Disidentes
Disidentes

Disidentes de Rosa Huertas. Editorial Bambú, 2021. 147 x 210 mm., 192 pp.., 11.90 € (+ 12 años).

Por José R. Cortés Criado.

 

“La mentalidad utilitarista fue venciendo: lo que no sirve para nada concreto se elimina.” Rosa Huertas: Disidentes.

Ada es una joven que vive sin problemas en el sector 7. Es una zona confortable, de nivel alto, sus miembros estudian ingenierías muy importantes, no suelen padecer enfermedades, la sociedad es idílica, nadie cuestiona el sistema y todos son felices o casi todos.

La disidencia está perseguida. El sistema que se impuso tras una horripilante guerra es modélico, tiene un control total sobre la población, que debe tomar una medicación diaria, en teoría para evitar contaminarse con los gases que viene de Madrid, ciudad destruida tras la contienda, en realidad, para evitar sentimientos y emociones.

Toda vida es programada por los que mandan, las altas tecnologías se encargan de convencer a los ciudadanos de seguir las pautas marcadas y, sobre todo, de este mundo han desaparecido las manifestaciones artísticas.

La defensa de los libros, las obras pictóricas, las composiciones musicales, la danza… solo sobrevive en la sociedad que habita en los subterráneos de la destruida ciudad de Madrid.

Rosa Huertas nos lleva a una sociedad distópica que puede que algún día llegue a nuestro mundo y vivamos como sus personajes, ya que cada día se potencia socialmente el uso de las nuevas tecnologías solo para entretenimiento banal, no se potencia los estudios que hacen que el ser humano se humanice, ya sea la literatura, la pintura, la música o la filosofía.

Nos muestra la visión de una sociedad acomodaticia, donde los estratos sociales son estancos e inamovibles y la falsa felicidad envuelve todo, que salta por los aires para la protagonista del libro, Ada, una vez que conoce lo que queda de Madrid y sus habitantes. Ya no quiere volver a su mundo.

Muy interesante la novela aquel hará reflexionar a los jóvenes lectores sobre la forma de vida actual y las posibilidades de desarrollar otras capacidades para el disfrute de su existencia, que no sea solo con aparatos electrónicos y consumo banal si freno.

La lectura de esta novela me ha recordado otra de Nando López que acabo de leer: El don de Ariadna, que también se preocupa de la desaparición de la literatura y de los guardianes de los libros. Personajes que Rosa Huertas también nos trae en su historia.

También me llama la atención que siga siendo Madrid la ciudad preferida de Rosa Huertas para sus historias, aunque haya sido desbastada por una guerra nuclear. A pesar de la destrucción nos hace caminar por las principales calles y vistamos la Biblioteca Nacional, el Museo del Prado…

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