Entrevista a Alejandro del Corral, autor de ‘La dama del Prado’

Alejandro del Corral
Alejandro del Corral

Esta semana hemos tenido la suerte de hablar con el escritor Alejandro del Corral, autor de la novela La dama del Prado. Un original thriller ambientado en la actualidad sobre uno de los cuadros más enigmáticos de la historia. Alejandro ya nos sorprendió con sus novelas El cielo de Nueva York, la novela histórica Batallador, con José Luis Corral y El desafío de Florencia.

P. ¿De dónde surge la historia de La dama del Prado? ¿Cuál fue tu primera inspiración?

R. La historia surge hace tres años en Madrid tras una reunión con las editoras de Penguin Random House de Ediciones B. Yo les plantee una novela en la línea de mi novela anterior Desafío en Florencia en la que se narra la rivalidad entre Leonardo da Vinci y Miguel Ángel en Florencia a principios del siglo XVI. Los años en los que Miguel Ángel esculpió el David y Leonardo pintó la Mona Lisa, que se encuentra en el Louvre. Al mismo tiempo un autor anónimo, que se cree que era un aprendiz de Leonardo, empezó a pintar la Monalisa del Prado, la que te conserva a Madrid.

Yo tenía todos estos elementos y plantee un doble proyecto.: Primero hacer una novela histórica para después poner todos los elementos en modo de thriller, investigación, tensión… Y de todo esto surgió una novela narrativa contemporánea que es La dama del prado.

P. ¿De dónde nace el personaje de Óliver Brun, el joven escritor e investigador de historia del arte?

Oliver es un investigador de 25 años, un doctorando que está haciendo la tesis en historia del arte y también un jovencísimo escritor. Yo quería poner en la novela también pequeñas reflexiones. En este caso como un joven de 25 años que en un mundo que está prácticamente dominado por la tecnología, dedica un tiempo a escribir, a la historia del arte, a la reflexión.

P. ¿Qué le ocurre a Óliver? Cuéntaselo a los lectores de TopCultural.

En esta novela se combina la historia del arte, el Museo del Prado con un crimen que sucedió hace 25 años. Los dos jóvenes protagonistas, Óliver y Nora, se ven involucrados en la trama ya que aparecen los huesos de una joven, una chica que fue asesinada hace 25 años y lo hacen en casa de su catedrático de piso, su tutor de tesis. Además de los huesos, allí aparece un retrato de la joven posando como la Mona Lisa del Prado, la que se conserva en Madrid. Este cuadro está abajo en la Sala 50 y es muy enigmático. Hace unos años se solicitó esta obra para una exposición que iban a hacer sobre el Río Negro en París y los conservadores del Museo del Prado analizaron el cuadro y le aplicaron técnicas como la fluorescencia inducida por luz ultravioleta. Se dieron cuenta de que bajo este fondo negro había un paisaje oculto. Se restauró y se consiguió recuperar el paisaje original. Yo juego en la novela con ese paisaje negro: ¿qué ocultaba? ¿A dónde va a llevar a los personajes?

P: ¿Quién es Nora? ¿Qué papel tiene en la novela?

Lleva un gran peso de la trama de investigación y es el personaje más más agudo, más inteligente, más espabilado. Nora es la que indirectamente llevará el peso de la narración. Un personaje muy extravagante y muy divertido. Tiene unas ocurrencias geniales. Creo que es el  personaje más completo, sin contar el principal que narra su historia.

P. ¿Puede un asesinato convertirse en una obra de arte?

R. Es una frase que se le ocurrió a mis editores y que pone en la contraportada y creo que esa pregunta resume mucho el libro porque se mezcla el asesinato con la historia del arte y del museo.

La dama del Prado
La dama del Prado

P. ¿Por qué te decidiste a escribir este thriller ambientado en el Museo del Prado?

Aparte de apasionarme el arte, me interesa mucho la leyenda que los seres humanos creamos a veces en torno a una obra de arte. Y me explico, todos dejamos a un lado la Monalisa de Madrid, la del Prado y vamos a la del Louvre,  pero hace cien años se creó la leyenda de este cuadro de Leonardo. Antes estaba en un rincón más discreto en el museo. La leyenda en torno a esta obra se empezó a crear debido a un robo de un italiano que era el personal laboral del Louvre. Una especie de conserje que descolgó ese cuadro, se lo metió debajo de la gabardina y salió un museo en agosto.

La Gioconda estuvo desaparecida dos años de 1911 a 1913, justo coincidiendo con las tensiones previas a la Primera Guerra Mundial. El cuadro se descubrió al fin en Italia, se recuperó y se trasladó al Louvre. Durante su desaparición se creó toda una campaña de marketing internacional, una de las primeras campañas de marketing internacional en la que la Monalisa aparecía en chapas, en postales, en todo tipo de estampas… Cuando el cuadro se recuperó era conocido a nivel internacional gracias a esa campaña.

P. ¿Cómo te has documentado para escribir esta novela? ¿Ha influido tu pasión por el arte?

Esta novela es narrativa contemporánea y los personajes son personas con las mismas preocupaciones que nosotros. Los cuadros están colgando de las paredes de los museos. Todo ha influido como en mi anterior novela, que iba sobre Leonardo, sobre Miguel Ángel, sobre la Monalisa y sobre todo sobre el ambiente renacentista que rodeaba la Florencia del siglo XVI. Un ambiente en el que se empezó a pintar la Monalisa del Prado. Un cuadro del que se desconoce el autor anónimo, quien lo pintó, ni cómo llegó a Madrid.

P. ¿Cuáles son tus planes de futuro como escritor? ¿Estás ya trabajando en otra novela?

El proceso de narración de una novela es muy largo y surgen muchas ideas que se van descartando. Yo tengo 32 años, soy muy jovencito, pero llevo escribiendo desde los 22. Un tercio de mi vida y en esa novela yo creo que he conseguido ya, digamos, las tablas. La idea es continuar con esos personajes, Oliver y Nora, los jovencitos, y que puedan seguir y puedan enfrentarse a otro nuevo misterio.

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