A. N. Yurkhela, autor de ‘Déjame entrar’: «El terror me permite ser yo mismo»

El escritor canario reconoce que no hay nada más aterrador que asomarse a la mente humana, pero, al mismo tiempo, lo que allí habita lo provee de material fascinante para escribir. Unas historias que le permiten sentirse libre, jugar con escenarios cotidianos convertidos en una ficción terrorífica y, sobre todo, volver a ser ese niño que soñaba con dedicarse a su gran pasión literaria.

 P. Déjame entrar está lleno de historias terroríficas, pero ¿crees que el mundo real es el que da miedo de verdad?

R. Sin duda. Los monstruos y fantasmas que encontramos en literatura no dejan de ser un producto imaginado que desaparece cuando cerramos el libro. Sin embargo, los monstruos de verdad, esos que se esconden en la normalidad del día a día, no se desvanecen por mucho que cerremos los ojos. No podemos huir de ellos, de la misma manera que no podemos huir de la realidad. El mundo real es verdaderamente terrorífico, y eso es, tristemente, porque el ser humano está en él. No hay nada más aterrador que la mente humana, y eso es algo que intento recordar a mis lectores a través de mis escritos, donde lo más horripilante es el factor humano.

P. De todos los lugares que sirven de escenario para tus historias, ¿cuál te ha marcado más?

R. Hay muchos escenarios en mis historias donde ocurren cosas horribles, pero creo que, sin lugar a dudas, el que es para mí más horripilante es a la vez el más habitual: las casas.

No hay nada más aterrador que pensar que en tu propio hogar, el lugar que debería ser el más seguro y acogedor del mundo, pueden pasar cosas horribles. Rompe nuestra idea de que estamos a salvo y, al mismo tiempo, nos recuerda que puede pasar algo terrible en cualquier lugar, en cualquier momento, creando así una incertidumbre asfixiante, un sentimiento que intento plasmar en mis relatos.  Quiero que, una vez cierres el libro, seas incapaz de ver el mundo como lo veías antes; quiero convertir todo lo que conoces en aterrador, incluso tu propio hogar.

P. ¿Hay algún libro que te haya marcado especialmente, o incluso haya influido en tu forma de escribir?

R. A lo largo de mi vida ha habido muchos libros y autores que me han marcado, pero si tengo que elegir uno sería It, de Stephen King, la que es mi novela favorita de todas las que he llegado a leer. Y no solo la escogería por su claro componente terrorífico, sino por la manera en la que se tratan temas cotidianos como la amistad, el amor, el miedo a crecer, la infancia perdida, el poder de la imaginación como arma contra los monstruos que se esconden en las sombras, cómo esa misma capacidad imaginativa puede volverse contra uno mismo…

Hay tantos elementos en ese libro que me fascinan y al mismo tiempo me enseñan cómo puedo orientar una historia sin dejar de lado temas mucho más profundos que la propia premisa de la historia, detalles que engrandecen una obra por su fuerte carga emocional. Y lo más mágico de todo es que, por más que la lea, siempre acabo descubriendo nuevos significados a sus textos, y eso es algo que quiero lograr con mi propia obra.

P. Siendo muy joven, te diste cuenta de que el mundo académico no te llenaba. Debe de ser realmente angustioso, en el sistema actual, no encontrar tu sitio, decidirte a abandonar los estudios.

R. La verdad es que no fue nada fácil. No solo tomar la decisión de dejar de estudiar una carrera que no me llenaba, sino también decirle a mi madre que iba a dejarla. Desde siempre se me ha educado con la idea de «estudiar una carrera», porque, al parecer, es la única forma de labrarse un futuro estable. Y por mucho tiempo lo creí, lo que me llevó a un horrendo sentimiento de incertidumbre que a día de hoy soy incapaz de olvidar.

Nunca me costó sacar buenas notas. Siempre he tenido la capacidad de enlazar y entender conceptos con facilidad, y eso me ha llevado a sacar notazas a lo largo de mi vida académica casi sin esfuerzo. Por ello, siempre se esperó mucho de mí. Mi madre siempre se sintió orgullosa de mí por mis logros académicos y realmente pensaba que llegaría lejos gracias a ellos, y decirle que iba a dejar los estudios porque no me sentía pleno con ellos era, de alguna forma, como decirle «te he fallado, mamá». Y eso fue lo más duro de dejar la carrera.

