Sonsoles Ónega y el timo de la conciliación en ‘Nosotras que lo quisimos todo’

portada_nosotras-que-lo-quisimos-todo_sonsoles-onega_201411201326«Nadie corrigió la duración de los días, ni la cronología de una hora. Nadie habla de que viviendo deprisa se vive menos y, al final, nos encontramos desposeídas de lo único que nos pertenecía: nuestra flamante liberación. Nos hemos condenado solas. La liberación nos ha hecho insatisfechas o quizá fue al contrario: porque estábamos insatisfechas quisimos liberarnos. Sí, ha merecido la pena —vivíamos peor con Franco—, pero también reconozco que alguna vez he pensado: ¿qué tipo de broma es esta? ¡Vaya timo! «.

 

Beatriz Quirós Álvarez es directora de compras de una empresa multinacional de lencería. Tiene treinta y tantos años, está casada con Gonzalo, un dentista que ha heredado de su padre una cadena de clínicas dentales, y tiene dos hijos pequeños, Gonzalito y Jaime. Es una profesional muy dedicada a su trabajo y muy valorada dentro de la empresa; también es una madre amantísima y una esposa que sigue enamorada de su marido.

Naturalmente, su triple papel de profesional, esposa y madre tiene su contrapartida: Beatriz vive completamente estresada. Sus días son agotadores y la conciliación familiar, algo que simplemente no existe. Las cosas se complican aún más cuando sus jefes le proponen un ascenso, un nuevo proyecto que, de aceptarlo, la llevaría nada menos que a Hong Kong. Sumida en un mar de dudas y a la espera de plantear el tema a su marido, inicia por su cuenta una investigación sobre la conciliación de la vida familiar y laboral con la esperanza de que los hallazgos y las conclusiones que extraiga de ella le ayuden a tomar una decisión. Y empieza a profundizar en los motivos por los que las mujeres del  siglo XXI vivimos –por utilizar sus mismas palabras- un gran timo en el que estamos atrapadas por multitud de hilos, unos más visibles que otros.


El tiempo pasa sin que se decida a tomar una decisión sobre su traslado a Hong Kong. Y además, aún tiene que plantear la cuestión a su marido, cosa que finalmente hace. Él se pronuncia: en caso de que decida aceptar la oferta, no la acompañará. Se irá sola. Bueno, sola no. Él da por sentado que los dos niños se irán también con ella, añadiendo que no quiere ser obstáculo para su carrera y que respetará su decisión.


Esto no hace sino aumentar las dudas y cavilaciones de Beatriz. Y, también, su enfado y rebeldía ante la certeza de que todo sería infinitamente más sencillo en el caso de que el receptor de una oferta semejante fuese del género masculino. Paralelamente, la investigación sobre “el gran timo” prosigue, revelando una interesante realidad sobre la vida de las mujeres. El enamoramiento, el noviazgo,  la maternidad, la conciliación, la culpa y las diferencias entre ellas y ellos son algunos de los temas objeto de reflexión y debate. Todo ello devuelve a nuestra protagonista el mapa perfecto de una sociedad, la nuestra, que sigue poniéndoselo bastante difícil a las mujeres. Un mapa sobre el que ella planeará su estrategia.


En medio de tremendas presiones personales y profesionales, Beatriz decide finalmente tomar las riendas de la situación y pasar a la acción mediante un plan suyo, el plan C, ese que conseguirá hacerle dueña de su destino sin renunciar a todo aquello que de verdad le importa. Porque –ese es el mensaje- el plan C existe y es posible llevarlo a cabo, no solo para la protagonista: en la vida de todas y cada una de nosotras puede haber un plan C.


Nosotras que lo quisimos todo
 de Sonsoles Ónega es una historia llena de humor e ironía que relata un episodio decisivo en la biografía de una mujer de nuestro tiempo. Una de nosotras que, como muchas otras heroínas anónimas, persigue sus objetivos profesionales sin renunciar a su otra vida, la íntima y personal, a pesar de la casi imposibilidad de conciliar una y otra. O al revés, que tanto da: persigue la preservación de su vida personal y familiar sin renunciar a sus sueños y ambiciones, a pesar de las dificultades que surgen por todas partes. Beatriz es, pues, una luchadora nata –una curranta, que diría ella- que, consciente de la trampa en la que está metida, no se resigna a darse por vencida y sigue peleando para poder vivir de acuerdo a sus convicciones y a su manera de estar en el mundo.


La novela combina el delirante relato de su vida familiar y laboral con impactantes datos y comentarios sobre diversos aspectos del mundo femenino, a los que Beatriz tiene acceso gracias a la investigación que ella decide iniciar a raíz de la oferta de su empresa para dirigir el proyecto en Hong Kong. Para ello, se pone en contacto con algunas expertas que le proporcionan la información necesaria. La narración enlaza, pues, de manera totalmente fluida, con anécdotas, iniciativas, costumbres, obras y hechos de mujeres de muy diversos países y ambientes. El resultado es un divertido e interesante retrato, maravillosamente documentado, de la vida que nos ha tocado vivir en este comienzo de siglo, con el que cualquier mujer se identificará desde el primer instante.


sonsolesonegaSonsoles Onega nació en Madrid, en 1977. Periodista, licenciada por la Universidad San Pablo CEU de Madrid, ha trabajado en CNN+ y Noticias Cuatro y actualmente es corresponsal parlamentaria de Informativos Telecinco. Ha publicado tres novelas: Calle Habana (Premio Letras de Novela Corta), Donde Dios no estuvo y Encuentro en Bonaval.

Nosotras que lo quisimos todo de Sonsoles Onega. Planeta, 2015. Tapa dura con sobrecubierta, 288 pp., 19.50 €. http://sonsolesonega.com/

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