Crítica de ‘Spiral: Saw’: Un fallido thriller policíaco salvado por la herencia de Jigsaw

Spiral: Saw

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Dejando de lado el cine de superhéroes, en el siglo XXI uno de los géneros más potentes está siendo el terror. La industria lleva apostando ya varios años por grandes sagas de primer nivel como Expediente Warren, It, Scream y, por supuesto, Saw. Esta última, sin lugar a dudas la más sádica debido a su ya clásico tono gore. La franquicia, que cumple 17 años, estrena en cines su novena película, Spiral: Saw, que a España llega el 21 de mayo de la mano de DeAPlaneta. La cinta se estrenó en Estados Unidos y consiguió alzarse con el número 1 en taquilla, aunque con una recaudación algo menor de la esperada. En Top Cultural hemos podido verla y estas son nuestras impresiones.

En primer lugar, hay que dejar claro que Spiral: Saw no es la reinvención de la saga que desde la productora se ha tratado de vender. Es cierto que se sale de la historia principal para presentar nuevos personajes y tramas, pero la sombra de Jigsaw es alargada. Muy alargada. Y, por el bien de la película, menos mal. El filme narra la investigación del detective Zeke en relación a una serie de crímenes perpetrados contra policías por lo que parece ser un discípulo del propio Jigsaw.

Y como tal, las torturas físicas y el gore estarán presentes en la película, aunque sin la potencia bruta de entregas anteriores. Pero, al fin y al cabo, la idea que está detrás de Spiral: Saw es la misma que se ha visto desde el año 2004: macabros juegos en los que hay que sacrificar algo para no morir. El director Darren Lynn Bousman abraza tanto la herencia de la saga que incluso deja diseminados por el metraje numerosos guiños, referencias y hasta parodias de momentos icónicos de las películas predecesoras. Eso sí, también se dejan caer determinadas incoherencias que restan respeto a una saga en la que el propio cineasta ha participado en otras tres ocasiones (Saw 2, Saw 3 y Saw 4). Sin embargo, en líneas generales es bastante consecuente con su contexto.

Spiral: Saw

Es precisamente ese factor, la congruencia con el resto de la franquicia Saw, lo que hace que Spiral: Saw no sea un fracaso absoluto. Porque, si se deja de lado su pasado y se analiza como película independiente, en su esencia más pura es tan solo un thriller policíaco demasiado evidente y con ciertos momentos desarrollados de una forma escandalosamente grotesca y pobre. Es cierto que es entretenida y no se hace pesada, sí. Cumple su función. Pero parece que Bousman nunca aspiró a nada más, dejando un sabor de boca más amargo de lo que debería.

Otro de los aspectos negativos de Spiral: Saw es la forma en que desaprovecha su buen reparto. Samuel L. Jackson apenas aparece en pantalla, mientras que Chris Rock esta totalmente fuera de tono. Pese a que Saw es de por sí una saga exagerada y estrambótica, Rock no acaba de dar con la clave para situarse en el mismo registro, ofreciendo una interpretación muy poco creíble que solo se salva por su buen porte en pantalla. Quien mejor está en la película es un sorprendente Max Minghella, que deja uno de sus mejores trabajos entendiendo a la perfección cómo contener su actuación.

En definitiva, Spiral: Saw es un nuevo intento de resucitar a la franquicia que, si bien logra ser un filme entretenido que se deja ver, también es totalmente olvidable. Los más fans de la saga la disfrutarán y agradecerán el continuismo en lo que a estructura narrativa se refiere, así como las numerosas referencias a películas anteriores. Pero, más allá de eso, desaprovecha el material con el que partía -pese al sensacional prólogo con el que arranca- para dejar una cinta de suspense demasiado simple y poco trabajada. No es, por tanto, una película terrible, pero tampoco es un acierto.

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