‘Guardando las apariencias’ de Carmela Trujillo

Guardando las apariencias
Guardando las apariencias

Guardando las apariencias de Carmela Trujillo. Editorial Torre de Lis, 2020. 108 pp., 11,95 €.

Por José R. Cortés Criado.

“El pueblo se queda sin un carpintero. Tú, sin marido. Todas las mujeres de tu familia sois viudas. Vestidas de luto, rezáis el rosario a los pies del difunto, con otras vecinas que lloran con lamentos que no son propios, sino más bien fingidos.” Carmela Trujillo: Guardando las apariencias.

Muy buen libro. Fue comenzar a leerlo y no parar hasta llegar al desenlace. La autora escribe de forma fluida y nos lleva, año tras años, a recorrer la vida de su protagonista en un principio, después, década a década. Comienza en el 1943 y termina en 2009.

En esta ocasión Carmela Trujillo nos trae la historia de Cándida Pizarro, contada con un estilo muy personal; una chica de pueblo que aprendió a coser junto a su madre. Estaba destinada a sustituirla como la modista local pero terminó en Madrid dueña de un gran negocio, pues llegó revolucionar la moda nupcial en nuestro país.

La vida de esta mujer es dura desde su nacimiento. Su madre quiso llamarla Ágata pero el cura no lo consideró oportuno y terminó siendo Cándida. Tuvo dos hermanos varones más y una infancia normal, pero ella observaba mucho y captaba cosas que los mayores no sospechaban.

Su madurez y su sentido práctico la hacen tomar decisiones muy importantes en su vida, tanto con el marido de su madrina, su padre, sus dos primeros maridos, su madre… pero siempre, guardando las apariencias. Nadie debe conocer sus hechos.

Después de enviudar dos veces conoce a su último marido, el único que llega a conocer sus secretos; gracias a ello él publica su gran novela. Ella fue su musa para sus poemas.

Cándida llegó a ser una gran empresaria, paso a paso conoceremos su éxito empresarial, a la par que sabremos cuáles son sus bien guardados secretos. Algo tuvo que ver en la muerte accidental de los hombres que la maltrataron en algún momento de su vida.

A lo largo de las páginas vemos el transcurrir de la existencia de Cándida y los acontecimientos sociales del momento, ya sea porque hace referencia a un disco de Camilo Sexto que se compró, una película de Pedro Almodóvar que vio, a la muerta de John Lennon o el ataque terrorista de Hipercor.

La forma utilizada por Carmela Trujillo para contar la historia se aparta de los tipos de narradores habituales. Comienza el libro con la reproducción de una noticia de prensa sobre la muerte de la modista. Ya sabemos el final y, ahora, debemos conocer qué fue de su vida.

Le sigue un narrador omnisciente en segunda persona, que se dirige de tú a la protagonista del relato y le recuerda su vida. A veces le ordena lo que ha de hacer, que no es otra cosa más que lo que sucedió realmente. Son recuerdos escritos como si se tratasen de notas de un diario personal, algunos extensos y otros breves, hecho que dota de agilidad la trama.

Sin duda una buena novela corta que nos hará pasar un buen rato de lectura.

 

 

 

 

 

 

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