Entrevista a Gemma Lienas: “Tras el aspecto frágil de muchas mujeres ancianas, se esconde la mujer joven y la mujer madura que fue”

Gemma Lienas
Gemma Lienas

Gemma Lienas (Barcelona, 1951), profesora, editora y, sobre todo, escritora, ha trabajado siempre por los derechos de las mujeres, y esa lucha se refleja en sus libros. Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales y ha sido traducida a 13 lenguas. Algunas de sus novelas son Anoche soñé contigo (2001), El final del juego (2003), Atrapada en el espejo (2007), El hilo invisible (2018) y la que nos ocupa, La vida privada de Carmina Massot (HarperCollins, 2022).

P. Se han publicado algunos libros que reivindican la vejez, huyendo de los eufemismos (“tercera edad”, incluso “cuarta edad”). ¿Necesidad o moda?

R. Creo que llamar a las cosas por su nombre y dejar de lado los eufemismos nos pone en contacto con la realidad. Hablar de edad de oro o de tercera edad enmascara el significado y, por tanto, distorsiona lo que significa la vejez. Otra cosa es en qué momento podemos considerar que comienza la vejez. Y es que actualmente una persona de 65-70 años no se puede considerar anciana.

P. Una mujer octogenaria, independiente pero cuya vida no resulta especialmente interesante, que se revela como todo un personaje. ¿Ha conocido a muchas mujeres así?

R. Carmina es un personaje inventado así que no puedo decir que haya conocido a nadie como ella. Sin embargo, tras el aspecto frágil de muchas mujeres ancianas, se esconde la chica, la mujer joven y la mujer madura que fue. Y, con ella, muchas vivencias que no imaginamos y que podrían sorprendernos.

P. ¿Qué ha aprendido de ellas?

R. He aprendido que en muchas de ellas hay un pasado de lucha por hacerse respetar o por mantener su independencia de criterio. También las hay como Carmina, con una gran capacidad para celebrar la vida.

P. El pasado de Carmina es, también, parte de nuestro pasado. ¿Recordar es, como decía la canción, volver a vivir?

R. Recordar es, por supuesto, volver a vivir. Al recordarnos en determinadas escenas, manteniendo determinados diálogos, amando o luchando por algo que nos importaba, volvemos, en cierto sentido a revivirlo. Podemos, en gran parte, volver a experimentar las emociones que tuvimos en ese momento. Y es, sobre todo gracias a ello, que lo revivimos.

P. Soltera y con sobrinas, pero nada convencional. ¿Cuándo imaginó al personaje, cuándo y cómo lo vio por vez primera?

R. El personaje llevaba tiempo conmigo. En realidad, en casi todas las familias ha existido esa tía soltera, así que no era difícil que se me colara en la mente una mujer mayor, soltera y con sobrinas cuando decidí que quería abordar la pérdida de autonomía de la vejez.

P. No puedo dejar de señalar que su segundo apellido es como el primero de su protagonista. ¿Hay razones biográficas en esa elección?

R. Mi protagonista se apellida como yo porque necesitaba que tuviera un origen francés; y de Francia viene mi segundo apellido, Massot. Hubiera podido imaginar otro apellido, pero quise darle el de mi abuelo (en el caso de Carmina, su padre), que tuvo una agencia de aduanas en Barcelona –Gallarde y Massot. Lo quise así porque, como la agencia de aduanas tiene un papel esencial en la historia, me pareció estupendo revivir la de mi abuelo. Por lo demás, Carmina no tiene nada que ver conmigo.

La vida privada de Carmina Massot
La vida privada de Carmina Massot

P. La vida privada… se publica simultáneamente en catalán y en castellano. ¿En qué idioma la escribió? ¿Quién la tradujo?

R. Escribo indistintamente en catalán y en castellano. Tengo la suerte de ser bilingüe. Luego, me traduzco yo misma a la otra lengua. Aunque más que decir que traduzco debería decir que rescribo, porque eso es lo que hago. Buscar lo que mejor se adapta a la otra lengua, aunque eso me lleve a cambiar palabras o frases enteras.

P. “Después de leer esta novela, sentimos mucha más curiosidad y admiración por esas viejas e inofensivas tías solteras, que guardan secretos impensables en los cajones. Ya nunca podremos mirar a nuestras ancianitas con los mismos ojos”, dice Marta Sanz. Quizá porque nunca debimos mirarlas así, ¿no?

R. ¡Exacto! Es lo que decía antes, detrás de ese aspecto frágil se esconden a saber qué secretos.

P. Para muchos, la vejez es solo decrepitud, dificultades, dependencia. ¿Le tiene miedo? ¿Cómo la afronta?

R. La vejez es una etapa más de la vida. Y, aunque es verdad que en esa etapa se pierden algunas capacidades, se ganan otras. Se consigue, por ejemplo, una mayor estabilidad emocional porque aprendes a relativizar. Carmina dice en un momento de la novela que puede parecer extraño pero la mayor felicidad se alcanza a partir de los 60 años.

 

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