‘Ana Clara teje su destino. Parte I: El juego que apaga la voz’ de Soler, Bertrand y Roche: las confidencias de una mujer a la que le arrebataron la infancia

El juego que apaga la voz
El juego que apaga la voz

Ana Clara teje su destino. Parte I: El juego que apaga la voz de Soler, Bertrand y Roche. Editorial Círculo Rojo, 2021. 594 pp., 17.50 €.

Algo tiene las historias basadas en hechos reales que inspiran curiosidad y reticencia a partes iguales. Como lectores nos dejamos dominar por el sentimiento de empatía y es por eso que ‘Ana Clara teje su destino. Parte I: el juego que apaga la voz’ es una novela que desgarra y embelesa, permaneciendo en nuestro subconsciente tiempo después de haber finalizado su lectura. Impacta tanto porque son las confidencias de su autora, Teo Soler, originaria de Paraguay, a la que se le ha unido las habilidades literarias de Iván Roche y Katy Bertrand para añadir un poco de ficción a una obra sumamente reveladora.

La trama, aunque gira entorno a la vida de Ana Clara y cómo ésta acabó en Barcelona, da inicio con las historias de las mujeres de su familia, empezando brevemente por su bisabuela. Porque no olvidemos que somos como somos por herencia de lo que aprendieron nuestros padres, y si, para colmo, le añadimos el factor de haber nacido en una nación hermosa, pero desolada por las guerras y la pobreza, al final el único aprendizaje que te llegará es el de un ideal de comportamiento basado en la sumisión y el maltrato a manos de los hombres. La lectura duele porque sabemos que es verdad, pero durante siglos lo hemos obviado desde nuestro pedestal de ciudadanos libres y el hecho de verlo relatado en papel delante de nuestros ojos hace que el dolor de todas esas niñas paraguayas condenadas a ser violadas, apaleadas y luego culpabilizadas por el daño que ellas solas padecen, se haga palpable para nosotros.

A nivel narrativo no hay ninguna laguna que nos haga separarnos del relato, cada escena y salto temporal se da de una forma orgánica que nos permite ir viviendo la maduración de cada uno de los personajes con el paso de los años. El uso del guaraní, así como la descripción de los ambientes y costumbres del pueblo de San Juan de Ñeembucú, provocan una atmósfera propicia para el vuelo de nuestra imaginación. Es como un viaje en el espacio y en el tiempo para visualizar una realidad oculta, una infinidad de infancias arrebatadas que no tienen ningún tipo de cobertura en los medios de comunicación. Da rabia pensar que ningún tipo de institución ayude a estas jóvenes víctimas de una sociedad patriarcal que solo la quieres para satisfacer sus instintos para repulsivos y que ellas, ajenas a la existencia de un mundo donde las mujeres luchan por ser libres, permanezcan con la cabeza gacha asumiendo el dolor y la infelicidad como condenas inevitables a su sexo.

Los autores hacen una labor social con la creación de esta novela. Se trata de un paso más en la lucha por los derechos humanos, una aportación maravillosa para la proclamación de una justicia igualitaria para todos y, sobre todo, una representación de todas esas mujeres de Paraguay que han sido privadas de su propia voz.

 

 

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