‘Al filo del mediodía’, una novela íntima de Goliarda Sapienza

Al filo del mediodía
Al filo del mediodía

Al filo del mediodía de Goliarda Sapienza. Editorial Altamarea, colección Narrativa, 232 pp., 18.90 euros.

Por Gisel Ruiz.

Goliarda Sapienza nos lleva a través de la sonoridad de las palabras de su narrativa, a una cálida e íntima conversación con su psicoanalista, con quien realiza un tratamiento al atravesar una profunda depresión que llegó a su punto de inflexión tras intentar suicidarse. Nacida en Catania, Italia, su obra Al filo del mediodía es traducida al español por primera vez. La novela preserva su acento siciliano, contra el que lucha fervientemente para amoldarse a los cánones que la Real Academia de Arte Dramático le impone para su ingreso. La voz de Goliarda imprime su dolor en las páginas que escribe.

Es un recorrido por su vida, donde la escritora y actriz relata los momentos de quiebre en su historia, sin reservas ni tapujos, allí expone un mundo delante del psicoanalista y del espectador desde un escenario difuso y habitado de mil formas. Goliarda escribe temerariamente y enfrenta las limitaciones propias e impuestas para conseguir lo que tanto anhela: recuperar una memoria, encontrar un sentido, arraigarse a la vida, recuperarse de un pasado con ausencias y la frialdad de sus afectos más primarios. Su voz, cargada de poesía, reconstruye las amnesias, los vacíos de sus vivencias,
transmitiéndonos las sensaciones, las texturas, los sonidos, los colores y los dialectos de una vida que muchas veces puede quedarse sin palabras.

“Eres demasiado buena, Iuzza, demasiado buena.” le dicen a Goliarda en un yo que por momentos se desdobla, y en esas palabras hay verdad: porque es ella quien con generosidad, nos hace partícipes de sus encuentros con el psicoanalista. Goliarda actúa y propone, dinamiza el ambiente que crea, lo esparce y nos lo hace llegar hasta el lugar donde nos encontramos. Su voz narrativa es una puesta en escena, performática, que en primera persona nos compromete con Goliarda, nos insta a mirarla junto al psicoanalista,
a tomarle de las manos, a escucharla. Descubrimos -a su ritmo- las verdades ocultas, sus anhelos exiliados, reprimidos por la madre, el fascismo, deseos que también se encuentran escondidos para sí con un raso oscuro que poco a poco se quita y nos es revelado.

Goliarda reconstruye en cada página, su trayecto y teje los hilos de aquella muñeca que supo tener, para devolverse las palabras, para decir otra vez, para nombrar el deseo y hacerse placer. Con una mirada profunda, por momentos onírica y desprejuiciada acerca de los temas que la aquejan, nos presenta a su madre, hermanos, pareja y entorno. Goliarda ya no es la última hija, sino la protagonista de esta novela que nos invita a recuperar la vida con ella.

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