Almudena Navarro revaloriza La Mancha con su novela Aroma de Azafrán

aroma de azafrán

Por Eva Fraile, de La Reina Lectora.

Almudena Navarro es una escritora de ficción contemporánea, bestseller en Amazon, cuya última novela, Aroma de Azafrán, se desarrolla íntegramente en un pueblo ficticio de La Mancha en donde es muy importante el cultivo del Azafrán. La novela está editada por Caligrama, uno de los sellos de Penguin Random, y ha tenido mucho éxito desde su lanzamiento pues mezcla costumbrismo y misterio por partes iguales.

P. Almudena, para abrir esta tanda de preguntas, cuéntame qué significa para ti la escritura.

R. Para mí, escribir es algo intrínseco, como comer o dormir. Desde niña ya inventaba historias. Reconozco que siempre he sido un poco «Antoñita la fantástica».

P. La forma en que comenzaste a escribir es muy anecdótica. ¿Nos hablas de ello?

R. Mi primera novela surgió de mi peor momento personal. Fue como una especie de ancla para mí. Mis hijas mellizas nacieron muy prematuras, me puse de parto en la semana 24 y, luego, vinieron las intervenciones, los ingresos… Pasaba muchas noches en el hospital y se me metió en la cabeza que, pasara lo que pasara, iba a escribir una novela a las niñas. Además, se la dedicaría, como una especie de legado. Supongo que me sirvió para mantenerme psicológicamente estable. La mente busca su camino de forma autónoma.

P. Además, tus inicios fueron verdaderamente exitosos, lo cual, a día de hoy, se mantiene. Has vivido experiencias increíbles con Amazon. ¿Qué puedes contarnos al respecto?

R. He tenido mucha suerte desde el principio, en 2012.  Eran los inicios de Amazon y surgió el movimiento indie. Éramos un grupo muy activo. Yo soy de la segunda oleada inicial, no de la primera. He tenido la suerte de conocer a grandes compañeros y autores que, a día de hoy, son una referencia: Jorge Magano, María José Moreno, Mercedes Pinto, Lidia Herbada, Gabri Ródenas, Josep Capsir, Iván Hernández y mi amiga Amelia Noguera. Seguro que me olvido de muchos. Han sido muchos años de camino. La Papeleta en Blanco, mi primera novela, a pesar de publicarla tal cual (sin maquetar, sin corregir…) fue un éxito. Y lo sigue siendo años después, pues mantiene muchos lectores y solo hay que mirar los rankings. Es una novela atemporal.

P. Y, de repente, Roca editorial vino y te ficho.

R. Sí, me contactaron por Facebook cuando ya había perdido la esperanza de publicar. Sonmuy profesionales y amables.

P. Parece que te gusta escribir sobre La Mancha. ¿Cuál es la razón?

R. La idea inicial era una serie de tres novelas costumbristas, ambientadas en tres pueblos distintos, pero cercanos. Mi familia es de allí y mi infancia está entre Las Lagunas de Ruidera (mi paraíso), Las Mesas y Fuentealbilla. Me fascina su gastronomía, historia y costumbres. Pero, sobre todo, el papel de mujeres anónimas que lucharon contra el clasicismo de su época. Rescato historias reales, de familiares que existieron y son heroínas para mí. La primera: Enriqueta (una terrateniente algo dictatorial) en La Papeleta en Blanco. Y la segunda, Victoria, de Aroma de Azafrán, una joven viuda que tiene que levantar una hacienda de la ruina.

P. La verdad es que los pueblos de La Mancha no están muy explotados en literatura. En tu última novela, Aroma de azafrán, te resarces de este hecho y te dedicas íntegramente a algo tan costumbrista como el negocio del azafrán en un pequeño pueblo ficticio que ubicas en tierras manchegas. Háblanos de esta novela.

R. Bueno lo curioso es que el argumento general y las protagonistas (y los personajes reales en los que se basan) están en mi cabeza desde que empecé a escribir. Aroma de Azafrán es especial, ya que está ambientado en Casas Rojas (que es una mezcla del pueblo de Fuentealbilla y de Casas Ibáñez, que conozco bien). Pero podría ser cualquier pueblo de la comarca. Tenía claro que la historia giraría entorno al cultivo de azafrán, que es fascinante. Tiene algo casi mágico.

AlmudenaP. ¿Cómo se escriben escenas costumbristas? Parece fácil, pero, a la vez, se tiene que presentar de tal forma que sea atractivo para el lector…

R. No, no ha sido fácil. Dos años de documentación. Mis novelas costumbristas llevan mucho trabajo, no puedo hacerlo en unos meses. No solo me leí todas las publicaciones y testimonios de la época, sino que me fui a Fuentealbilla a vivir en persona todo lo que había aprendido documentándome. Una cosa es leerlo, otra vivirlo. Tiene su dureza, especialmente la recogida de la flor, muy baja, a ras del suelo. Casi todos presentaban lesiones de espalda. Además, lo que no se recoge en el día, se pierde. El desbriznar la flor, sin embargo, es una experiencia única. Horas y horas, hasta entrada la madrugada, en una gran mesa repleta de flores. Las manos negras….

P. ¿Qué esperas con tu novela Aroma de azafrán? ¿Qué has conseguido ya con ella?

Benito Pérez Galdós describe mejor mi misión como autora:

«Si en la historia no hubiera más que batallas;

si sus únicos actores fueran las celebridades

personales, ¡cuán pequeña sería! Está en el vivir

lento y casi siempre doloroso de la sociedad,

en lo que hacen todos y en lo que hace cada uno.

En ella nada es indigno de la narración,

así como en la Naturaleza no es menos digno

de estudio el olvidado insecto que la inconmensurable

arquitectura de los mundos… Pero la posteridad quiere registrarlo todo:

excava, revuelve, escudriña, interroga los olvidados huesos sin nombre».

Es decir, rescato historias del olvido. Siempre me baso es personajes e historias reales.

 

P. Y los lectores, ¿qué opinan sobre ella?

R. Ha sido espectacular, a diario he tenido mensajes de lectoras y lectores. La novela ha gustado mucho, especialmente en los pueblos de la zona. Creo que he conseguido mi objetivo, la novela está incluso en la biblioteca de Fuentealbilla. Me hace feliz.

 

 

 

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