Entrevista a Manuel Martín Ferreras: “Me moría de ganas de ambientar una novela de aventuras en la Barcelona de principios de siglo»

Manuel Martín Ferreras
Manuel Martín Ferreras

Tras el éxito de su primera novela, Noche de difuntos del 38, llevada al cine con el título Malnazidos, Manuel Martín Ferreras (Lubián, Zamora, 1973), que creció en la periferia de Barcelona entre novelas, cómics, películas y demasiada televisión, da un giro hacia la novela de detectives en esta su segunda obra, El gran detective Byron Mitchell (Harper Collins).

P. Encabezar el dosier de prensa de la novela con la frase “El detective más famoso después de Sherlock Holmes” es picar muy alto.

R. En el universo que habita Byron Mitchell, él es el detective más famoso del continente europeo. Del mundo entero dirían algunos, que ya se sabe lo exagerada que puede ser la prensa. Todo ello para desgracia del propio Byron, al que la fama es lo que menos interesa en el momento inicial de la novela.

P. ¿Quién es Byron Mitchell?

R. El nombre de Byron Mitchell es muy reconocido: un detective que ha asesorado a la policía en países de todo el continente. Ahora Byron se ha retirado y lo último que quiere es inmiscuirse en una investigación que pudiera atraer la atención pública sobre su persona, por motivos que, por el momento, deben permanecer ocultos.

P. El nombre denota un origen foráneo…

R. Byron Mitchell es inglés, aunque lleva algunos años alejado de su país. Por allí arriba incluso dicen que se ha vuelto «demasiado continental».

P. Un detective clásico, nos anuncian. Pero es una afirmación que admite muchas matizaciones, ¿no?

R. En realidad, Byron guarda muchos secretos y el principal de ellos es su relación con su antiguo mentor. Y también está el hecho de que ha decidido firmemente no involucrarse en ninguna nueva investigación. Por desgracia, el asesinato del abogado de la familia que le alquila un piso en el lujoso paseo de Gracia le obligará a volver a la acción.

Manuel Martín FerrerasP. Ha reconocido que este personaje es un reflejo de todos aquellos personajes del género que le fascinaron en su infancia y juventud. ¿A qué grandes investigadores rinde homenaje?

R. Tal y como se anuncia en la contraportada de la novela, Byron es un detective alumno de un Hercule Poirot que finge ser un Sherlock Holmes mientras en realidad investiga como un Philip Marlowe. Siempre me han parecido más interesantes los detectives americanos de la posguerra, pero me moría de ganas de ambientar una novela de aventuras en la Barcelona de principios de siglo. De ahí la mezcla.

P. La Barcelona modernista de 1901, en la que transcurre la novela, es un escenario muy querido por la literatura. ¿A qué atribuye esta fascinación?

R, Al período de cambio que supuso para la ciudad, de modernización radical. En menos de medio siglo pasó de ser una ciudad casi medieval encerrada entre murallas a una urbe abierta al mar y a las montañas cercanas y rodeada de actividad industrial. Un cambio enorme con toda una serie de conflictos muy jugosos para la literatura: obreros contra empresarios, antiguo régimen y burgueses, antigüedad contra modernidad…

P. Entiendo que llevarse a un detective a un pasado en el que la ciencia criminalística estaba menos desarrollada (vaya, que CSI quedaba aún lejos) tiene ventajas para el escritor. ¿Es así?

R. Pues lo cierto es que sí. De esa manera he podido centrarme más en los personajes y su metodología chandleriana de patear las calles en busca de respuestas a los enigmas que investigan. La asepsia de laboratorio me aburre un poco, la verdad.

P. La novela supone un cambio en su registro literario. ¿A qué se debe esta mudanza de género?

R. En realidad, lo que a mi me gusta es escribir novelas de aventuras enmarcadas en distintos géneros. Es mi forma de reescribir las historias que, de crío, me educaron en la ficción. Mi primera novela era mi interpretación particular de una película de John Carpenter y El gran detective Byron Mitchell es mi versión de la novela de detectives y asesinatos con un amplio listado de posibles culpables.

P. La novela tiene un ritmo muy cinematográfico, no sé si porque la experiencia de la adaptación al cine de una novela anterior (Noche de difuntos del 38) le ha dejado con ganas de más…

R. Es el estilo que me sale más natural. Los encargados de adaptar Noche de difuntos del 38 ya me comentaron que una de las cosas que les había convencido para realizar la adaptación a la película Malnazidos era el ritmo cinematográfico de la novela. Ojalá pueda ver algún día a Byron Mitchell en pantalla. Disfruto mucho al ver cómo otros autores adaptan a un formato distinto una historia que yo he creado.

P. Complete la frase: “Escribir es…”

R, Soñar despierto a cuarenta y algo palabras por minuto (no soy buen mecanógrafo).

 

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