Entrevista a Jesús Maeso de la Torre, autor de ‘Teodora. La crisálida de Bizancio’

Jesus Maeso de la Torre
Jesus Maeso de la Torre

Mis alumnos me aseguran que mis novelas son

como mis clases de Historia”

Tras novelar en Oleum. El aceite de los dioses la historia del aceite y llevarnos de la Judea romana a Hispania, Jesús Maeso de la Torre (Úbeda, 1949) nos conduce ahora a Bizancio para desentrañar el misterio de una mujer de cualidades excepcionales, una prostituta que llegó a emperatriz: Teodora. La crisálida de Bizancio (HarperCollins Ibérica).

P. Para alguien que no la conozca, que ni siquiera haya oído hablar de ella. ¿quién era Teodora?

R. Una mujer de cualidades excepcionales, que, tras pasar por los prostíbulos y teatros de Bizancio, consiguió la atención del príncipe Justiniano, y tras casarse con él, tomó las riendas del Imperio Romano de Oriente, alcanzando cotas inimaginables incluso para un hombre y condiciéndolo a su máximo esplendor.

P. ¿Qué hizo que la ha hecho merecedora de un lugar en la Historia?

R. El Imperio Romano duró mil años más gracias a sus reformas sociales, arquitectónicas, militares y jurídicas, donde la mujer alcanzó cotas de respeto inimaginables en aquella época.

P. Hija del domador de osos del hipódromo, actriz y prostituta… Pertenece a una estirpe de mujeres que no estaban destinadas a mandar, pero que acabaron haciéndolo. En su caso, ¿cómo sucedió?

R. Así es. Poseía una gran pasión por ejercer el poder y por cambiar un sistema tan injusto con las mujeres y los más desfavorecidos, y entendió la consecución del poder como una herramienta para cambiar el mundo. Casualmente conoció al cónsul Justiniano y cumplió su propósito.

P. ¿Con qué otras mujeres que han marcado la historia la emparentaría?

R. Con Livia, esposa de Augusto, Isabel la Católica, Catalina la Grande, y de mujeres actuales con Eva Perón, Simone de Beauvoir o Virginia Woolf.

P. ¿Qué hace de ellas seres especiales, por qué logran sobreponerse al destino que les estaba asignado? ¿Qué características reúnen, qué virtudes atesoran?

R. Era una mujer de belleza extraordinaria, un mito erótico del Imperio y poseía una firmeza de carácter implacable, así como unas dotes para la organización y la visión de futuro muy importantes, que hicieron que el Imperio Romano permaneciera casi mil años más.

P. Justiniano también debía ser un personaje peculiar, no todos los hombres se dejan guiar por sus mujeres…

R. Justiniano era un pusilánime, aunque no por ello incapaz. Demasiado inclinado a la teología ―se vestía de clérigo― se dejó guiar por ella al comprobar sus condiciones innegables para gobernar. Teodora sostuvo su corona que hubiera perdido con toda seguridad.

Teodora

‘Teodora: La crisálida de Bizancio’P. ¿Cómo elige a sus protagonistas, qué tipo de historias y personajes quiere contar?

R. He recreado personajes nacionales y universales de todas las épocas, desde Tartessos a las Cortes de Cádiz. Como amante de nuestro pasado salto de edad en edad para que mis conciudadanos conozcan nuestra impresionante historia.

P. Su nombre está asociado a la “novela histórica”, una etiqueta que no todos valoran. ¿Se siente a gusto con ella?

R. Yo me considero simplemente un novelista y me gusta conjugar el lenguaje bello y estético con la historia. Pero el elemento de ficción e imaginación están muy presentes en mis novelas.

P. Siendo profesor y licenciado en Filosofía e Historia, el género literario ¿es una suerte de prolongación de su faceta profesional?

R. Indudablemente. Mis alumnos me aseguran que mis novelas son como mis clases de Historia. Todo un honor.

 

 

 

 

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