Crítica: ‘4 Días’, una dura película sobre drogadicción con Glenn Close y Mila Kunis

4 Días

4 Días

La adicción a las drogas no es un tema nuevo en el cine. Desde hace mas de 30 años, han sido muchos los directores que han querido abordar esta problemática social, dándole numerosos enfoques. Hay ejemplos de todo tipo, más o menos sutiles, desde Trainspotting o Réquiem por un sueño hasta El Lobo de Wall Street o Traffic. A la lista de cineastas ha querido sumarse el colombiano Rodrigo García (Nueve Vidas, Madres e Hijas), que el viernes 7 de mayo estrena 4 Días. La cinta, protagonizada por Glenn Close y Mila Kunis, describe el proceso que sufre una madre cuya hija es drogadicta desde hace ya 10 años. En un nuevo intento por parte de ambas de reconstruir sus vidas, la hija deberá permanecer varios días sin consumir sustancias para poder inocularle una inyección que anulará el efecto de las drogas en su cuerpo. Cada día, claro, es una tortura para ambas, que harán lo imposible para ganarle tiempo al reloj y lograr su objetivo.

Con esta premisa, es fácil averiguar los caminos por los que discurrirá la película. Y eso es lo que más le pesa a la cinta. 4 Días no inventa nada nuevo, no deja de ser una previsible historia sobre adicciones y vidas rotas, algo que se ha expuesto en innumerables ocasiones. Por ello, no sorprende, no hay giros dramáticos que inviten a pensar que estamos ante algo diferente. Y, de hecho, en muchas de esas otras piezas que comparten temática, el resultado es mucho más llamativo, duro, impactante y acertado. García simplemente se deja llevar por su guion, haciendo que todo gire sobre lo mismo sin posibilidad de salirse del molde en ningún momento.

Pero esta cara B también tiene su cara A. La película está basada en una historia real, en un artículo del Washington Post de 2016: «How’s Amanda? A Story of Truth, Lies and an American Addiction». Y gracias a eso, y a la decisión de García de no arriesgar, el filme es capaz de ofrecer un retrato muy certero y respetuoso sobre un tema tan delicado. Porque la única forma de conocer realmente esta realidad es vivirla desde dentro, y el hecho de plasmarla sin ser plenamente consciente de lo que hay podría haber llevado a errores graves y a lecturas equívocas. El director se lava las manos y se limita a reflejar las graves consecuencias en la vida destrozada de una joven y de su dedicada madre. Y es una gran decisión.

El relato, además, pone todo su peso sobre las espaldas de Close y de Kunis. Otro acierto, pues ahí radica su gran valor. Ambas ofrecen unas interpretaciones bárbaras, se mimetizan en sus respectivos papeles y ofrecen una hora y media apabullantes. Ver a Kunis totalmente demacrada y llena de tics es muy chocante. Y observar cómo Close construye una muralla ficticia sobre su personaje cuando por dentro se está resquebrajando es demoledor. Para esta última, 4 Días tan solo es una nueva demostración de por qué es una de las actrices más importantes de la historia (8 nominaciones al Oscar lo demuestran), pero para Kunis esto supone un gran salto adelante en su carrera. Porque, pese a ser una gran actriz que siempre cumple, hasta ahora había estado demasiado encorsetada, saliendo de sus roles básicos en tan solo 3 o 4 trabajos notables.

En resumidas cuentas, 4 Días narra una historia demasiado predecible y poco rompedora que se sustenta sobre las excelentes interpretaciones de sus dos protagonistas. La película cae demasiadas veces en el esperable melodrama de una narrativa sobre la adicción a las drogas, sin nada nuevo que decir, dando la sensación de que es algo que ya sabemos y hemos visto antes muchas veces. Aunque, al menos, lo hace con el respeto y el rigor que demanda su realidad, cosa muy de agradecer. No es la mejor propuesta posible pero tiene los ingredientes suficientes para generar la empatía y el dolor necesarios como para sobrellevarla.

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