Entrevista Edgardo Dobry, autor de ‘El parasimpático’

Edgardo Dobry
@Ana Portnoy

“Para la lírica, los malos tiempos son buenos tiempos”

Acaba de publicar el escritor Edgardo Dobry (Rosario, Argentina, 1962) un libro de poemas en Club Editor, El Parasimpático, un libro gozoso, lleno de emociones, trabajado en el convencimiento de que hay que renunciar a la facilidad y encontrar la melodía en medio del ruido.

P. Déjeme que le diga que El Parasimpático es una delicia. Pero no sé si usted utilizaría ese calificativo. ¿Qué es para usted?

R. Me encanta que digas que es una delicia. ¿La delicia no es un consuelo?

Para mí… Mira, te haré una confesión: siempre he protestado contra la idea tradicional de que el poema surge de la emoción, ya sabes que Mallarmé decía que la poesía se hace con palabras y no con ideas. Y ahora, de pronto, releo mi libro y veo que está lleno de emociones. Eso es lo divertido del caso, que tus propios poemas puedan darte sorpresas.

P. La excusa de muchos de los poemas es un hecho circunstancial, una serie, un personaje popular… ¿Qué convierte lo cotidiano en poesía?

R. Es un error pensar que “lo cotidiano” es lo menor, lo fútil. Toda nuestra vida está ahí, desde lo noble a lo deleznable. Si El Parasimpático es un libro cómico no lo es (o no lo es solo), creo, en el sentido de la risa sino en el de la comedia. La vida material, la que sucede en la cocina o en el cumpleaños de tu sobrino, no está en la tragedia, sino en la comedia. Si quieres saber algo de la vida cotidiana de la Atenas clásica no leas a Sófocles sino a Aristófanes. Eso no quiere decir que se digan cosas menos importantes. Al contrario: creo que el error de algunos poetas de hoy es creer que las cosas graves deben ser dichas gravemente y que se puede aspirar a la metafísica sin pasar por la física, es decir por la vida de los cuerpos y de las cosas.

P. Ya perdonará el recurso fácil, pero ¿corren buenos tiempos para la lírica?

R. Para la lírica, para el arte, los malos tiempos son los buenos tiempos. Hay que renunciar a la facilidad y encontrar el ritmo en medio del ruido. La poesía habita siempre, siempre, más allá del lugar común.

P. Usted frecuenta varios géneros literarios, y también los alrededores: la crítica y la enseñanza. ¿Es polifacetismo o necesidad?

R. A decir verdad, en cuanto a géneros literarios, solo practico dos: la poesía y la crítica; esta última, a veces, en forma de ensayo. Bueno, y recientemente escribí, con mi amigo Santiago Fillol, un guion de cine, que se está rodando ahora en Argentina. Quizás cuando se estrene la película podamos conversar sobre ello.

Vivo en Barcelona, una ciudad en la que se hacen libros. Eso me gusta; he trabajado, y trabajo, en relación con el hacer libros. Me gustan los libros. No solo porque dicen cosas interesantes (y a veces consoladoras) sino porque, si tienes una buena cantidad de libros, te puedes construir una linda muralla china y esconderte dentro.

P. Usted es argentino y, lo acaba de decir, reside en Barcelona. ¿Cómo es su relación con el castellano de ambos lados del Atlántico?

R. Esta sola pregunta daría para una entrevista entera. Es un asunto que me preocupó durante años. Ahora pienso que se trata de encontrar la inflexión de lengua consustancial a cada situación o a cada ocasión y trabajar con ella.

P. En una entrevista (“capotiana”) que le hizo Toni Montesinos, a la pregunta “¿Qué le da más miedo?”, respondió: “Los patriotas”. Malos tiempos para una persona con esos temores, ¿no?

R. Malísimos. El fanatismo patriótico vuelve a estar en auge. Habíamos pensado que los destrozos causados por esa pasión en el siglo XX nos vacunarían para un buen tiempo, pero por lo visto necesitamos la segunda dosis, y me temo que tampoco será suficiente.

P. Es usted un habitual de Twitter. ¿Se encuentra cómodo en los 280 caracteres?

R, Abrí una cuenta de Twitter hace un año más o menos porque nunca había tenido redes sociales y no quería caer en el prejuicio apocalíptico que dice que todo eso es una porquería. Ahora lo puedo decir con conocimiento de causa: todo eso es una porquería.

Edgardo DobryP. En uno fechado el 27 de mayo, cita a Nicolas Ruwet: «Una canción es una traducción en que el texto original (el poema) y su versión (la música) no son sucesivos sino simultáneos». ¿Es cierto que le hubiera gustado ser músico?

R. Admiro mucho a los músicos y escucho mucha música, aunque también me gusta mucho el silencio. En todo caso, esa cita de Nicolas Ruwet, que fue un lingüista belga, tiene que ver con la cuestión de la traducción por la que me preguntabas antes. Él dice que en una canción la música traduce el poema a otro lenguaje, completamente abstracto. Tiene algo que ver con la idea que te decía antes, de que un soneto es ya en sí mismo una traducción, porque el soneto es una música o un catálogo restringido de posibilidades musicales.

P. Muchos de los tuits son citas de autores. ¿Es Twitter un buen lapidario?

R. A veces estás leyendo algo y te exaltas, y copias el pasaje en un tuit. Luego te das cuenta que, sacado de contexto y puesto en medio del cotorreo incesante pierde todo el interés. Pero ya es tarde.

P. ¿Nos regala un tuit para terminar?

R. Pensé el lunes trabajar el martes, pero como vi el miércoles que el jueves iba a llover dije el viernes: para qué trabajar el sábado si el domingo es fiesta.

 

 

 

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