‘Un hada bajo mi cama’ de Rosalinde Bonet

Un hada debajo de mi cama
Un hada debajo de mi cama

Un hada bajo mi cama de Rosalinde Bonet (texto e ilustraciones). Editorial Edelvives, 2021. 207 x 244 mm., 13,50 € (+ 3 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Tenía que ser tan servicial como el hada así que…”

Singular historia la de esta niña que tiene un hada que vive bajo su cama. Cada noche charla con ella y se cuentan lo que han hecho durante el día. Cierta noche, el hada le pidió un favor, que la sustituyese al día siguiente en sus quehaceres con los habitantes de la casa y del jardín.

Así que la niña quiso ser la más amable del mundo, más servicial que el hada, y no dudó en ayudar al dragón barítono, a la sombra que cuida sus juguetes, a los renacuajos que no podían dormir, al unicornio, al fantasma de la tetera…

La buena acción que desarrolla con cada uno de sus amigos necesitados no ofrece los resultados que ella supone; sino todo lo contrario, cada intento de hacer el bien acarrea una catástrofe doméstica.

La pequeña protagonista, como cualquier niño, intenta hacer las cosas bien, pero hay tareas que una pequeña no puede llevar a cabo, y ocurre lo que suele ocurrir cuando un pequeño quiere ayudar en las tareas de casa. Tiene una cosa a su favor, unos padres muy compresivos con esa imaginación tan exuberante de su hija.

La historia se complementa con unos dibujos en los que predominan los trazos negros sobre fondos blancos. Ciertos elementos de cada imagen se destacan con sencillas pinceladas de color, ya sean los trazos rojos del dragón, los azules del estanque, el rojo de las cortinas, el azul de los muñecos…

Además cada doble página tiene una sorpresa. Comenzamos su lectura y se ve la escena tal como la imagina la protagonista, pero cuando desplegamos la parte derecha, se descubre la realidad de lo acaecido.

Cada lámina es un mundo por descubrir, ya que está llena de pequeños detalles que dan vida a otra historia narrada visualmente, como puede ser la colección de muñecas, la comida que comparte con el monstruo gruñón, los elementos que navegan por casa, los ratones piratas o los elementos de la cocina.

Muy buena historia, desbordante de imaginación que hará pasar un buen rato a lo pequeños lectores. Esperemos que si la imitan, tengan más suerte con las ayudas prestadas.

 

 

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