‘El asesino de los ositos de peluche’ de Cuca Canals

El asesino de los ositos de peluche
El asesino de los ositos de peluche

El asesino de los ositos de peluche de Cuca Canals. Editorial Edebé, Colección Filo & Sofía, 2020. 130 x 205 mm., 196 pp.,9,95 €, (+ 10 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para entender las cosas que hay más allá.” Cuca Casals: El asesino de los ositos de peluche.

Estamos ante el primer volumen de esta colección donde se mezcla la filosofía con la investigación; y viene de la mano de Cuca Casals que ya nos tiene acostumbrado a títulos de misterio como la colección en esta misma editorial, sobre el joven Poe.

En esta ocasión es otro chico, Rius Descartes, el que nos cuenta la historia. Es un jovencito de doce años al que la vida le cambia de repente al morir ahogados sus padres y pasa a vivir con su única pariente, su tía. La vida con esta señora, dura y seca, y su primo, de pocas luces y menos estudios, es insoportable.

Decide romper con su familia y pasa a vivir en una residencia para niños huérfanos algo especial, se llama La Academia. La dirige una joven de dieciséis años, amante de la Filosofía y convencida que gracias a ella se pueden descifrar enigmas y asesinatos.

Los huéspedes de  La Academia son unos pequeños filósofos de nombres muy peculiares: Sofía Hipatia, Freddy Nietzsche, Karlitos Marx, Sócrates Júnior, Dave Hume y el protagonista, Rius Descartes. A ellos habría que añadir a Confucio, que en esta ocasión marchó de viaje por motivos familiares.

Estos chicos y su protectora deciden crear una agencia de detectives que llaman FILO & SOFÍA, con un lema muy especial: “Pensamos, luego investigamos”.

En este primer caso, colaboran con la policía de Barville, para descubrir a un asesino muy despiadado que mató a cuatro niños. Junto a los finados el asesino deja un osito de peluche. Nuestros amigos cada vez que asisten a algún encuentro, reunión con la policía o visitan lugares donde hubo lugar un crimen, se reúnen y tras charlar distendidamente, siempre encuentran una pista por donde seguir la investigación.

Estos filósofos niños demuestran en sus diálogos que defienden posturas ideológicas similares a los filósofos de los que han tomado sus apellidos; y la escritora nos lleva desde la lógica infantil a la filosofía y nos hace ver que cuando se piensa sin prejuicios y con ingenuidad, tanto niños como filósofos son capaces de dar respuesta a muchas incógnitas.

El libro se lee de un tirón. Las vicisitudes del joven Descartes, su forma de contarnos las cosas y los diálogos con sus amigos hacen muy ameno el relato, al que hay que sumar los diálogos filosóficos de los personajes, cargados de lógica y perspectiva adecuada a la edad de los personajes.

Excelente novela que seguro hará pasar un buen rato a los lectores con ganas de investigar y hacer justicia.

 

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