Reseñas LIJ: ‘Alma y la isla’ de Mónica Rodríguez

Alma y la isla de Mónica Rodríguez. Anaya, 2016. Cartoné, 120 pp., 12,00 €.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

Mónica Rodríguez toma nota de una noticia que hace referencia a la solidaridad de los más necesitados y, como no le es ajeno el sufrimiento humano, ha escrito una bonita historia de niños cargada de cariño y solidaridad.

La trama sucede en una isla donde la vida es tranquila y monótona hasta que comienzan a llegar migrantes, unos vivos, en barcazas y otros muertos, arrastrados por las olas. Todo cambia para sus habitantes, para los mayores porque son conscientes del dolor y el desgarro que representan esas llegadas, para los pequeños porque no pueden alcanzar a comprender lo que sucede.

Los protagonistas son Otto y Alma. El primero es un niño, el pequeño de los hermanos, que no termina por aceptar que una extraña sea acogida en su casa. Alma es una niña negra que llegó a la isla sin familiar alguno, que se siente pérdida y aterrada en un lugar extraño.

Otto siente repulsión por su sola presencia, se ha sentido relegado en el cariño familiar, incluso ha perdido su dormitorio, y no llega a aceptar a la intrusa; paralelamente siente pena por ella, esa ambivalencia le hace sentirse mal y no ser totalmente comprendido por su familia.

Alma es África, su nombre es Almaz Sebhat, representa a todos los expulsados de su tierra que buscan un lugar donde vivir en paz en Europa, y es el reflejo que nos hace llegar la escritora para que no olvidemos esta tragedia, tan repetida y tan presente en nuestra sociedad.

El libro está escrito con la habilidad y maestría a la que nos tiene acostumbrado su autora, es valiente y arriesgado en su argumentación, pero directo en su mensaje, donde se mezclan realidad y sueño, por medio del relato de las vivencias de los habitantes de la isla y los acogidos, y los sueños que provocan en Otto la presencia de un amuleto que le hace recrear en sueños la historia de Alma.

El libro está estructurado en cuarenta y tres capítulos muy breves más un apéndice, y acompañado de muchas ilustraciones, que Ester García ha elaborado con suma calidad.

Los dibujos son muy coloristas y están cargados de realismo y lirismo a partes iguales. Son de tal habilidad que ellos solo pueden conformar una historia, aunque su aporte al texto escrito es fundamental, enriqueciendo aún más la magia de las palabras.

Bonita historia, cargada de simbología y magia, donde sentimientos solidarios y relaciones personales se unen, que ha obtenido el XIII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil.

.

 

Redacción

Entradas recientes

‘Yo no moriré de amor’, la ópera prima ganadora de la Biznaga de Oro de Málaga se estrena en Filmin

Filmin estrena el viernes 4 de septiembre Yo no moriré de amor, la ópera prima de Marta…

5 días hace

¿Cuál es la mejor formación sobre membresías?

Cada vez más profesionales, emprendedores y creadores de contenido buscan modelos de negocio que les…

5 días hace

La mejor residencia en Barcelona canina y felina

Una de las principales preocupaciones de los que tienen que dejar a su mascota al…

5 días hace

Teatros del Canal inaugura su temporada con ‘Los locos de Valencia’, una comedia musical sobre el amor y la locura

Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid inaugura su temporada escénica con Los locos…

5 días hace

La importancia de los exámenes de Cambridge para la vida académica y laboral

En la actualidad vivimos en un mundo globalizado y dominar el inglés se ha convertido…

1 semana hace

Reseña: ‘Tiempo bordado con hilos de espolín’ de Nuria Badia Vila

Esta semana os vamos a hablar de una novela que nos ha encantado: Tiempo bordado…

2 semanas hace