Entrevista a Anna Garcia, autora de ‘Piérdete… conmigo’: «Estoy muy orgullosa de escribir y ser lectora de novela romántica»

Piérdete conmigo

La escritora Anna Garcia fue un fenómeno de ventas en Amazon antes de aterrizar en una editorial de las de toda la vida, donde ha demostrado que el éxito de sus novelas autopublicadas no era flor de un día. Escribir, dice, es un vicio del que no se quiere quitar; sus propuestas, añade, se quieren fieles a una frase preciosa en la que cree fervientemente: “leer da sueños”.

P. ¿Qué hay de personal en Piérdete… conmigo?

R. Intento no “humanizar” físicamente a mis personajes, porque quiero que los lectores creen al personaje a su voluntad en su cabeza. Pero lo que sí intento es añadir algún toque o dato personal. En este caso, les he cedido a mis personajes mi pasión por viajar, algún destino que hemos compartido y su lugar para ver atardecer en Nueva York. Ese es mi lugar favorito en el mundo entero.

P. El coronavirus se ha cargado (de momento) el turismo. Así que su novela nos habla de un mundo que ya no es, y que quizá no vuelva a ser…

R. Yo no pierdo la esperanza de volver a viajar. Durante un tiempo, nos tendremos que limitar al turismo nacional y descubrir lugares maravillosos que tenemos aquí al lado y que quizá no valoremos como se merecen.

Y en cuanto podamos hacerlo de forma segura, seguiremos poniéndole sellos al pasaporte.

P. ¿Le gusta la etiqueta “novela romántica”? ¿Entiende el desdén que suscita?

R. ¿Por qué no? Estoy muy orgullosa de escribir y ser lectora de novela romántica. Creo que ese desdén, que a menudo se convierte en la falsa creencia de que es literatura “de segunda”, está basado en falsos clichés. Como en todos los géneros literarios, hay de todo, libros buenos y libros menos buenos. Es cierto que no a todo el mundo le gusta la novela romántica y tiene un nicho de lectores, o mayoritariamente de lectoras, muy determinado.

Creo que la literatura romántica ha evolucionado mucho, y ya no nos conformamos con leer o contar una historia de amor, si no que intentamos ir más allá, abordando muchos otros temas.

P. ¿Hay que ser una persona romántica para escribir novela romántica?

R. Partiendo de la base de que creo que hay cierto romanticismo en la misma idea de querer ser escritor, de que hay que tener cierta sensibilidad, no sólo para escribir novela romántica, si no de cualquier género, no creo que se tenga que ser romántico para escribir novela romántica.

Los escritores tenemos la habilidad de meternos en la piel de nuestros personajes, inventamos historias ajenas a las vividas por nosotros, e intentamos hacer soñar a los lectores. Podemos, de alguna manera, “simular” ser alguien que no somos.

P. De autopublicada (y súper ventas en Amazon) a publicada en una editorial consolidada. ¿Ha cambiado su manera de trabajar? ¿Era su objetivo desde el principio?

R. Mi manera de trabajar no ha cambiado nada. Sigo escribiendo lo que quiero (o lo que a mí me gustaría leer, como siempre digo), cuando quiero y donde quiero. La única diferencia que he visto es que ha sido la primera vez que he trabajado con una fecha de entrega, y esa “presión” puede llegar a ponerte nerviosa en algunos momentos.

Llevo escribiendo toda mi vida y nunca me planteé publicar porque lo veía algo imposible. Lo hacía para mí, para colgar en mi blog, sin pretensiones. Cuando me dejé convencer para autopublicar, nunca imaginé que me leería tanta gente. Recuerdo que cuando lancé mi primer libro, pensaba que si me leían diez personas, ya estaría contenta… así que cuando se puso en el número uno de los más vendidos, no me lo podía creer.No digamos ya, cuando las editoriales empezaron a llamar a mi puerta. Tengo claro de dónde vengo y lo que quiero en la vida, y pienso ir actuando “sobre la marcha”, valorando lo que necesito en cada momento. Autopublicar te da mucha libertad, mientras que hacerlo bajo un sello editorial te ofrece más visibilidad.Estoy contenta con ambas formas, así que, siempre que sea posible, no me cierro a ninguna de las opciones.

Anna GarcíaP. Entendemos que cada novela supone un cambio respecto a la anterior. ¿Qué le ha traído ésta?

R. Quise que se desmarcara del resto de mis novelas de alguna manera, tanto en el estilo como en la trama. Intenté que fuera fresca y ágil, sin demasiados dramas. Una novela optimista y, como toda novela romántica que se precie, con un final feliz. Normalmente, suelo añadir algo más de drama.

Otra diferencia notable ha sucedido en el momento de la documentación. Cada libro requiere de un trabajo previo que puede ser más o menos intenso, según el tema que se trate. Esta vez, además de extenso e intenso, lo he disfrutado tanto o más que luego escribiendo. Poder planear sus viajes, recorrer sus pasos, ver lo que ellos visitaban, ha sido una verdadera gozada.

P. ¿Tiene una rutina fija de escritura?   

R. Antes de empezar a teclear una nueva historia, siempre, siempre, siempre hago una ficha de los personajes principales y secundarios, y también sé cómo empezar, cuál va a ser la trama principal y cómo acabará. También voy apuntando en mi libreta diálogos o situaciones que quiero que aparezcan.

A partir de ahí, soy muy flexible.

El “relleno” de la historia lo escribo sobre la marcha.

Tampoco tengo unas horas fijas para escribir, ya que lo tengo que compaginar con los horarios de mis hijos. Cuando están en el colegio, por la mañana, es el momento ideal, aunque también lo hago mucho por la noche, cuando mi marido y yo estamos tranquilos.

Y, aunque dispongo de un despacho precioso donde encerrarme, a veces suelo llevarme el portátil al salón o a la terraza. Algo que hacía a menudo antes era escribir en una cafetería. Espero poder retomar esa costumbre en breve.

P. Vivimos tiempos difíciles. Sus novelas, ¿son curativas? ¿Se plantea tu trabajo como una manera de aportar una cierta felicidad?

R. Hay una frase preciosa en la que creo fervientemente: “leer da sueños”. Leer me ha permitido vivir mil vidas y trasladarme a cientos de lugares sin moverme de dónde estuviera. Leer me ha ayudado a evadirme de ciertos momentos difíciles, me ha hecho soñar, así que sí, creo que la lectura es curativa. Y así me lo han hecho saber muchas de mis lectoras que se han puesto en contacto conmigo para decirme que mis personajes las han acompañado tanto en los buenos como en los malos momentos, y las han ayudado a evadirse del mundo. Eso me hace inmensamente feliz, porque nunca imaginé que yo pudiera provocar en la gente lo que mis autores preferidos provocan en mí.

P. Para mí, escribir es… (por favor, rellene los puntos suspensivos)  

R. Un vicio del que no me quiero “quitar”. Siempre escribo algo, lo que sea, aunque esas palabras nunca vean la luz. Es algo terapéutico para mí.

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