Las tres puertas. Carrera contra el huracán de Ana Galán y Xavier Bonet

Las tres puertas

Las tres puertas. Carrera contra el huracán de Ana Galán. Ilustraciones de Xavier Bonet. Editorial Anaya, 2019. 145 x 210 mm., 128 pp., 12 €, (+ 8 años).

Por José R. Cortés Criado.

“El laberinto de senderos de piedra parecían interminable. Las paredes que tenía a los lados pasaban a toda velocidad y los chicos hacían verdaderos esfuerzos para no estrellarse contra las rocas afiladas que le amenazaban cada cinco segundos.”

Ana galán: Las tres puertas. Carrera contra el huracán.

Los protagonistas de esta historia son dos primos, Casilda y Luis que cierto día deciden ir a casa del abuelo que vive en una granja en medio del bosque y, como si fuese émulos de Caperucita, la madre les encarga que le lleven de comer al anciano, unas albóndigas y un pan.

La madre del chico le da a este los consejos pertinentes y le aclara por dónde debe ir; Luis, que es algo atolondrado, como siempre, hace oídos sordos de los consejos maternos y ni se fija por dónde debe girar, aunque rpesume ante su prima de lo listo y atrevido que es.

Y como se supone que va ocurrir, se equivoca, toma el camino que no es y no se matan ambas criaturas de milagro, porque el camino desciende bruscamente, las bicicletas vuelan, ellos van aterrados hasta que acaban ante la casa más terrorífica de Villamayor.

Si la casa es siniestra, mayor miedo les da su propietario, un gigantón, de malos modales, que los encierra en una sala ante tres puertas de colores con tres nombres sobre ellas: Cabarete, Ho Chi Minh y Caruaru. Les promete que llegarán a casa del abuelo si saben escoger la puerta correcta.

No saben cuál elegir, se deciden por la primera y nada más atravesar la pequeña puerta comienza otra gran aventura, esta la más larga y divertida del libro. Cuando se dan cuentan entran en contacto telefónico con Rufi, apelativo cariñoso del dueño de la casa, que le da instrucciones y consejos mientras se come las albondigas del abuelo.

Tienen tres horas para encontrar un tesoro en Cabarete, República Dominicana. Y comienza la búsqueda para ello viajan río abajo con muchos problemas, se acercan a su destino junto a un huracán que viene en dirección opuesta, reciben la ayuda de un chaval especialista en kitesurf que los lleva casi volando hasta una playa donde su hermano los aguarda con tres caballos y todos salen al galope porque el huracán casi lo tienen encima hasta llegar a la cueva, donde con mucha dificultad logran entrar y cuando ven el tesoro no sabe cómo van a poder llevarlo consigo y…

Así es el libro, una sucesión de acontecimientos a  toda velocidad, que recuerda por sus puertas, llaves, cofre y contactos a un vídeojuego. Los niños no salen de una cuando caen en otra, hasta que llegan al final de su recorrido.

Se lee muy rápido, es casi estridente la trama, no te da tregua hasta que lees el desenlace, entonces, respiras y te relajas.

Las últimas páginas del libro están dedicadas a la República Dominicana. Nos muestra su bandera, su moneda, el plato nacional, nos informa de que los dominicanos son los mejores kitersurfistas del mundo, de que el Pico Duarte es el más alto de todo el Caribe, nos muestra la iguana rinoceronte y d ellos taínos, habitantes originales de la isla cuando Cristóbal Colón llegó.

Me ha gustado el libro. He pasado un rato entretenido y seguro los pequeños lectores se lo pasarán engrande recorriendo ríos, selvas, playas y huyendo de un huracán.

El libro está ilustrado a todo color por Xavier Bonet,que realiza unos simpáticos dibujos de los personajes y el entorno donde se desarrolla la trama, ya sea la casa negra, el gigante Rufino, la lluvia en el río, el viaje arrastrado por el kitersurfista o los detalles que inician cada capítulo.

 

 

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