‘¡Deprisa, deprisa!’ de Clotilde Perrin

Deprisa deprisa

¡Deprisa, deprisa! de Clotilde Perrin (texto e ilustración). Editorial Juventud, 2020. 325 x 127 mm., 32 pp., 16,90 €, (+ 5 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Salto de la cama y, deprisa, me visto y me lavo en un abrir y cerrar de ojos, me pongo las zapatillas en un santiamén para salir de casa, corriendo, adiós papá y mamá…” Clotilde Perrin: Deprisa, deprisa.

Original cuento por su trama y su presentación. La historia comienza con una velocidad de vértigo, nuestro protagonista salta de la cama y comienza una frenética actividad, como todos los niños: se despierta, se viste, se asea, corre al autobús, avanza hasta llegar al campo, sigue hasta la playa, embarca en…

La historia va como un cohete, los lectores podemos sentirnos algo agobiados viendo a ese grupo de niños que no para de correr a lo largo de medio cuento; menos mal que el protagonista llega tarde al avión y comienza una sosegada segunda parte.

El chico, una vez que ve desaparecer el reactor en el cielo, comienza a descubrir las cosas sencillas y a disfrutar de ellas, ya sea el revoloteo de una mariquita, el suave balanceo de la barca, el vuelo de la libélula, el caracol, el hoyo, la gota de lluvia…

Este álbum ilustrado tiene dos partes, la primera velocísima; la segunda, ralentizada. Los lectores volvemos al sosiego y disfrutamos con las cosas sencillas del campo y el desayuno tan tranquilo de chico, que con palabras exactas describe lo que vemos.

La autora nos deja claro que la vida se disfruta más con tranquilidad, de hecho, las dos últimas páginas, que no tienen dibujo, nos muestran unas palabras ondulantes que nos ofrecen una puerta a la imaginación sosegada.

Las ilustraciones son estupendas. Nos muestran cada escena en una doble página en la que se suceden los hechos narrados de forma continua como si fuese una secuencia de fotogramas, efecto que se consigue al no separar las escenas en viñetas y dado el tamaño del álbum, unas tres veces más largo que ancho.

Me ha gustado mucho la historia. He disfrutado de sus palabras y de sus dibujos, en los que los trazos del lápiz son visibles y la superposición de colores da unas tonalidades agradables. Junto a los protagonistas, los medios de transportes, el paisaje… llaman la atención los pequeños detalles que complementan las escenas como lombrices, caracoles, arañas, flores, peces…

Seguro que atrae a los lectores por su aspecto exterior y los atrapa por sus dibujos y su trama; y, cómo las grandes obras, gustará tanto a los niños como a los adultos.

 

 

 

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