Entrevista a Rosa Ribas, autora de ‘Miss Fifty’

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Como escribió una lectora de la versión por entregas, “el día en que uno deja de reír empieza a morirse”.

Esta semana hemos charlado con la escritora Rosa Ribas que rinde homenaje en Miss Fifty, publicada por la Editorial Reino de Cordelia, a las mujeres que padecen o han padecido cáncer, asumiendo con humor y un sentimiento positivo la dura lucha que han de atravesar para curarse. La novela nos cuenta la vida de Marta Ferrer, una mujer de mediana edad casada y con dos hijos que trabaja en la delegación de Hacienda de Barcelona, que ha pasado los últimos meses luchando contra un cáncer de pecho que ha modificado su vida. Pero tras la última sesión de radioterapia algo parece haber cambiado.

Marta comprende que la radiación le ha prestado superpoderes como la invisibilidad y otros más que irá descubriendo poco a poco. A partir de ese momento tendrá también que enfrentarse a supervillanos a la vez que tratará de llevar lo más secreta posible su nueva condición de justiciera. Como tiene cincuenta y cuatro años decidirá que su nombre como superheroína será Miss Fifty. Un libro original y divertido  que nos acerca con humor a la lucha contra el cáncer.

P. ¿Quién es Miss Fifty?

R. Miss Fifty es Marta Ferrer, una mujer de cincuenta y cuatro años, casada, con dos hijos, que trabaja en una delegación de Hacienda en Barcelona, que acaba de finalizar el tratamiento por un cáncer de pecho. Y una superheroína.

P. ¿Cómo nació el personaje, la Marta enferma?

R. La idea de Miss Fifty surgió a raíz de una conversación con una amiga que estaba ingresada en el hospital donde acababa de ser operada de un cáncer. Estábamos en la cafetería comentando el hecho de que parece que no haya buenos roles para actrices que pasan de los cuarenta, de que una vez llegan a esta edad, desaparecen de los papeles protagonistas y después reaparecen cuando hacen de abuelas, por ejemplo.

La idea de Miss Fifty surgió a raíz de una conversación con una amiga que estaba ingresada en el hospital donde acababa de ser operada de un cáncer.

De ahí pasamos a las superheroínas de cómics, que son pocas y todas jovencísimas. En ese momento, ella, que llevaba un pijama a cuadritos verdes, como el que servirá para el súper traje de Miss Fifty, adoptó una pose de Superman. “Necesitamos una heroína cincuentona”, dijo. Salí del hospital con el encargo tácito de escribir esta historia.

P. ¿Y la idea de convertirla en una mujer con superpoderes?

Nace de la admiración por el modo en que mi amiga afrontó la enfermedad.

P. ¿Cuáles son los superpoderes que le has regalado? ¿Por qué esos?

R. El primer superpoder que ella descubre es que es invisible. Algo que acepta con la naturalidad que otorga tener más de cincuenta años y que alude a la invisibilidad que parece caer sobre las mujeres a partir de los cuarenta. También tiene un oído privilegiado y puede mover las orejas para orientarlas a placer, pero es una persona discreta y no abusa de este poder. Es, por supuesto, muy fuerte. Y puede volar, si bien al principio, solo distancias cortas porque tiene que ponerse en forma. Pero su mayor superpoder es un enorme sentido del humor.
En realidad, los superpoderes de Miss Fifty son los poderes de muchas mujeres, un poco aumentados.

P. ¿Y su villano de cabecera?

R. Todos los superhéroes tienen uno… Por supuesto. Todo superhéroe que se precie necesita un archienemigo. Ella tiene su archienemiga, que, como en la vida real, suele ser alguien cercano. En su caso la vecina del piso contiguo, Yolanda, una mujer amargada y quejica, que se convertirá en una malvada con el nombre Yodaína. Una persona en apariencia poco llamativa, que encierra en realidad un gran potencial de peligro. La relación entre ambas no es simétrica. Yodaína odia a Miss Fifty, pero por razones que tienen que ver con ella misma, con sus propias carencias, de las que prefiere hacer culpables a los demás. Creo que todos conocemos a este tipo de personas envenenadas y venenosas.

P. También tienen un punto débil… no sé si conviene revelarlo, pero si te animas…

R. Esto no lo puedo contar porque es uno de los descubrimientos que ella hace durante la novela. En realidad, los superpoderes de Miss Fifty son los poderes de muchas mujeres, un poco aumentados.

Sobrecubierta Miss Fifty_MaquetaciÛn 1P. Para entrar en el canon de los superhéroes y heroínas, tu protagonista necesita un nombre y un traje. ¿Cómo se los proporcionaste, por qué ésos?

R. El nombre, por su edad. El traje se inspira en el pijama que llevaba mi amiga en el hospital. Además, Miss Fifty es una persona práctica y se confecciona un traje cómodo y que tenga algunos bolsillos. Siempre me he preguntado dónde meten las llaves de casa los superhéroes cuando salen a una misión.

P. Marta está emparentada, entre otros, con Peter Parker, una persona normal que, por accidente, se convierte en Spiderman. ¿Tienen algo más en común?

R. Ambos tienen que aprender a compaginar su vida cotidiana y su condición de superhéroes, que tratan de mantener en secreto. Ambos son conscientes de la enorme responsabilidad que representa haber adquirido superpoderes.

P. “No es fácil ser una superheroína”, dices. Ni una enferma de cáncer… ¿Qué esperas que aprendan las mujeres que te lean?

R. Miss Fifty toca temas muy serios pero con humor, porque, como escribió una lectora de la versión por entregas, “el día en que uno deja de reír empieza a morirse”. Está escrita, pues, con humor y con un enorme respeto y admiración, con el objetivo de divertir y, espero, confortar. Y los hombres, que espero que lo lean también, quizás las miren con otros ojos. Y los hijos (e hijas), tal vez empiecen a preguntarse qué hacen realmente sus madres cuando no las ven.

Siempre me he preguntado dónde meten las llaves de casa los superhéroes cuando salen a una misión. 

P. El libro nació como blog, por entregas. ¿Qué cambia en esta versión novelada?

R. En un principio apareció como novela por entregas, se publicaba un nuevo episodio todos los miércoles. En esta versión se ha conservado el carácter episódico de los capítulos porque encaja muy bien con el género de la novela de superhéroes. Por otro lado, he revisado a fondo el texto y lo he ampliado en algunas partes. La publicación por entregas obligaba a la premura y a veces se escapaban algunos errores o quedaban cabos sueltos. Contamos, además, con las fantásticas ilustraciones de María Espejo, que enriquecen enormemente el texto y el libro entero. Es una gozada detenerse en ellas y disfrutar de los detalles. Son ilustraciones con muchas capas de lectura.

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