‘La terrorífica Medusa’ de Ricardo Gómez

La terrorífica Medusa
La terrorífica Medusa

La terrorífica Medusa de Ricardo Gómez. Ilustraciones de Dani Torrent. Editorial Edelvives, Colección Mitos Clásicos, 2020. 222 x 222 mm, 40 pp., 9,40 €, (+ 8 años) .

Por José R. Cortés Criado.

“Mucha gente piensa que Medusa fue el símbolo de las mujeres injustamente castigadas por los dioses, incapaces de soportar que una mortal fuera poderosa y bella al mismo tiempo.” Ricardo Gómez: La terrorífica Medusa.

Volvemos a adentrarnos en la mitología clásica de mano del escritor Ricardo Gómez. En esta ocasión, nos trae a la joven de hermosa cabellera que acabó con su melena transformada en un manojo de serpientes.

Medusa vivía con sus hermanas, Esteno y Euríale en el desierto, en las Puertas del Infierno.  Eran las Gorgonas. Medusa era mortal y de una gran belleza; sus hermanas eran inmortales y algo horribles. Las tres tenían un poder. Convertir en piedra a cualquier persona o animal que las mirase a los ojos.

Afrodita, la diosa del amor, se sorprendió de la belleza de Medusa y por vanidad, transformó sus rizos negros en venenosas serpientes.

Más adelante, Perseo, hijo de Zeus y Dánae, decidió llevar la cabeza de medusa al rey Polidectes para heredar su trono. Menos mal que le ayudó Hermes que le regaló un casco que lo hacía invisible, unas sandalias aladas y una hoz de acero.

Teseo consiguió su objetivo. De Medusa, embarazada de Poseidón, brotaron dos seres cuando le cortaron su cuello: un caballo alado, Pegaso y un gigante, Crisaor.

La cabeza de Medusa siguió teniendo su poder a pesar de ser decapitada. De su sangre surgieron los corales rojos y víboras. Además, Teseo utilizó su poder para salvar a Andrómeda.

Pero cuando volvió a palacio, comprobó que Polidectes obligó a su madre a casarse con él. Perseo volvió a usar el poder de la mirada de Medusa. Solo se salvaron su madre y él. Después decidió regalarle la cabeza a la diosa Atenea, que la colocó en su escudo.

Se dice que la sangre que manaba de la parte derecha de su rostro resucitaba a los muertos y que la de la izquierda, era un terrible veneno.

Menuda historia la de estos mitos nuestros que no dejan de sorprender a quien se acerca a conocerlos. Seguro que los jóvenes lectores aprenderán mucho de nuestro patrimonio cultural y disfrutarán de las intrigas, envidias, solidaridad e imaginación de los dioses y sus relaciones con los demás mortales.

El texto de Ricardo Gómez se acompaña, en esta ocasión, de bonitas ilustraciones de Dani Torrent, que reflejan algunos de los momentos del relato. Los dibujos muestran los diversos trazos del carboncillo o cera, ya sea para perfilar superficies, difuminar colores o cubrir el fondo de las láminas. Son dibujos agradables, explícitos, que recuerdan los trazos infantiles.

 

 

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