‘El secreto de la esfinge’ de Ana Alcolea

 

El secreto de la esfinge de Ana Alcolea. Anaya, 2017. Rústica hilo, 14 x 21 cm., 232 pp., 10,00 €.

Por José R. Cortés Criado.

 

Ana Alcolea escribe otra historia similar a la presentada en El secreto del espejo. Vuelve a utilizar los mismos personajes dando lugar al inicio de una saga de la pareja formada por dos arqueólogos, Marga y Federico, que viven sin saber a ciencia cierta si son un matrimonio o la relación dejó de existir; la pareja formada por su hijo, Carlos, y su novia, Elena, que también estuvo separada porque ella marchó lejos para convertirse en una estrella del ballet pero que ha vuelto por una fractura en el dedo pequeño del pie; y ahora, la viuda del padre de Marga, Paquita, que trae la presencia de la otra pareja. Tres generaciones conviviendo en Zaragoza.

La parte de la historia que corresponde a los vaivenes amorosos y convivenciales de las parejas actuales que se entrecruza con otras historias de amor en Egipto hace más de tres mil años. Para facilitar la elctura cada historia tiene tipología de letra distinta.

En el pasado, una joven hermosa de noble estirpe aunque ella lo desconozca en un principio, destinada al templo de Isis, se enamora de un joven esclavizado por su padre una vez que aniquilaron a su familia. Sus padres también tienen su historia de amor, aunque la que toma más fuerza es la de su madre con el faraón, no por lo que se cuenta, sino por su importancia en la historia narrada; también hace acto de presencia el abuelo, aunque falleció en combate hacía poco tiempo.

Con estos mimbres, arqueólogos del siglo XXI, jóvenes de clase acomodada enamorados y la aparición de una esfinge en una bota del abuelo fallecido que luego resultó ser otra cosa, comienza la historia.

Nadie se explica cómo ese hombre tenía en su poder una pieza que debía estar en un museo; gracias al empeño de la familia, a la intuición de la madre y a los sueños del hijo, se termina por aclarar todo una vez que recuperan los diarios del finado.

Si esta historia tiene su intriga y devaneos, la de los enamorados egipcios tiene más fuerza y avanza página a página mezclándose con la actual. La joven de ojos azules nos informa de su familia, de su amado, de la mayor de las sacerdotisas y su pasado truncado por no hacer frente a las condiciones sociales que le impidieron vivir su amor.

Al final la pareja egipcia tiene el beneplácito real, ella puede dejar de ser sacerdotisa y él consigue ser una persona libre para vivir una vida plena de amor.

Las parejas actuales parecen que se dan una tregua, los padres viven una nueva relación que parece estable; los jóvenes creen que seguirán juntos debido al accidente de la joven bailarina. No hay mal que por bien no venga.

Vuelve a repetirse la trama en las dos obras citadas, son las mujeres las heroínas de la historia, saben centrar a los hombres, organizar las vidas y descubrir los secretos que permiten interpretar la historia, incluida la señora Paquita, segunda esposa del abuelo recién fallecido.

Ana Alcolea narra con fluidez y lleva al lector de la ciudad de Zaragoza actual a la de Menfis milenaria, y lo hace sentir el aire cálido del desierto, la frescura del Nilo y la suavidad del vuelo tranquilo de la garza frente al ajetreo de una ciudad del siglo XXI.

También lo hace partícipe de las historias de amor, siempre el amor como motor que mueve el mundo antes y ahora, pues aunque las personas y su civilización sean distintas, sus motivaciones son las mismas cuando se enfrentan a la persona amada. Buen libro, que se lee con interés.

 

 

 

 

 

 

, , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *