Rafaela Carrasco despliega su Ariadna flamenca en Teatros del Canal

Rafaela Carrrasco
Rafaela Carrrasco

El dramaturgo y Premio Max Álvaro Tato (Ron Lalá, Ay Teatro), el actor Carmelo Gómez, el compositor Jesús Torres, el cantaor Antonio Campos y la escenógrafa Gloria Montesinos unen su talento al de la bailaora y coreógrafa Rafaela Carrasco en este montaje que funde baile, toque, cante y poesía bajo el mito de Ariadna.

Ariadna (al hilo del mito) despliega todo su talento y arte el 30 y 31 de octubre en los Teatros del Canal. Se trata del viaje flamenco a un mito que nos enfrenta con nuestros miedos y anhelos ancestrales. Baile, cante, toque y poesía en clave de tragedia griega. “Nuestra Ariadna despierta una y otra vez en la isla sin nombre siempre de vuelta al punto de partida: la soledad del ser humano”, explica su directora y protagonista, Rafaela Carrasco. La bailaora y coreógrafa, da vida a este mito femenino y se adentra en el laberinto de los miedos más profundos del ser humano con la compañía de un solo hilo que marca el camino de regreso.

Carrasco, sin embargo, no está sola en este viaje. La acompaña el talento de un equipo de alto nivel artístico formado por el dramaturgo y Premio Max Álvaro Tato (Ron Lalá, Ay Teatro), la voz en off del actor Carmelo Gómez, la dirección musical de Jesús Torres, el temple del cantaor Antonio Campos y la iluminación y escenografía de Gloria Montesinos, entre otros artistas. En escena, acompañan a Carrasco los bailarines Rafael Ramírez, Gabriel Matías, Ricardo Moro y Felipe Clivio; a la guitarra Torres y Salvador Gutiérrez y al cante Campos y Miguel Ortega. Un montaje de alta calidad artística y dramatúrgica para los amantes del flamenco, de la danza y del teatro.

Entre lo terrenal y lo onírico, entre la realidad y el mito, entre la vigilia y el sueño se desenvuelve esta danza que sigue la estructura de las grandes tragedias griegas, desde el párodos al éxodo, para revivir las claves emocionales de una leyenda tan familiar, tan cercana, tan propia como nuestro primer amor, nuestro miedo a lo desconocido, nuestra pulsión por la huida y el riesgo, nuestro baile al borde del cielo y el abismo. Una Ariadna flamenca y mítica, cotidiana y eterna.

“El mito clásico sirve de punto de partida para una serie de piezas que giran en torno a los temas esenciales; visto desde los ojos de Ariadna, la tejedora solitaria, seguimos el hilo de la esperanza de huida en un entorno patriarcal, recorremos las trampas laberínticas del amor y el deseo y nos liberamos de una prisión para caer en otra”, describe la directora.

Ariadna (al hilo del mito) es una sola mujer entre varones que sueña por su independencia y lucha por su libertad cuando el amor se cruza en su vida; una figura femenina universal que atraviesa los siglos”, añade Carrasco. Partiendo de las versiones clásicas del mito glosado por poetas latinos como Ovidio y Catulo, el montaje huye de construir una danza narrativa: “Buscamos la mirada de la heroína, cómo se va modificando el mundo en el paso de la fantasía a la realidad, del aislamiento a la relación, de la aceptación ensoñadora a la rebeldía y, en definitiva, al enfrentamiento con la verdad oscura del laberinto que nos conforma”, explica el dramaturgo Álvaro Tato.

“Ariadna posa un pie en la realidad de las mujeres, en la soledad femenina de tantas generaciones del pasado, y relaciona esa realidad con el trasfondo mítico; Ariadna es a la vez un ensueño y una pesadilla recurrente. Porque el hilo somos nosotros. El monstruo somos nosotros. El laberinto somos nosotros”, describe Tato.

En definitiva, se trata de un espectáculo sobre la búsqueda de uno mismo, del otro y de la libertad. Ariadna es la tejedora, la que halla el hilo para salir del laberinto, pero también la atrapada, la aislada, la traicionada por su amor; una mujer compleja que ha de madurar demasiado pronto por causa del desengaño y es llevada a la perdición por su anhelo de independencia. Una isla, una ilusión, un laberinto, un monstruo, un hilo que va marcando el camino. Ariadna es la crónica emocional de un viaje al interior de nosotros mismos.

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