‘Siete llaves para abrir los sueños’ de Alfredo Gómez Cerdá y David Pintor

Siete llaves

Siete llaves para abrir los sueños de Alfredo Gómez Cerdá. Ilustraciones de David Pintor. Kalandraka, 2020. 112 pp., 15 x 23,5 cm., 15.00€. Disponible en castellano, galego, català e italiano.

Por Anabel Sáiz Ripoll

 

Érase una  vez un escritor que había vivido en la ciudad que tenía de todo y había aprendido que los niños necesitan soñar  para crecer. Este escritor sabía acompañar en la dudas, en los miedos, en las quimeras y, sobre todo, era capaz de poner el dedo en la llaga porque sus lectores le merecen el mayor de los respetos y  sabe que no se les puede engañar con voces dulces y almibaradas. Estamos hablando, por supuesto, de Alfredo Gómez Cerdá quien no necesita más presentación que su propio nombre y sus libros que hablan por él.

Alfredo Gómez Cerdá en «Siete llaves para abrir sueños» logra algo muy complicado: desaparece detrás de los escritores a los que recrea ya que esta siete llaves no son otras que Gianni Rodari, Tomi Ungerer, Astrid Lindgren, Juan Farias, Christine Nöstlinger, Roald Dahl y Gloria Fuertes. No pretende hacer una semblanza biográfica, sino que va más lejos, Cada uno de los siete relatos que forman el libro podrían perfectamente ser una novela ya que contienen todos los elementos necesarios. Cada uno de estos escritores, a su manera peculiar, ha sido capaz, como el propio Alfredo Gómez Cerdá, de abrir la puerta de los sueños.

En «La ventana de Rodari», Rodari, sin saberlo, es el causante de que la pequeña Chiara sea capaz de salir de dejar atrás a sus padres tóxicos y cruzar esa ventana mágica que la llevará directamente a la imaginación. En «Los prodigios de Tomi Ungerer» asistimos a algo insólito que ocurre en los libros del escritor y es que se mezclan sus personajes y sus objetos cobran vida. El escritor no da crédito a lo que le cuentan sus lectores, pero es tan fácil como verlo dibujar, ahí está el prodigio y ahí sigue estando. «Astrid Lindgren y la trenzas de Pippi» nos sitúa ya en la vejez de la escritora, cuando ya, por desgracia, no piede ver, pero sí sentir y mediar en un conflicto de okupas que la han escogido a ella por ser la creadora de Pippi, la niña transgresora y libre. «El baúl de Juan Farias» es un homenaje brillante a ese escritor que no necesitó mucho para tocar el corazón de sus lectores, solo sus recuerdos y sus sueños. «La lata de conservas de Christine» es un relato emocionante que recrea una de las novelas más conocidas de la escritora, «Konrad o el niño que salió de una lata de conservas», aunque aquí Konrad es un ratón que, por azares de la vida, acaba viviendo con la propia Christine, cuando era niña. «Los vampiros de Roald Dahl» es un divertido texto que muestra la faceta del escritor antes de serlo y de crear sus grandes personajes. «La moto de Gloria Fuertes» evoca la mítica moto con la Gloria Fuertes se movía por Madrid y le da una categoría mágica, como debe ser y, como, sin duda, fue.

Los lectores descubrirán nuevos textos, nuevas ventanas por las que saltar y aprenderán que se puede llegar al mundo de los sueños de distintas maneras, aunque siempre gracias a la imaginación. En esta ocasión son siete, como responde a la colección en la que se integra el libro «Siete leguas», pero podrían ser muchos más, aunque ninguno menos.

David Pintor ilustra cada uno de estos relatos con la fuerza de sus pinceles que son capaces de humanizar a estos escritores y presentarlos rodeados de aquello que los representa mejor, por ejemplo Astrid Lindgren aparece, ya anciana, pero como si fuera la propia Pippi Calzaslargas; a Juan Farias se le ve mirando por su catalejo, tan conocido en sus relatos; a Rodari se lo rodea de los objetos que aparecen en su «Gramática de la Fantasía» y a Gloria Fuertes la dibuja, ya mayor, con su ropa típica, pero montada en la moto, con muchas ganas de seguir viviendo y, de hecho, lo hace, en sus lectores.

En definitiva, Siete llaves para abrir los sueños es un libro miscelánea que nos ofrece siete caminos, siete planos del tesoro, siete itinerarios para seguir soñando.

 

 

 

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