Entrevista a Esther Acebo y Néstor Ruiz Medina por ‘El Método’

 

El Método

El Método

«No tienes que perder nunca un ápice de consciencia de que tú eres tú, eres un actor, esto es un oficio y no estás solo.»

 

Esta semana en Top Cultural hemos entrevistado a Esther Acebo, actriz reconocida por su papel como Mónica Gaztambide (Estocolmo) en La Casa de Papel, y a Néstor Ruiz Medina, director de varios cortometrajes como Baraka, nominado al Goya en 2018. Juntos presentan El Método, un nuevo corto de ficción que ha sido seleccionado en el Festival de Cine de Cleveland que se celebra entre el 7 y el 20 de abril. El Festival, además, es calificador para los Goya y los Oscar, por lo que el corto podría optar a la nominación en la próxima edición.

El Método explora las prácticas psicológicas abusivas que se sufren en el ámbito de la interpretación. El intenso drama psicológico, de casi media hora de duración, ha sido creado por Ruiz Medina junto al director y actor Edduardo Viera. En su elenco destacan el propio Viera junto a Acebo, Fernando Cayo o Assumpta Serna entre otros.

P. ¿Cómo nace el proyecto y qué intención tiene?

N. Nació de una forma muy espontánea, estábamos tomando un café Eddu, Juanma (el otro guionista) y yo, surgió hablando y nos moló. Queríamos contar el mundo de los actores, las escuelas de interpretación que tanto conocemos Eddu y yo, donde a veces se utilizan métodos que… Al final todo es bienvenido para actuar pero es verdad que hay algunos métodos que puestos en las manos equivocadas pueden resultar equivocados.

P. ¿Y por qué este enfoque tan cercano a la propia industria?

N. Realmente porque es un tema que siempre me ha llamado la atención. Al final no es una crítica a la profesión ni nada por el estilo, simplemente quería contar un poco el interior de estos actores que están empezando, de estas técnicas que estudian y de todo este mundillo que creo que es interesante que el público conozca. Creo que llama mucho, además, a la hora de que la gente lo vea, es un tema que no se conoce demasiado y me parece muy interesante para darle visibilidad.

P. Esther, tu personaje sirve de apoyo psicológico para el protagonista. ¿Cómo de importante es para ti este apoyo en tus compañeros de reparto cuando vas a actuar?

E. Creo que es lo más importante. Para mí la profesión va ligada al concepto de equipo, tanto con tus compañeros delante de la cámara como con el resto de departamentos y partes de ese engranaje. Si la gente trabaja con generosidad para el resto de las piezas todo se mueve mejor. Pero especialmente, y sobre todo si son interpretaciones bastante comprometidas, es una absoluta delicia y un regalo cuando tienes compañeros con los que estás dentro y fuera de escena mirándote a los ojos y diciendo «yo te sostengo, tú me sostienes». Es un ejercicio de generosidad y hace que tú ayudes al otro, pero a la vez te estás ayudando a ti. Y es lo que pasó con Eddu.

N. Todo lo del equipo mola mucho. Al final para crear arte tiene que estar todo el equipo a una y tener esa sintonía, como un concierto en el que todo tiene que funcionar.

E. Todos los de este equipo, que si no en todos sí en muchos proyectos nos hemos ido encontrando -y ojalá siga siendo así por mucho tiempo-, creo que es una cosa que tenemos muy por bandera. Es lo que dice Néstor de la mentalidad de equipo, de «yo estoy para ti y tú estás para mí». Entendemos que el espectador ve el bloqueo de Juanlu, pero es un bloqueo que todos los actores en un momento dado tanto en la escuela como fuera podemos vivir. En realidad todos los integrantes de un rodaje, incluso todos los seres humanos, nos bloqueamos y, simplemente con el hecho de que el que esté a tu lado de verdad lo esté, con empatía y con amor por lo que estáis compartiendo, se tira para adelante mucho más fácil.

El Método

P. Ambos habéis colaborado en varios proyectos, así que una pregunta para ambos. Néstor, ¿qué es lo que más te llama la atención de lo que transmite Esther? Y Esther, ¿qué es lo que más te gusta de la forma de contar historias de Néstor?

N. Siempre se lo he dicho a ella, es mi actriz preferida. Es mirarnos y saber perfectamente lo que necesito que transmita, lo que necesita la escena, el personaje… Es un un gusto trabajar juntos porque es fluido, todo va solo.

E. Qué bonito… Es verdad, parece una cosa tonta pero nos lo hemos dicho a nosotros mismos, y lo diremos en esta entrevista y en la que sea. Me acuerdo cuando conocí a Néstor en un proyecto, iba a decir de bajo presupuesto pero más bien de cero presupuesto, y pensé «oh Dios mío, es todo talento esta persona». Una cosa que también he descubierto es que hay mucho talento por el mundo, pero es muy difícil encontrar en una persona talento y humildad. Néstor es un director que ve la situación pero siempre va a estar abierto para que una persona del equipo le de un aporte y le diga lo que piensa, lo que opina, lo que cree que podría mejorar una escena. Y eso no quiere decir que tenga las cosas menos claras, pero siempre va a estar dispuesto a escuchar y con ello ir construyendo. Para eso hay que hacer un ejercicio de dejar el ego de lado y es algo que no siempre sucede. A mí me flipa trabajar con Néstor porque nos miramos y nos entendemos, y es muy fácil y muy placentero currar con él.

