¿Puedo borrarme de vampiro? de Braulio Llamero. Ilustraciones de Laura Pérez. Editorial Algar, 2017. 136 pp., 8,75 €.

Por José R. Cortés Criado.

 

Existe un joven vampiro de 250 años, le faltan cincuenta para alcanzar la mayoría de edad, llamado Glóbulo Rojo que es un poco patoso, ya sea a la hora de transformarse en murciélago, aterrizar, pasar de un lugar a otro, en fin, un poco desastre, se siente tan mal que quiere dejar de ser vampiro.

Esto le extraña a sus iguales, nadie lo entiende y hasta molesta a sus mayores. El pobre vive con sus tutores y como no se siente a gusto, decide irse muy lejos.

Se va en un barco hasta Nueva York con su amiga Oscura Luz, joven que vive con su familia en un nicho muy estrecho lleno de familiares, y de Zampacuellos, un pobre vampiro al que han quitado los colmillos por sobrepasarse en su afán por chupar sangre a las personas porque ha generado un aumento de vampiros que crea problemas de alimentación, hospedaje y demás.

En el barco conocen a Otto que quiere transformarse en vampiro y toma el nombre de Sanguijuela, les sirve de guía en la ciudad norteamericana; en esta descubren otro tipo de vampiros muy diferentes a los europeos, todo es nuevo y maravilloso hasta que aparecen los tutores de Glóbulo y este descubre la verdad sobre su origen y decide cuál va a ser su futuro, aunque primero quiere recorrer mundo junto a Oscura.

Divertida historia, algo disparatada a veces, llena de ironía casi siempre y muy entretenida que te atrapa y lees con suma facilidad.

Braulio Llamero nos lleva a una sociedad de vampiros atípicos con sus problemas y distintas maneras de entender su forma de vida que tiene alguna lógica desde nuestra perspectiva sin ser chupasangres.

Los jóvenes lectores disfrutarán de tan singular libro al ver a su joven protagonista en situaciones cómicas e insólitas para un vampiro del siglo XXI, que en Nueva York descubrirá que existen más congéneres de los que cualquiera podía pensar.