‘Zlateh, la cabra y otras historias’ de Isaac Bashevis Singer

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Zlateh, la cabra y otras historias de Isaac Bashevis Singer. Ilustraciones de Maurice Sendak. Editorial Kalandraka,2019.150 x 225 mm,,104 pp.,15 €, (+ 8 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Dedico este libro a los muchos niños que no han tenido la posibilidad de crecer por culpa de guerras estúpidas y persecuciones crueles que devastaron ciudades y destruyeron a familias inocentes. Confío en que, cuando los lectores de estas historias lleguen a ser hombres y mujeres, amen no solo a sus propios hijos sino a los niños buenos que hay en todas partes.”

Isaac Bashevis Singer: Zlateh, la cabra y otras historias.

Nos encontramos ante una selección de cuentos judíos que nos acercan su folklore, su cultura, por medio de la palabra de Isaac Bashevis Singer, uno de los grandes autores yiddish, que se hizo con el Premio Nobel de Literatura. Nació en Varsovia y emigró a Estados Unidos huyendo de la represión nazi. Sus historias hablan de sus tradiciones y de su pasado europeo.

Acompaña al texto una colección de dibujos de Maurice Sendak, persona que renovó la literatura infantil con sus libros. En su haber tiene muchos galardones, destacar el Premio Andersen, el equivalente al Nobel de Literatura para la LIJ. Así que el lector tiene en sus manos un libro escrito e ilustrado por dos hombres muy importantes en el mundo de la Literatura.

Ambos autores son judíos de origen polaco. No vivieron la ocupación alemana de su país pero sí reflejaron sus tradiciones en sus historias. Los textos tienen ese aire anejo que recuerda los cuentos de tradición oral; las ilustraciones son unos estupendos grabados llenos de pequeños detalles.

Todas estas historias tienen un hilo conductor, transcurren en un lugar donde todos son tontos, a partir de ahí cualquier disparate nos parecerá adecuado a sus protagonistas, nos provocará risa o desconcierto a la par que nos informa de algunas festividades judías, sus celebraciones y las comidas típicas de esas efemérides.

El primer relato, El paraíso del necio, su protagonista, Atzel, tiene una enfermedad muy rara, se imaginaba que estaba muerto y como tal quiere ser tratado y hasta se cree que ha pasado a mejor vida.

El segundo, El cuento de la abuela, además de conocer el juego de dreidel, típico de las fiestas de Janucá, conoceremos al diablo que con apariencia humana quiere jugar con los niños de una familia hasta que descubren que no tiene sombra y…

El tercero, Nieve en Chelm. Chelm es el pueblo de los necios necios, ya sean jóvenes o mayores. Tan necios, que cierta mañana sus habitantes creyeron descubrir tantas riquezas que consultaron a los ancianos para mejor conservarla y sus ideas fueron la mar de disparatadas.

El cuarto, Los pies enredados y el novio lerdo. El novio era lerdo de verdad, todo regalo que recibía de sus suegros lo perdía, pero la novia y sus hermanas no se quedaban cortas. Como dormían en la misma cama, cierto día no pudieron levantarse porque no eran capaces de encontrar sus propios pies.

El quinto, El primer Shlemiel, era un vago redomado y un inútil. Su mujer no sabía qué hacer con él y cierto día que se fue al mercado le dio tres encargos: vigilar al niño, vigilar al gallo y no comerse un bote de mermelada. Todo lo hizo al revés y si esto fue poco, más estrafalarias fueron las conclusiones de los siete ancianos a los que acudieron a pedir consejo.

El sexto, La trampa del diablo, en este relato el joven David consigue atrapar la cola del diablo con la puerta de su casa y gracias a eso consigue que este le devuelva a sus padres; en esta ocasión el más lelo es el diablo.

El séptimo y último es el que le da título al libro, Zlateh, la cabra. Una pobre cabra ya vieja y seca que la familia quiso vender; cuando era llevada al mercado por un niño se perdieron en medio de una nevada, menos mal que la cabra era muy inteligente y se portó como una heroína.

Cada cuentecito tiene sus propias ilustraciones, cargadas de detalles, semejantes a los clásicos grabados. En todas ellas aparecen los personajes ataviados con la ropa adecuada a su época, a sus tareas y a su ambiente, ya sea acostado con su gorro en la cabeza, con sus animales, en la soledad del campo, en medio de la nevada o ante la presencia del diablo.

Bonito clásico de la Literatura Infantil y Juvenil, con más de cincuenta años, que la editorial Kalandraka ha tenido a bien presenta en esta cuidad edición de pastas duras,

 

 

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