‘Ventanas’ de Paloma González Rubio

Ventanas
Ventanas

Ventanas de Paloma González Rubio. Editorial Anaya, 2021. 145 x 210 mm,, 144 pp., 12 €, (+ 14 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Las ventanas no sirve ahora para dejar entrar la luz, para ver, sino para que nos vigilen.”

Impactante libro que te sobrecoge desde la primera página y te lleva a devorar los capítulos sin darte cuenta. La agilidad y la intriga que envuelve cada fragmento hace que su lectura sea adictiva. La presencia de esas ventanas sin cortinas y lo que se vive, dentro y fuera de ellas, te conmueve.

Esta historia no tiene un marco definido, solo sabe el lector que se desarrolla en un lugar donde hubo una guerra y los vencidos han impuesto su forma de convivir, obligando a sus habitantes a vivir desprotegidos ante su intimidad y sometidos a los dictados de los gobernantes que solo buscan perpetuarse en su poder.

Para alcanzar sus propósitos han conseguido que la población asuma un papel de vigilante permanente de los vecinos y de ignorancia de los que han sido marcados como enemigos del sistema. Desde ese momento las familias dejan de ser visibles. Nadie los ve, nadie les habla y, por supuesto, nadie les ayuda.

La novela está magistralmente escrita y hace de su lectura un goce, aunque la temática no es placentera. Cierto día la policía salta una vivienda y se lleva a dos mujeres adultas, dejando solos a cuatro niños y un bebé. Los maridos de ambas también fueron detenidos. Desde ese momento, en el que el lector asume la soledad y el abandono de esos cinco menores, no puede abandonar la lectura.

La falta de solidaridad hace que los pequeños puedan ser un blanco fácil para personas desalmadas y personas asustadas que temen recibir represalias si ayudan a seres indefensos. No solo la maldad la muestran los malvados, también los indiferentes y atemorizados que colaboran en el daño a aquellos.

Seguro que nadie queda indiferente tras su lectura y hará reflexionar sobre la forma de convivir las personas y el futuro de los niños abandonados a su suerte en un mundo hostil.

Esta novela distópica quedó finalista en el XVIII Premio Anaya, se basa en un relato real denuncia la indefensión de la infancia cuando hay un conflicto armado que aboca, a muchos de ellos, a engrosar la filas de esos ejércitos de niños soldados.

 

 

 

 

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