‘Como polvo de la tierra’ de  Miguel Ángel Badal Salvador

Como polvo de la tierra de Miguel Ángel Badal Salvador. Tagus, 2012 (Formato ebook) Ediciones Click, 2017 (versión impresa)

Por Anabel Sáiz.

 

Como polvo de la tierra es una amplia y generosa novela histórica cuyo origen se halla en un concurso literario, concretamente el certamen nacional de relato breve Don Álvaro de Luna que se organiza en Cañete (Cuenca) con motivo de la Alvarada, desde hace cerca de 20 años. Miguel Ángel Badal ganó este certamen en dos ocasiones y en una se presentó con el relato que dio origen, tiempo después a la novela que estamos reseñando. Publicada originalmente en formato digital, también se puede leer en formato impreso, aunque de manera más limitada.

La novela se sumerge en la Edad Media, concretamente arranca en el año 1348 y acompaña, en su devenir personal y social, al médico judío Leví Aben Yosef. Leví es hijo y nieto de médicos, se educó en la aljama y, de alguna manera, siempre estuvo por debajo de su hermano mayor, también médico. Cuando pudo, a raíz de su matrimonio con la joven Benvenida, en Cannete (la actual Cañete) pudo instalarse como físico y parecía que su vida sería plácida y óptima, pero varias circunstancias se dieron para que todo se torciera. Para empezar, la plaga de la peste negra que, en continuas oleadas, asoló a Europa.

Se acusó a Leví de ser, como judío, uno de sus propagadores y tuvo que huir, como pudo, con su esposa, porque su casa fue quemada. Se instalaron de nuevo en Cuenca, con su hermano, pero otra vez se dieron vientos hostiles y acabaron en Teruel, casi como indigentes. Allí el azar quiso que curara a la hija de un pañero, la joven Meriem, pero también que muriera su esposa, a la que él tanto quería y reverenciaba. Leví, poco a poco, se instala en Teruel y acaba casándose de nuevo con la hija de su benefactor, Meriem y volviendo a ejercer la medicina. No es una vida fácil la de Leví pues acaba siendo testigo de las turbulencias que se dan en la ciudad aragonesa y acaba de nuevo envuelto en problemas. Ha de abandonar Teruel y, ya anciano, regresa a sus orígenes, a Cañete y ya el resto deberá averiguarlo el lector.

La novela interesa por muchos motivos. Para empezar, el autor domina perfectamente el período histórico que trata en el que no solo se declaró la peste negra sino que hubo varias guerras, como la de los dos Pedros, en la que Leví también, contra su voluntad, participa. Otro aspecto que la hace atractiva es el lenguaje que emplea, plagado de arcaísmos, de términos de la época y con muchas alusiones a la cultura hebraica, a su riqueza literaria y a sus costumbres y creencias. A Leví le gusta mucho componer versos y recuerda, continuamente, en distintos momentos, aquellos que le son de ayuda o que lo conmueven. También es un ferviente seguidor de Maimónides a quien se cita en varias ocasiones. Por otro lado, es impresionante el conocimiento de medicina antigua y cómo se logra evitar el tono didáctico porque se inserta perfectamente en el relato.

Conviene advertir que es el propio Leví quien nos cuenta su historia en primera persona. Lo hace de dos maneras, o mediante largas cartas que escribe a familiares o amigos o a través de su diario o libro de días. Cabe señalar que la cronología se data siempre según el calendario judío. A través de sus palabras conocemos a un hombre honesto, íntegro, atrapado en un mundo hostil, que lucha por salir adelante con las herramientas de la sabiduría y la experiencia. 

Por otro lado, el resto de los personajes se muestran de manera indirecta, salvo sus dos mujeres, tan distintas entre sí,. La primera, valiente y defensora del papel de la mujer en la judería, una mujer que acudía a la sinagoga y que osaba llevar la contraria a su propio padre, una mujer hermosa y rebelde que se levantaba cada día dando gracias al Altísimo por haberla hecho mujer y no hombre. La otra, Meriem, muy hermosa también, más joven que Leví, es una mujer fría, que se distancia de su marido, que no se siente a gusto, que incluso lo engaña y que muestra un carácter duro y cruel.

“Como polvo de la tierra”, pese a ser una novela muy extensa, se lee con mucho interés porque nos adentra, con todo lujo de detalles, en una época apasionante, la Edad Media. No deja indiferente  al lector la figura de Leví ni sus razonamientos, tan equilibrados, tan mesurados, quien, pese a todo, no pierde la esperanza y trata de seguir adelante haciendo lo que mejor sabe: curar a las personas.

No nos olvidamos del aspecto geográfico, tan bien localizado y descrito. La villa de Cañete, Moya, Teruel, Cuenca y otras tantas se nos presentan con sus gentes y su peculiar trazado. Son tan vivas las descripciones que hace de estas localidades que realmente apatece visitarlas, con el libro en mano, y tratar de seguir las rutas que pisó nuestro amigo Leví.

En definitiva, una novela espléndida.

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