Relato: ‘El sonido del arte’ de Clara González

El sonido del arte de Clara González. Ganadora de la XII edición www.miguelaranguren.com

Seguramente, cuando paseamos por un museo de pintura no nos detenemos a escuchar los sonidos del arte.¿Cómo será la voz de la Mona Lisa? ¿Qué le estará diciendo María Agustina de Sarmiento a la infanta Margarita de Austria, en Las Meninas, de Velázquez? Sin embargo, podemos llegar a leer los labios de los artistas y así formar parte de sus obras.

Una vez dentro de un lienzo, comenzamos a formar parte de él, de manera que a nuestros oídos llegan los sonidos que en su momento colmaron los oídos del pintor. ¿Qué escuchaba Monet mientras pintaba Hotel des Roches Noires de Trouville? El fuerte viento que sacude las banderas en ese paseo marítimo. Este bramido hace que todas las voces parezcan mucho más lejanas de lo que están en realidad, por ejemplo la grave voz del señor trajeado que se encuentra en la parte inferior izquierda del lienzo, que levanta su sombrero a modo de galante saludo a las damas que pasean por la parte delantera del hotel en el que se encuentran alojadas. También las de los clientes que disfrutan del sol en la terraza del establecimiento, que han pedido algo de beber y charlan con sus familiares, amigos y conocidos. Más allá del marco dorado, hay algunos niños que juegan en la arena de la playa, que gritan de felicidad mientras corren hacia las gaviotas que alzan el vuelo. Imaginar la escena al completo también supone ver al artista de espaldas, con su lienzo anclado en el caballete y su pincel, mezclando los colores con prisa para que no se le pierda un solo movimiento ni un ápice de esa luz mañanera.

En un paisaje más calmado como, por ejemplo, Mujer con sombrilla en un jardín, de Renoir, una brisa acaricia la hierba, hasta el punto de que podemos escuchar el roce de las flores, unas con otras, y el del pasto. Entre el espesor de la hierba cantan los grillos y los saltamontes, que rascan las patas traseras con sus alas. Y trisan las golondrinas en el cielo. A lo lejos una madre le dice a su hija que no se aleje demasiado mientras la pequeña recoge unas flores. Podemos percibir los crujidos de sus botas al pisar y el de sus ropas al abrirse paso entre las plantas.

Clara González
Clara González

Siglos antes de Monet, Renoir y el resto de pintores impresionistas, bullen los sonidos intrapictoricos en la obra de Rafael de Sanzio, en el Incendio del Borgo: gritan asustadas por el fuego las personas del primer plano. Y las llamas crepitan a la izquierda,al tiempo que se precipita, con estruendo, el derrumbe del interior del edificio. Al fondo del fresco apreciamos las aclamaciones del pueblo al Papa, que se ha asomado al balcón para dictar algunas palabras tranquilizadoras.

Antes del Renacimiento la pintura apenas tenía sonidos, pues los personajes aparecían estáticos sobre un fondo dorado. Hubo siglos de pintura silenciosa, hasta que a Giotto di Bondone introdujo la acción, la narrativa, llevando la obra de arte a un contexto temporal y espacial, ayudándonos a situarnos dentro de ella. Gracias a él empezamos a escuchar el sonido del arte.

 

 

2 pensamientos sobre “Relato: ‘El sonido del arte’ de Clara González

  1. Enhorabuena!!! Es un relato magnifico que nos amplia enormemente la admir de un cuadro que no solo veremos sino que también oiremos.
    Muchas gracias.

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