‘1.2.3… ¡YA! Los récords deportivos de los animales de Pascale Hédelin’

 

1.2.3… ¡YA! Los récords deportivos de los animales de Pascale Hédelin. Ilustraciones de Amélie Falière. Editorial Juventud, Colección Álbumes, 2017. 1ª edición. Cartoné, 23 x 38,5 cm., 48 pp., 16 e.

Por José R. Cortés Criado.

 

Curioso álbum de gran tamaño que presenta cada doble página un récord del mundo animal. Hay dieciocho dobles páginas que recorren esos logros en categorías: carrera de velocidad, de fondo, natación, salto de longitud, de altura, gimnasia, escalada, altitud en vuelo, velocidad en vuelo, halterofilia, buceo, boxeo, lucha, esgrima, patinaje, tiro, juegos paralímpicos y medallas de honor.

La curiosidad es el lema de este libro, porque los lectores desconocemos casi todos los datos si no somos científicos o biólogos; por ello llama la atención saber, por ejemplo, que el guepardo es el campeón de la sabana corriendo 110 kilómetros por hora o que una mariposa llamada la Vanesa de los cardos puede volar de una vez quinientos kilómetros.

Si es en el mar, el pez más velocista es el pez vela, que puede alcanzar los 110 km/h; el cachalote es el campeón de la apnea, puede descender hasta tres mil metros; y el delfín listado puede saltar hasta siete metros, superando su tamaño tres veces.

En el aire los que más alto vuelan son el buitre moteado, considerado el surfista del aire a 11300 metros de altitud; le sigue el ánsar indio, un atleta de medio nivel, que sube hasta los 7300 metros y la chova piquigualda, una verdadera acróbata que sube hasta los 5000 metros.

Si la modalidad es el tiro el primer puesto se lo lleva la cobra escupidora, escupe su veneno hasta una distancia de tres metros; si es en el agua, el pez arquero domina el terreno, es capaz de lanzar chorros de agua a más de un metro de distancia; y el tercer lugar es para el escopetero, un escarabajo experto en armas químicas, lanza en forma de spray un tóxico a 100ºC.

Además hay un apartado para los paralímpicos, así me he enterado de que cucaracha puede vivir semanas sin cabeza; el segundo lugar es para la estrella de mar que hace crecer un brazo amputado y el tercero para el proteo, una salamandra que vive en cuevas oscuras y no ha desarrollado sus ojos.

Y al final de volumen aparece una lista de honor con otros animales que si bien no llegan al pódium merecen la pena ser nombrados por sus excelentes hazañas: en salto, la pulga; en carrera de resistencia, el camello; en buceo, el alcatraz común; en natación, el pez luna; en velocidad en vuelo, la libélula; en halterofilia, el elefante africano; en tiro, el camaleón y en escalada, la culebra de esculapio.

Muy entretenido álbum que hará pasar un buen rato a cualquier persona con ganas de aprender cosas nuevas del mundo animal.

Pascale Hédelin y Amélie Falière han sabido combinar información e ilustración para crear un libro lo suficientemente atractivo y seductor como para atrapar a los curiosos que abren sus páginas.

La mayor parte del espacio está ocupada por las ilustraciones de los animales atletas sobre fondos de colores primarios vivos. Algunas imágenes se acompañan de líneas cinéticas para dotar de movilidad al protagonista y todos ellos con una apariencia muy natural.

 

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