‘Ernesto el elefante’ de Anthony Browne

Ernesto el elefanteErnesto el elefante de Anthony Browne (Texto e ilustración). Editorial Kalandraka, 2021. 270 x 230 mm, 32 pp., 15 €, (+ 3 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Ernesto se sentía feliz, pero últimamente se preguntaba qué otras cosas había en la vida además de caminar, comer, beber y dormir.” Anthony Browne: Ernesto el elefante.

Ernesto vivía con su madre y el resto de la manada de elefantes. Su vida era muy monótona. Durante el día caminaban, comían y bebían, y, por la noche, dormían. Así que estaba aburrido de hacer siempre lo mismo y un día que pasó cerca de la selva decidió explorar.

No hizo caso de su mamá, abandonó la manada y se adentró en aquel territorio no apto para elefantes bebés. Ernesto fue muy contento, se divertía mucho explorando lugares nunca vistos, le llamaron la atención la multitud de colores, sombras y sonidos de la selva.

Este viaje iniciático fue maravilloso. Disfrutó de un marco inigualable que la naturaleza le ofrecía, pero cuando empezó a cansarse de echar de menos a su mamá, no supo encontrar el camino de vuelta a casa.

El pobre elefantito pidió ayuda a grandes animales de la selva como el gorila, el león, el cocodrilo, el hipopótamo, que estaban tan ocupados con sus asuntos que no le prestaron atención ni le ofrecieron ayuda alguna, todos menos un animal muy diminuto, un ratoncito, que se ofreció a llevarlo de vuelta con su mamá.

Interesante viaje de aprendizaje de un bebé que busca nuevos horizontes, que no ama la rutina diaria, que quiere tener una vida diferente a la que lleva su familia y conoce un lugar sorprendente, la selva, aunque vuelve a echar de menos su
monotonía y aburrimiento, preferible a vivir en un sitio extraño y rodeado de otros seres que no muestran compasión ni aprecio por los demás.

Si simpático es el texto, mucho más lo son las coloristas imagines que lo acompañan. Son una perfecta simbiosis de palabras y color que atrapa a los lectores nada más abrir la portada.

Destacan en las ilustraciones los fondos lisos y vivos de la sabana, las formas de los paquidermos, la expresividad reflejada en la mamá y el bebé, en contraste con el colorido de la selva, que resalta sobre fondo negro.

En la selva los lectores podemos regodearnos un buen rato, localizando animales, plantas, aves, incluso peces, frutas, flores, chucherías y hasta un planta que se semeja a un balón de fútbol.

Si llamativa son las imágenes del elefantito en la selva, más lo son la presencia a gran tamaño y muy realista del gorila, león, hipopótamo o cocodrilo, este último parece elaborado a partir de retales de telas en tonos verdes y algunos trozos con mucho colorido.

Me ha fascinado este álbum ilustrado, en el que un pequeño protagonista, con ansias aventureras y una gran curiosidad disfruta de su aprendizaje hasta que, como todo niño, descubre la soledad y el temor al separarse de su familia y, lo más importante, la falta de empatía de los animales más fieros, más veloces, más importantes y más insensibles, frente a otro muy pequeño e insignificante, que desinteresadamente se ofrece a prestar su ayuda.

Buena lección moral y emocional que nos presenta la amistad, la generosidad, la empatía y la ayuda de los débiles frente a la falta de simpatía y solidaridad de los poderosos.

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