Sin embargo, ahora que miro atrás, creo que no me he equivocado. Este camino será más duro, pero también mucho más reconfortante. Al final, todo se resume en que cada uno recorra su propio camino hacia la felicidad, y creo haber encontrado el mío.

A. N. Yurkhela
A. N. Yurkhela

P. Volviendo a tu libro, ¿cuál crees que es el punto fuerte de Déjame entrar?

R. Creo que el punto más fuerte de esta obra es el mensaje que oculto en cada una de sus escenas, únicamente alcanzable para aquellos más avispados. Intento crear una segunda lectura con un mensaje mucho más potente y aterrador que todos esos monstruos y espíritus que asaltan al lector desde las páginas.

Fácilmente podrías leer las historias como meros relatos de fantasmas, pero, si profundizas en ellas, si logras alcanzar esa verdad que camuflo de sombras, hallarás un terror mucho más profundo.

Aquí, lo verdaderamente horripilante no son los monstruos, sino la oscuridad que se oculta en la comodidad de nuestro día a día.

P. ¿Aconsejarías la autopublicación a un escritor novel?

R. Creo que es una buena opción a tener en cuenta para dar el primer paso hacia el mundo editorial. Sin embargo, creo que es un arma de doble filo. Hay que estudiar a conciencia muchas opciones de autopublicación antes de decantarse por una, y eso es porque no todas son buenas.

Cuando me propusieron autopublicar (y me lo han propuesto varias editoriales), perdí mucho tiempo estudiando las diferentes alternativas que pude encontrar. Desde siempre he sido una persona perfeccionista, y no estaba dispuesto a fallar en mi primer paso hacia ese mundo de autores al que siempre quise pertenecer. Así que, tras mucho tiempo valorando los pros y los contras de autopublicar, decidí hacerlo con mi editorial (Caligrama) y creo que, para ser mi primera obra, no he escogido mal.

Sin embargo, ahora apunto más allá. Para mi siguiente obra, he decidido buscar una editorial más… tradicional, una manera de decirme a mí mismo que puedo alcanzar metas más lejanas.

Pero sí, creo que autopublicar, para alguien que se lo puede permitir (yo estuve trabajando mucho durante meses para poder costeármelo, ya que no vengo de una familia adinerada que digamos), es una buena opción a tener en cuenta si lo que se quiere es empezar en este mundillo. Pero también debe tenerse en cuenta que no todas las opciones de autopublicación son las idóneas. Todo es cuestión de investigar y valorar los beneficios e inconvenientes de cada opción.

P. ¿Qué tales críticas está recibiendo Déjame entrar?

La verdad es que, para mi sorpresa, todas las críticas que me han llegado a lo largo de este año en relación a mi obra son muy positivas.

Soy muy perfeccionista, como ya he dicho, y siempre he tenido ese miedo por crear algo que no es «perfecto». No paro de encontrar fallos en lo que hago, y eso me ha llevado incluso a autocensurarme. Pero, con las buenas palabras que me llegan acerca de algo que he escrito yo, por fin veo que he creado un producto digno de compartir espacio en las estanterías con los más grandes.

Aunque, por otra parte, me gustan aún más esas críticas que, pese a ser positivas, me señalan elementos que no están tan bien en mi obra. De esa manera, aprendiendo de lo que mis lectores consideran errores en mi forma de narrar, puedo mejorar como escritor, y eso es lo que de verdad quiero: ser mejor cada día.

P. ¿Te gustaría probar alguna vez a escribir en otro/s género/s?

R. A lo largo de mi vida como escritor (llevo desde quinto de primaria escribiendo) he tocado gran variedad de géneros, buscando el que de verdad me haga sentir cómodo. Y, tras mucho buscar, creo que he encontrado el idóneo, el que me ayuda a expresar todas esas ideas alocadas que surgen en mi mente en un caudal infinito. Gracias al terror, puedo ser yo mismo. Gracias a lo macabro, puedo profundizar en mi mente y en la del lector. Gracias a este género, puedo plasmar lo más grotesco del ser humano y crear una obra llena de alma.

No sé si en el futuro probaré con otro género, pero estoy seguro de que, sea lo que sea que escriba, será igual o más oscuro de lo que hago actualmente.

 

 

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