Reseña: ‘Lo que a nadie le importa’ de Sergio del Molino

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Lo que a nadie le importa de Sergio del Molino. Colección Literatura Random House, 288 pp., 16,90 euros. También en Ebook.

 

Por Carmen F. Etreros. 

 

Las novelas de Sergio del Molino arañan el alma. Escribo estas palabras después de leer Lo que a nadie le importa, con el dolor todavía en mis hombros que dejó La hora violeta. Arañan, duelen, molestan. Esta vez Lo que a nadie le importa no araña con la injusta experiencia de la  enfermedad de su hijo sino con una invención del pasado familiar dura, lenta y áspera como su abuelo José Molina. Un pasado familiar quizás ficticio que poco se parece al de su otro casi abuelo, el francés, el pasado elegante, el que a todos nos gustaría recordar. “Yo tengo que convertir el presente de indicativo de mis abuelos en pretérito perfecto simple, y en la operación estoy obligado a inventármelo todo, porque el presente de indicativo no deja rastro.” (pp. 119).

El escritor ha escogido con lupa los acontecimientos de la vida de su abuelo José Molina y cómo influyeron en su familia y por lo tanto en su vida. Pequeñas vidas que formaron parte de nuestra historia. Y con ello se convierte en el espía que nos hace recordar el pasado: las duras escenas de las trincheras de la guerra civil que pronto se olvidarán, el rancio y sucio Madrid de la posguerra con su Celia Gámez, “sus cascotes y vidrios rotos”, el nacimiento de un imperio de una pequeña sastrería, El Corte Inglés que sería después uno de los grandes almacenes modernos y cosmopolitas y el retiro final a Bubierca uno de los pueblos abandonados en el que se refugian sus abuelos acodados de nuevo en el ahorro y el silencio.

El narrador intenta ejecutar el papel de muda grabadora de las palabras, sonidos y olores familiares. Hasta el punto en que parece que no es su familia y que solo quiere transmitir aquella frialdad ajena y distante como las muñecas de ojos abiertos que coleccionaba su abuela en el salón de su casa. Como el periodista al que le encargan relatar la crónica de otro tiempo ya pasado ya a punto de olvidar. Pero en los párrafos salta su infancia cargada de los silencios y fotografías de su abuelo y las palabras sin control de su abuela, su juventud alocada en la Universidad, la búsqueda de un pasado en una residencia de ancianos francesa…

Y además el dolor se cuela en cada una de las páginas, el dolor del enfermo, del que decide encamarse para lo que le queda de vida, del que ha visto la muerte en un soldado de 17 años, del que a nadie le dio una palmadita en el hombro por jugarse la vida en una trinchera, del que prefirió ver pasar la vida luchando detrás de un mostrador del Corte Inglés, de la que se pasa la vida coleccionando muñecas que no cierran los ojos y soñando con una infancia feliz.

Con su excelente prosa que desgrana con habilidad silencios y soledades,  Sergio del Molino nos conduce a lo que no quiere de la vida, la última frase de su abuelo «Calla, que de ti no quiero ni que me cierres los ojos.»

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