P. Volviendo a la historia, cuando alguien conecta con el personaje con un método tan extremo, ¿cómo se sale de esa conexión emocional tan bestia?

N. Depende del actor. Puedes ser un actor que conectes con esas emociones o puedes ser un actor que juegues a sentirlas y transmitirlas pero sin meterte en el barro. En este caso Eddu sí que puso toda la carne en el asador por el papel, perdió hasta 12kg. Pero a la hora de entrar en la psicología, entraba solo en las escenas. Luego sales, sigues con tu vida y no pasa nada.

E. Desde mi punto de vista, que soy actriz, es verdad que hay muchas formas de trabajar y entrar en según qué charcos. Y creo que cuando te comprometes con algo es bonito meterte en el charco y en el barro, pero es importante tener claro todo el rato que aunque tu cabeza esté volando e intentando buscar eso de una situación X, tus pies tienen que estar siempre en el suelo. No tienes que perder nunca un ápice de consciencia de que tú eres tú, eres un actor, esto es un oficio, no estás solo… Tienes el riesgo de hacer daño o que pase algo porque tú lo estés haciendo para ti. Y esto no es algo solo para ti, eso es masturbarse. Esto es una cosa que haces para la gente, con un equipo, y lo haces acompañado. Hay que ser conscientes de que somos una pieza más de un engranaje y que hay que cuidarlo.

Aquí había situaciones de mucha violencia emocional y física, y hay que controlar porque si no todo puede tender a situaciones que sean peligrosas incluso. Tuvimos un plano larguísimo, y ahí o tienes los pies en el suelo o, aunque estés volando con tu personaje, o eres consciente de tu espacio, de dónde están tu equipo y tus compañeros o todo el trabajo se va al traste.

P. ¿Cómo de importante es para un proyecto así el reconocimiento internacional de festivales como el de Cleveland?

N. Tenemos ya la experiencia de Baraka, que en España al principio le costó arrancar pero que luego pasó por un festival americano y, al volver aquí, voló. En España pecamos mucho de no reconocer lo nuestro hasta que desde fuera nos dicen «Eh, que esto es muy bueno», y entonces se reconoce. Y creo que es lo que le va a pasar al corto, que en cuanto empiece a volar, luego se va a notar. Ya estuvo en el Festival de Soria, donde se llevó premios, pero al ser un corto tan largo y de una temática tan «mainstream», cuesta que arranque.

El Método

P. Esther, hace ya 4 años que diste el boom con La Casa de Papel, pero sigues haciendo cortos y proyectos pequeños, ¿cómo de importante es para ti el mantenerte en tus raíces en este tipo de producciones?

E. Hay dos motivos bastante poderosos por los que lo hago. Por un lado, soy consciente de que los cortos son un trampolín de inicio y que cualquiera que quiera dedicarse al cine tiene que arrancar con uno, aunque solo sea por una cuestión económica, porque obviamente es más fácil levantar un proyecto de unos pocos minutos que uno de 90 minutos o más. Y a mí me apetece seguir contando historias que me parezcan dignas de contar, y si eso es en forma de corto pues seguiré haciendo cortos ahora y más adelante.

El otro motivo principal y absoluto es Néstor. Cualquier proyecto que él haga, sea corto, medio, largo o como si quiere hacer una serie musical y documental, yo estoy dentro.

P. Precisamente vas a dar el salto al largo, ¿verdad, Néstor?

N. Sí, de hecho estamos preparando el largo de El Método y, además, estamos también con otro. Lo complicado es la financiación.

P. ¿Y qué buscas con este cambio de registro de pasar de contar algo en media hora a hacerlo en hora y media?

N. A mí siempre me lo dicen y yo siempre lo digo también: a mí los cortos se me quedan cortos. Yo cuento historias de media hora cuando los cortos deberían de ser de quince minutos, ocho… Pero a mí se me queda corto.

E. Él no te lo va a decir pero debe de ser el director más odiado del mundo en los festivales de cortos porque sus cortos en realidad deberían de ser todos largos. Lo que pasa es que es complicado levantar largos, y por eso hace cortos larguísimos. Por eso me hace gracia lo de «dar el salto del corto al largo», porque para mí Néstor en realidad es un director de largos. Lo que pasa es que hace cortos porque la situación es la que es y es difícil levantarlos.

N. Tal cual, es eso. Yo siento, por decirlo mal y rápido, que el mundo de los cortos es una pantalla que me la pasé hace tiempo. Necesito probar con otras cosas.

El Método Trailer from Monoconpistolas on Vimeo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: