Relato: ‘Septiembre’ de Miguel María Jiménez de Cisneros

 

Septiembre de Miguel María Jiménez de Cisneros. Ganador de la X edición www.excelencialiteraria.com

 

Le entregaron una hoja en blanco, que cogió al vuelo.

Había llegado el momento de empezar; debía escribir en aquella hoja limpia y nueva. Como las de los cuadernos que estrenaba al comenzar el curso, en septiembre. Cualquiera de aquellas hojas siempre fue una oportunidad, a diferencia de las de los exámenes, pues a menudo le preguntaban cosas que sabía a medias. Pero no era el caso: Lucas tenía que hacer una breve redacción sobre un tema libre.

Mordió el bolígrafo y se decidió.

<<¿Por qué no?>>

Con pausa y ceremonia fue dibujando unas letras mayúsculas a modo de título: SEPTIEMBRE.

Era consciente de que en Sevilla, si hay un mes que descuella sobre el resto, es abril. La Semana Santa, la feria, los toros, el azahar, la primavera… Todas esas cosas maravillosas coincidían en el abril de la ciudad a la que fue a parar cuando apenas tenía veinte meses a causa del trabajo de su padre. Sin embargo, quería escribir sobre septiembre porque para él eran treinta días con un sabor especial. Era el mes de la vuelta a empezar. Cierto que acababan las vacaciones, pero uno venía descansado. Y en el colegio siempre lo pasaba bien.

Miguel María Jiménez de Cisneros
Miguel María Jiménez de Cisneros

Septiembre era el mes de las hojas en blanco, los libros, los bolígrafos y los lápices nuevos, con suerte también el pantalón. Una atmósfera en la que el verano se iba marchando al tiempo que el otoño aún se mostraba sin frío. Septiembre significaba las tardes en las que la luz dorada coloreaba la plaza donde jugaba con sus amigos, y los últimos baños en la piscina, y la compra de material necesario para el curso, y las caras nuevas, y los cromos, y la esperanza de colocarse en el equipo de “los buenos” para jugar al fútbol. Conforme avanzaba el mes, aparecían las primeras lluvias, se acortaban paulatinamente las horas de sol, volvían las tareas escolares y algo de frío.

Septiembre era la ilusión del comienzo y, a la vez, con el anuncio del otoño, de la caducidad de las cosas, del apacible atardecer del año y de la vida.

 

 

 

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