La playa de los cristales de Pedro Ramos

La playa de los cristales de Pedro Ramos. Edebé, 2017. Rústica con solapas, 304 pp., 10,20 €.

Por José R. Cortés Criado /@unabrazolector.

 

Una buena novela que se lee de un tirón. Pedro Ramos sabe enganchar cada capítulo con el siguiente para que la trama te arrastre a continuar sin oponer resistencia, porque, además, los capítulos son breves y el lector joven no duda en seguir leyendo ya que pronto habrá un descanso.

Todos los sucesos que se desarrollan desde el principio van encaminados a un final donde se manifiesta la verdad de los problemas que arrastra Juana, la protagonista, desde que un aciago día ocurrió una tragedia familiar.

La novela se desarrolla en un campamento juvenil cerca del mar donde conviven chicos y chicas de diferentes edades, distintos ambientes familiares, intereses dispares y gustos a elegir.

Juana no tiene ganas de campamento, odia al mundo entero, no se siente bien con ella misma y, además, ha de cuidar a su hermano pequeño. Este decide abandonar el campamento con su inseparable amigo y pasa la noche en una isla de arena en compañía de un joven solitario y su perra.

La hermana no duda en escaparse en su busca y le sigue un joven monitor que se siente responsable de la huida del chico. Desde ese momento la relación entre monitor y chica cambia y surgen deseos de algo más que compañerismo de campamento.

Gracias a esta relación, al chico de la isla que cuidó de su hermano y a sus compañeros de habitación va viendo que la vida no consiste en enfrentarse a todos y en vivir amargada, la amistad le hace ver que la vida es mucho más que todo eso y que no somos responsables de los aciertos o los errores de los demás. Sobre todo cambia la actitud que sentía hacia su padre, al que hacía responsable de todos sus males.

Cuando finaliza la estancia en el campamento, se llega al final del libro y se ansía más, aunque el proceso evolutivo de la protagonista ha alcanzado cierto grado de madurez y lo hace inviable, porque la vida fuera de la colonia es diferente y a Juana se le abren varias puertas por donde discurrirá su futuro, dejando al lector la capacidad escoger qué derroteros tomará su vida.

Además este libro tiene una banda sonora de quince títulos, que se recogen en la presentación del libro, y según cuenta el autor, la necesitó para poder escribir la trama y asegura que los lectores sabrán adivinar a qué parte corresponden cada una de las quince canciones que la forman si se detiene na escucharlas.