Didi Keidy y los zapatos mágicos de Wanda Coven. Bruño, 2017. 132 pp., 8,95€. A partir de 6 años.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

La simpática Didi es especialista en meterse en líos y en esta ocasión no iba a ser menos, pero todo le sale bien, aunque a los padres no les hace mucha gracia el método empleado para destacar en la fiesta fin de curso.

Y es que Didi debe hacer algo en la fiesta de talentos del colegio para no quedar como un bicho raro que no sabe hacer nada divertido o ingenioso.

Hasta su hermano pequeño tiene un número de mimo preparado, sus mejores amigas también y su peor amiga presume de que lleva cuatro años ensayando claqué y que su número será un éxito seguro.

La pobre está preocupada, nada le sale bien, tiene miedo al ridículo, no para de darle vueltas a las ideas que se le ocurren pero no halla la que le guste.

Su padre le propone hacer algún experimento, en eso ella destaca, pero no quiere la ayuda de su padre, quiere hacerlo por ella misma.

Y es su padre quien le da la solución a su problema al enseñarle unos zapatos de claqué de su madre cuando era pequeña. Didi, ni corta ni perezosa, echó mano de su libro de encantamientos para conseguir bailar durante un rato en el escenario de forma bonita.

Así que mezcló zarzaparrilla, zumo de arándanos y azúcar, lo mezcló bien, sacó su medallón y dijo: “Vas a asombrar a este, ese, aquel. Bailando ere lo más. La bruja del claqué”, y todo resultó bien.

Wanda Coven presenta otra aventura de su protagonista escrita de forma sencilla, con diálogos fáciles y cercanos a los pequeños lectores, que gustará por narrar hechos cotidianos que le pueden suceder a cualquier niño.

La presentación del libro está muy cuidada, las pastas son de cartón duro, el texto y las ilustraciones son de color verde. Las ilustraciones son bicolor, recogen escenas del relato y complementan el texto.