‘Frutas’ de Antonio Rubio y Óscar Villán

Frutas de Antonio Rubio. Ilustraciones de Óscar Villán. Editorial Kalandraka, Colección de la cuna a la luna, 2019. 160 x 160 mm., 18 pp., 8 €, (0-3 años).

 

Por José R. Cortés Criado.

 

“¡Ay, qué ricos alimentos!”. Frutas de Antonio Rubio.

 

Nuevamente tengo en las manos un libro muy original, se compone de unas pocas palabras y unos sencillos dibujos que siguen un método narrativo muy pensado; su simbología es tal que los pequeños lectores o prelectores son capaces de seguir su ritmo y su magia creadora.

Antonio Rubio escribe poegramas o pictogramas poéticos, una nueva modalidad de poesía pictórica que busca un ritmo de lectura que ayude a «educar el ojo y endulzar el oído».

En esta ocasión los elementos seleccionados son las frutas y muy metódicamente nos presenta una de ellas y su árbol; la primera es la la manzana, que aparece en la página izquierda del libro, la siguiente página nos presenta un árbol cargado de manzanas, algunas ya caídas al suelo y el escueto texto dice: en el manzano.

Así les siguen la cereza, la castaña y cuando esperamos hallar otra fruta, nos topamos con un texto: las frutas en el frutero, que lo vemos representado en la página derecha. Continúan apareciendo frutas y árboles y cuando la cadencia marcada nos hace pensar en la vuelta al frutero, este no aparece, siguen apareciendo frutas y árboles hasta que llegamos a un joven protagonista que da cuanta de tanta fruta.

Esta sucesión variopinta de frutas está destinada a lectores de cero a tres años, es un ejercicio poético muy simple que junto a los dibujos conforman una estructura poética similar a los cancioneros infantiles: versos cortos, estribillo, ecos, rimas, ritmo…que son adecuados a las primeras edades de los lectores.

Al texto escrito en letras mayúsculas hay que sumar la ilustración. Óscar Villán, un trabajo magnífico con un colorido vivo que destacan sobre fondos neutros claros. Son dibujos sencillos, que junto a las grafías, muestran su fuerza comunicativa e incitan a leer de izquierda a derecha, de arriba abajo y a pasar las páginas, ejercicios todos ellos imprescindibles para aprender a leer.

Las imágenes son legibles y se articulan como las palabras, tienen sus sílabas contadas, ordenadas, medidas con su ritmo muy marcado para que puedan ser leídas o cantadas por los lectores.

La suma de texto e imagen ofrecen un libro de pastas duras de gran belleza y fuerza musical. La aportación literaria de este maestro y la artística de este creador que obtuvo el Premio Nacional de Ilustración 1999, han generado esta obra tan especial.

 

 

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