea o estrategia que tenga que ver con cualquier cosa.

P. «Vivimos en tiempos increíbles: aprovéchalos», dices. Y también: «o destacas, o estás muerto». ¿Son mensajes válidos para todo el mundo?

R. Sí, para cualquier persona que desee dejar de seguir encajando en un sistema que nos ha programado para encajar como al resto para entonces ser ignorados como al resto. Para cualquier persona extraordinaria, es decir, todo el mundo. No hay habilidad o capacidad que no pueda ser descartada, aprendida y potenciada si se tiene el propósito de hacerlo.

P. Eso que aseguras de que todos tenemos un lado oscuro, y de que lejos de ser una carga es una fuente de oportunidades… ¿Nos lo explicas?

R. ¡Claro! Tus más profundos defectos, aquello que sabes que no es bueno en ti, que en ocasiones estropea las cosas, lo que no ayuda… todos estamos ahí, algunos más que otros.

La solución es reconocerlo, identificarlo y buscar maneras de convertirlo en una oportunidad. Mi ego me ayuda a llegar donde nunca llegaría sin él. Sin embargo, cuando llega el momento del reconocimiento, de la palmada en la espalda o de los flashes, es entonces cuando lo cedo a las personas que en algún momento me ayudaron en algún momento del camino.

P. ¿Ser un Ultraman ayuda?

R. Cometer el exceso de empezar y acabar una prueba como Ultraman, con todo lo que ello implica, me ha proporcionado no un título que dice que soy un Ultraman, sino una experiencia vital que me ha marcado para siempre como personal y como profesional. He aprendido, he crecido, eso ayuda y mucho.

 

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